viernes, 25 de enero de 2019

La casa está dormida * Anaïs Nin



La casa está dormida. Los perros guardan silencio. Siento el peso de la soledad. Ojalá estuviera en el piso de Henry, por lo menos podría secar los platos que lava él. Veo su chaleco, desabrochado, porque el traje viejo que le han dado le queda pequeño. Veo la raída solapa bajo la cual me encanta deslizar la mano, la corbata con la que juego mientras me habla. Veo el cabello rubio sobre el cuello. Veo la expresión que tiene cuando baja el recipiente de la basura, furtivo, medio avergonzado. Avergonzado también de su amor al orden, que lo obliga a lavar los platos, a recoger la cocina. “June se oponía a esto –dice–; le parecía poco romántico”. Recuerdo haber leído en las notas de Henry el regio desorden que le gustaba a ella. No sé qué decir. Los dos personajes están en mí: la mujer que actúa como Henry y la mujer que sueña con actuar como June. Una vaga ternura me empuja hacia Henry, que lava los platos con tanta seriedad. No puedo burlarme de él. Lo ayudo. Pero mi imaginación está fuera de la cocina. Sólo me gusta la cocina porque Henry está allí. Incluso he llegado a desear que Hugo estuviera fuera más tiempo para vivir en Clichy. Es la primera vez que deseo nada semejante.   



Anaïs Nin, Henry Miller, su mujer y yo.



jueves, 24 de enero de 2019

Quiero prenderte fuego * Ivana Pizarro



Quiero prenderte fuego
quemarme con vos
sin llagas
Vos te morís
yo te mando señales fosforito

Armo una mecha
con tu propio pelo
¿el alcohol?
ya te tomaste todo
    ¡Magiclick!

Quiero ser
mi propia ceguera
para verte
otra vez
prendida fuego




Ivana Pizarro, 2018.
A partir de la poesía como arte insurgente de Lawrence Ferlinghetti.





miércoles, 23 de enero de 2019

Sentada en el balcón * Jesica Romero



Sentada en el balcón, disfrutando del silencio de la madrugada y la quietud de la ciudad me pregunto ¿dónde estarás? Me acuerdo de tu sonrisa y sonrío también, añorándote. Me pregunto si aún queda algo de vos en mí.
A veces, me gusta pensar que me mirás desde algún lugar, y  que en momentos como este, en los que te pienso me venís a visitar, te sentás conmigo, y te quedas acá, acompañándome. Aunque no te pueda ver tengo la certeza de que estás a mi lado, cerca. Por momentos puedo sentirte, debe ser que te llevo grabada en los registros de mi corazón.



Jesica Romero, 2018.

Matisse





martes, 22 de enero de 2019

Si tenés que enseñar poesía * Soledad Arienza


Si tenés que enseñar poesía, golpeá la pizarra con la tiza de la luz.

No alcanza, no es útil para captar la atención del auditorio.

La poesía no debe ser útil.

Tengo-que-enseñar-poesía.

Escribí. Escribí más allá del tiempo. Hacé escribir a otros. Que se lancen.

No quieren. Dicen que no pueden. ¿Cómo ser el espía de Dios cuando tu auditorio te está enviando señales de odio a través de las llamas de sus ojos?

Es porque están enjaulados. Hacé que se liberen.

¿Cómo?

Con poesía. Que palpen que la palabra poética es darle una voz a las calles sin lengua.

¿Y si no quieren?

¿Quién no quiere crear nuevas noticias?
Hace que experiencien
que poesía
no es
un-tema-más-a-evaluar-en-un-examen
que no es
irrelevante.
Que es
todo
aquello
que los mortales
(no poéticos)
quieren que no sea.




Soledad Arienza, 2018.
A partir del poema La poesía como arte insurgente, de Lawrence Ferlinghetti.



lunes, 21 de enero de 2019

Todo el cuerpo hacia qué * Idea Vilariño




Todo el cuerpo hacia qué
como un ramo de lilas, 
como una rosa roja, 
como un jazmín sediento.
Todo el cuerpo hacia qué.
Lluvia como ceniza
los días, aunque, a veces, 
cenizas en el viento.
Y hacia quién se sostiene 
la noche, como un arco
sin flechas, como un arco
sin flechas pero tenso.
Hacia qué o hacia quién
estas noches de barco
sin destino, de barco
sin destino y sin puerto.
Los ojos sólo ven
lluvia sobre ceniza,
los días, y las noches,
vacíos arcos tensos.
Pero el cuerpo hacia quién
como un ramo de lilas,
como una rosa roja,
como un jazmín sediento.



Idea Vilariño.


Diosa minoica




viernes, 18 de enero de 2019

¿Cuántas veces viajamos en un año? * José Lupia



¿Cuántas veces viajamos en un año?
¿De cuántas maneras? ¿Por cuántos caminos?

La idea siempre es vital.

De la forma que fuera, es moverse,
oponerse a la quietud de un estanque. 

En un año hay muchos lugares,
a veces es difícil. 
Pero en el medio de un invierno largo y frío
puede haber principios.

Empecé a escribirlos para salir.

Ahora mismo, estoy procesando mi voz en máquinas complejas.
Que nadie pueda reconocerla, que me resulte extraña, 
nueva.
  
En ese viaje estoy y viene mañana.
Mañana es mejor.




José Lupia, 2018.