lunes, 1 de septiembre de 2014

Verónica Tarzia / Poeta en musicalpoesía!

Verónica Tarzia, de 1981. Tiene treinta y tres. A veces varios más. Siempre algunos menos. Vive en Buenos Aires, aunque respira de otro lado que todavía no sabe bien dónde está. Hace años recorre facultades, tribunales y oficinas defendiendo derechos y personas. En las letras se busca y se encuentra. Está en su poesía. Participa de los talleres de Siempre de Viaje desde el 2011.




Diáfana

Vivo en estado de ensueño
sudo la belleza de lo austero
pedaleando los acordes de mi bicicleta
no descanso en el césped raído
siempre elijo el jardín rociado de tréboles.

Y tampoco estoy ahí
si me entrego a los versos gitanos de Lorca
o avanzo con ritmo en los montes nevados de Kawabata
–cumbre que alcanzo con cientos de brazadas
en la pileta cubierta de pétalos de sal.

No me temas
aparezco diáfana en momentos de bajo vuelo
y si me dejaras pedirte un imposible
te ruego que no inquieras sobre lo que significa mi alma
ella siempre avisa, es una mala parlante.

Sos, sueño mío
el semblante preciosista de lo étereo
más realidad que un ensayo cualquiera.

¿Cómo hago para internarme en el mundo?

Lo que quiero es alcanzarte a tocar.


***

Fugaz desdoblamiento

Y vos me decías que era imposible entender a los otros, la vida, el mundo, encontrar significados. ¿Leíste a Clarice Lispector? ¿Sentís cómo se estremece cuando escribe? ¿Ves cómo fluye su estado de ánimo durante el transcurso del texto? Es hondo, crucial, punzante, íntimo, pero no misterioso. No, para mi no es misterioso su texto, es verdad pura, que sale de las entrañas. Por favor, volvamos a conversar de esto cuando la leas, no antes.
Ahora que te decidiste a hablarme, después de estos años de indiferencia, te pregunto ¿sabés lo valioso que es tratar de entender todo, buscar significados? ¡Mucho! ¿Entonces por qué negarte? ¿No ves que cuando negás todas esas intuiciones y sentimientos, me reducís a la nada, me dejás sin existencia? ¿Advertiste ya que uno puede elegir vivir su vida, en vez de limitarse a vivirla? Si… ya lo entendiste, por eso hasta el sólo hecho de caminar es algo distinto, ahora. A mi no podés ocultarme nada, ya lo sabés. ¿Pero por qué no terminás de sincerarte ahora? Con los demás digo, ¿te animás? No hay nada que temer si preservás tu autenticidad. ¿Sos capaz? Todo es más doloroso, es cierto. Pero más intenso también, fundamentalmente real.
Por favor, disculpame, no quiero ser dura, ni presionarte, mucho menos que me hagas desaparecer. Quiero que te liberes. Quiero que encuentres todo lo que estás buscando. ¡Te vas a sorprender! ¡Hay tanto para descubrir! Todo, absolutamente todo tu mundo está en tus manos. En tu imaginación. Yo te espero acá, siempre. Ahora podés volver a esa demanda, pero recordá que desnuda se escribe mucho mejor.






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