viernes, 23 de junio de 2017

hundirme de golpe * Nicolás Alonso


hundirme de golpe
así
abruptamente
hundirme ahora
de un momento a otro
hundirme como quien decide
sin consultarlo
dejar de flotar
hundirme sin poder
tomar aire
pensar
inhalar y exhalar
tres veces
profundo
inflar los pulmones
entrar
dejar de flotar sin seguir
absolutamente
ninguna regla
ningún programa
sin hacer caso a nada
de todo aquello
que me enseñaron 
o que escuché
hundirme como si mis pulmones
se pudieran expandir 
más allá de sus límites
más allá de todo
como si fueran capaces
de llegar hasta el punto
más profundo y frío
hundirme como si el aire
como si el viento o la espuma
hundirme como medida de protección
una huida
hundirme como una forma 
de salir de la intemperie
hundirme como una piedra brillosa que cae hacia el fondo
deja estelas de luz a su paso
una piedra que elije descender
como desciendo yo
como se expanden mis pulmones
como una salvación



Nicolás Alonso, 2017.



Turner

martes, 20 de junio de 2017

Uno, dos, tres * Viviana Redondo

Uno, dos, tres,           cuatrooooo?
Mmmm
CUATRO
CUATRO
CUAAAATROOOOO
4 cuatro en número
como era?
Da igual?
Cuál sería el correcto?
Debe ser uno
el cuatro que corresponde
no puede ser cualquiera.


Hay uno?


Existen reglas
tengo que recordar
me enseñaron
diagramas de cómo
                    cuándo
                     dónde
corresponde
                    tal o cual formato
                    aquel                
                    o ese
no debería dar igual.


Uno, dos, tres, cuatro
cinque,  sei
VII v corta con dos palitos,
VIII v corta con tres palitos,
neuf
ten


ten?


Que tengo ?


Me perdí
no encuentro
la exactitud de los números


se desdibuja


juega
me lleva de viaje
vuelvo


hay que avanzar


pero nó
no sé
me  disperso
los panoramas
se extienden
curiosas  posibilidades surgen


yo solo quería
la regla


la regla
que te hace mujer?
cuando la tenés
no cojes
te cuidas
podes ser mamá
desde ese instante
ya con regla sos otra


la regla?
la quiero


en verdad busco
la regla  
la recta
la dirección
que me haga
contar
comer
cojer
jugar   estudiar  trabajar
andar amar
parir partir.


Quiero
la regla
que incluya las excepciones
para no equivocarme
dejar los titubeos
ni esperar el azar.


Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez
lo había aprendido
alguna vez se registró;
son números naturales
escritos de menor a mayor
tamaño 14
tipografía liberation


liberation?
Liberat io
liber acción


Liberación


de las reglas


libertad
de mi
en mi
para
elegir crear
la precisión numérica
con mi imprecisa
particularidad.


tengo regla
soy mujer
soy múltiplo
y estoy dividida
sumo
resto
tengo raíz
pongo paréntesis
incluso corchetes
estudio matemas
calculo
pero jamás


creo que jamás


lograré


ser exactamente


una.




Viviana Redondo.

Desde los Talleres de Siempre de Viaje.



viernes, 16 de junio de 2017

Se siente subir * Maricel Witomski

Se siente subir por los pies, los tobillos. Tímido rojo, casi rosa deslucido.  Toca, se desliza y acaricia en su viaje. Rosa suspiros entre mis cabellos.
Amanece miel  y guindas entre las sábanas. Vuelca y rueda la música. Pincela el instante. Se hace fresa la boca, roja mora al morderme los labios y abrazar la almohada.
Aún sola, no conozco la vida en grises. 

Dejarte ir. 
Cambio la paleta de colores y vuelvo a mirar.
Una emoción carmesí cuando sueño y reposo en blanco, en mi ventana. Sin marcos para el ocaso, infinito incendio desde los ojos que sin miedo recuerdan. 
Se inclina el color. Lo dejo mezclarse. Cae. Se esparce. 
Pestañeo. Enciendo la mecha y plasmo el sol en mi piel. Garabatos, de fucsia, y escarlatas hacen que los pensamientos se mareen. Que elijan su tono.
Que el cielo esté abajo, los pies arriba.  En el camino pongo canastas de frutillas, brillosas, enormes. Salvaje fruto que muerdo y chorreo el pecho, llenar de corales los huecos sin caricias.
Sonrío. Sangría dulce, terracota cascada de vino que la lengua busca lamer, derramar en las heridas, emborrachar el recuerdo, vestirlo rojo rubor debajo de la cama. 

¿Olvidar? No. Abrir el espectro cromático.  Encontrar matices desconocidos de la pasión que renuncia. 
El lienzo blanco sana. Invita al color. Redobla la apuesta en rojo volcán, explosivo, rojo llama. Juguetea con la manzana, la mira, la huele, la desea, la dibuja, pero no la muerde. Resiste su rojo.
Peligro.
Prohibido.  
Mi cuello se brota de púas calientes. Puedo marcarte, vaciarte. Un rojo vampiro huele tu temor. Puedo lastimarte.
La sangre oxigenada me pertenece. Hoy corre por mis venas, inunda este corazón. Vive. Late. Respira. Su rojo viejo, pálido y agotado dreno en la linfa de mi última prosa.
La paleta de mi rojo artista pinta otra vez. Paredes, ventanas, mi cama, el espejo.
¿Lo ves? Un arco iris nuevo, rojo mío. Cada franja se alza y cruza lo imposible. Todo llega a este espectro. Soy como un puerto donde arribar y pintar. Descubrir el prisma de mi color, de mi fuego, mi savia ígnea, mi alma transparente.
¿Lágrimas? A veces. Alguna vez mi rubí se opaca, alguna palabra ocre, una melodía anaranjada, un perfume que quiere teñir de violeta, arruinarlo todo. Alguna lluvia que sin anunciarse cubre el vidrio, lo empaña, oxida la tarde y arrolla con su pomo negro, negro llanto, negro mezcla. Ensucia la paleta.
Y entonces me duermo. Me envuelvo en mi sábana rojo aurora, alimento los leños y soplo hasta que el rojo arde, salta, invade, salpica, quema la habitación. 
Mi  paleta vuelve.
Como siempre vuelven mis ganas en rojo encarnado, como siempre serán rojo bengala mis besos, mis juegos, el deseo.
Siempre serán primavera el arte, el color, mi paleta.
Aún llegarán más matices, nuevos nombres.
¿Conocés mi rojo poesía? 


Maricel Witomski, 2017.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje.


martes, 13 de junio de 2017

Trazado * José Lupia



Hacer un desierto.
Barrer el mundo y dejar un campo yermo.

Construir vacío.

Sacar los colores.
Disolver.

Preparar
sin vacilaciones
como un mago o un dios
el nacimiento.







José Lupia.




lunes, 12 de junio de 2017

luz * Sofía Ciravegna

luz
sol
hojas
veo a través de vos
iluminando la oscuridad
único
incendiado
inmenso
puedo tocarte
atravesarte
hacerte parte de mis días
para sentirme mejor
clásico
desafiante
naciste para crear más colores
asexuado
vital
fuego
inalcanzable
brillante
opaco
pálido
amargo
primario
naranja y verde
de todas las formas
en cada detalle
te palpo
te saboreo
te observo
en klimt
en una pintura de dalí
sos puro pop
junto a Warhol y Marilyn
Kill Bill
Pikachu
Bart Simpson
los Minions
el quinto Beatle
así de psicodélico
del setenta
de antes
de ahora
de siempre
me atravesás
poético
en cada canción de Cerati
bajo el mar
en medio del desierto
detrás de un vidrio
ojos de tigre
quarzo
diamante
icónico
salvaje
podré conquistarte?
tan perfecto
oro tibio
príncipe y rey
esencia del árbol
te llevo conmigo en verano
jugo de ananá
Brasilero
girasol de miel y limón
mi vestido favorito
te llevo al otoño de una vereda en baires
en new york
y en galway
así de hermoso
estrella
primavera
píopío
cuácuá
te escucho en todos lados
puedo acariciarte
¿te querés casar conmigo?




Sofía Ciravegna, 2017.
Desde los Talleres de Siempre de Viaje.



domingo, 11 de junio de 2017

Errabundeo * Sabrina De Maio




Rociamos manchas de humedad con lavandina
pasamos un cepillo
vuelven
rociamos
pasamos
vuelven
rociamos
pasamos
vuelven
quiero matarte a besos
vuelven
rocío
paso
rocío
paso
rocío
paso
quiero matarte a veces

me encierro en el baño
me abrazo al atomizador
quiero cambiarte
perfumo mi cuello con lavandina
olvido mis lentes
salgo a marear la calle
la noche está húmeda
mi cuerpo está limpio
mis manos
mis uñas
lavandina
mareo
errabundeo
choco a un extraño
sigo
quiero cambiarte
vuelvo a casa
pasada de lavandina
penduleo por las escaleras
a oscuras
no tengo fuerzas para prender lo apagado
me golpeo y caigo
me incorporo
sigo
errabundeo
sangra mi nariz
necesito más lavandina
alcanzo la puerta que araño
última vez humedad
te veo
aún quiero matarte
helo aquí
               de golpe apagado.




Sabrina De Maio, 2017.
Texto Producido en los Talleres de Siempre de Viaje.



sábado, 10 de junio de 2017

Yavi * Nicolás Alonso



sobre el fondo de las cosas
el silencio
el azul de la tarde
agujereándolo todo
dejando cada objeto
en el lugar preciso
en el espacio de tiempo
no circular o multiplicado
espacio de tiempo preciso
estático
solo interrumpido 
por el movimiento imperceptible
de un perro marrón
color caramelo
de patas cortas
agitadas
precisas
que contrastan con el paso cansino
de la chica que va
muchacha lenta
sobre la calle de polvo y piedra

no hay nadie
nada
que parezca transcurrir
hacia adelante
nadie que haga girar la rueda
porque no hay
en este tiempo
ningún girar
ningún mecanismo
más que las cosas
puestas una al lado de la otra

no hay viento que agite
más que el sol denso
solo necesario 
para sentir que el tiempo está
necesario para sentir
que el tiempo es
también acá
el leve movimiento de las hojas
el perro que camina
por la calle de tierra
o la chica que avanza  
hacia el cerro
a paso lento
el tiempo como un manto
sobre el fondo de las cosas


Nicolás Alonso, 2017.





viernes, 9 de junio de 2017

Minuto Color * Sofía Tejón


Una vez, cuando estaba en preescolar, pinté un sol verde.
Jamás creí que un color podría generar tanta controversia. La seño me lo arrancó de las manos, lo miró desde todos los ángulos posibles y con cada graduación de luz ¿Un sol verde? ¿A quién se le ocurre? A todos los otros chicos les dijeron que habían hecho un buen trabajo. A mí, en cambio, casi me exorcizan.
Creo que si hubiera dibujado unos genitales, me hacían menos lío. De inmediato me llenaron de preguntas, que porqué, que cómo, que si veía bien, que si eso realmente era un sol verde.
¿Y mi mamá? Ni les cuento. No quiso colgar el dibujo en la heladera. Casi lo agarra con pinzas, como si lo hubiera pintado con cianuro. 
Los soles no son verdes, así son las cosas ¿Y qué si en vez de un sol verde, pintaba un perro verde? O  el cielo, o a una nena ¿Qué si me pintaba a mí de verde? ¿Temían, acaso, que mi piel se vuelva escamas? Ásperas, ásperas escamas, duras, indestructibles. Si mi saliva fuese veneno y mi aliento de fuego, ¿saldrían corriendo? 
Así como maltrataron mi sol, maltratan a otros verdes. En el fondo, les tienen miedo. Lo que es bastante triste, porque todos tenemos un poquito de verde adentro. O azul, o naranja, o lila. Estamos llenos de colores, ocultos, en esta dictadura daltónica. Pensando que lo que refleje la retina, siempre va a tener más relevancia que lo que refleje el alma. Así, las personas terminan decoloradas. Y los soles verdes, en la basura.
Nunca se les ocurrió que, tal vez, se me había acabado la pintura. Sino obvio que lo hubiese pintado de rojo. 




Sofía Tejón, 2017.
Desde los Talleres de Siempre de Viaje para Minuto Color.



jueves, 8 de junio de 2017

Veo Veo * Nicolás Sergi

Veo veo

¿Qué ves? -me preguntaron- y ya no supe qué responder. 
¿Alcanza con sólo elegir un color? Digo: ¿cuál es el color que más me gusta y elijo un objeto que coincida con ese color o, por el contrario, busco el objeto que más me guste y en función de eso veo el color?

No puedo menos que preguntarme qué tan separados están los colores de las cosas. 
¿Qué me conmueve, lo rojo o la rosa? ¿Es la puesta del sol o, mejor dicho, la puesta de la tierra o, mejor dicho, el giro espiralado de un cuerpo sobre otro, sobre otro, sobre otro; o el color en degradé del amarillo naranja rojo violeta negro que ese baile construye con cada centímetro desplazado? 
¿Será ese color celestito de la caja de sal sin sal lo que hizo que no agarre el paquete de arroz que antes era verde?

Veo veo 
¿Qué ves?

Veo una señal que me dice "alto" sin palabras
veo un rojo tristemente utilizado: alarmas, fuego, emergencias, precauciones; todas rojas
veo la solidaridad vestida de azul: embarazadas, ancianos, discapacitados
y qué decir del amarillo que no nos haga entrar en polémicas. 

Veo veo
¿Qué veo?

Los colores entran por mis ojos pero no son ellos los que los descodifican. No es hasta que no llegan a mi estómago que me entero qué estoy viendo, porque lo siento, porque mi juego ya no es sólo un veo veo. 





Nicolás Sergi, 2017.



lunes, 5 de junio de 2017

Lorena Di Scala * Gris



Me dijeron que en los días tristes
nos espera en cada esquina
y en los más felices
se esconde con gran cobardía.

Me dijeron que no me le acerque
que no tiene talento ni determinación
que siempre está en el medio
que no representa ninguna emoción.
Yo les digo
que no le temo
que inspira más de lo que parece
tal vez sea sólo un prejuicio 
tal vez aún no lo conocemos
lo suficiente
como para dejarnos envolver
por su aroma
a ceniza.

Alguien me dijo que lo camine
que lo busque en la ciudad
creo que fue el más sabio
puesto que a cada paso que doy
lo encuentro a mi alrededor
como si me persiguiera
crece más y más
en formas exóticas
más y más
me persigue
más y más
me le acerco
cada vez más.



Lorena Di Scala, 2017.
Desde los Talleres de Siempre de Viaje.





sábado, 3 de junio de 2017

a veces * Eduardo Galvez




a veces, más bien hacia el atardecer, mi vida 




parte de ella, al menos, pasa entre las nubes




de ahí, vida, que entre mí pasan




al menos nubes; a veces parte, otras ahí 




mi ahí, aparentemente más nube, más atardecer 




mi parte vida




en todo caso, mi entre las nubes 




o mi al menos







Eduardo Galvez, 2017.
Desde los Talleres de Siempre de Viaje.




En el centro del círculo cromático * Sofía Brunetto

En el centro del círculo cromático
el agua teñida 
en la acumulación de los pinceles

Dentro del color
la mina
que se escarba con cuchillas

En el subsuelo 
el carboncillo
bosqueja su existencia
bastardo reunido
por la mezcla sustractiva

En el centro de la tierra y el calor
en el centro del círculo cromático
en el subsuelo
en la mina

En la órbita de la ausencia
una caja de lápices importada
interroga

¿Seño, cuál es el color piel?
¿Cómo hago el color piel?

¿Las pieles se hacen, se sienten
o se nacen?

¿Son las pieles colores
o texturas?

¿En qué color piensan los ciegos a las pieles?

¿Las piensan en caricias?



Sofía Brunetto, 2017.
Desde los Talleres de Siempre de Viaje.