domingo, 31 de julio de 2016

El grito * Gabriela Pedrotti




El grito

Quiero gritar el silencio que me aturde cuando no logro vestirlo
Si solo cae lo que tiene peso
He vivido muy pesada



La caída continua








Gabriela Pedrotti, 2016.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.



sábado, 30 de julio de 2016

Driada * Julia Mariotti


Es algo delicado
potente
adentro
que quiere
unirse
dilatarse
se va incorporando
crece
entra
lentamente
en cada célula
entre las fibras


escuchando el ritmo
mi tronco leñoso
recto y torcido
se quiebra
formando curvas
mis ramas llenas de nudos y de hormigas
se sacuden.


Cada vez más nítido
y fuerte
se percibe el sonido
su vibración
limpia





desde la base

las raíces
hasta las hojas
como savia
nutriendo
dejándose llevar por los círculos
como en una espiral
subiendo
llena
sin perder el ritmo
ni el sentido
anti horario
al revés del tiempo




Entonces sale como rocío
a través de estas hojas
se posa sobre la corteza dura
quebrada
cubierta de hongos y musgos
que distorsionan
y
más allá de la música
con disciplina, calor, vapor y el movimiento
su voz, el sonido y el silencio
la ablandan
para que sea
piel
mi piel, su piel



Julia Mariotti, de Driada.


Te dejé en la noche * Mariana Avendaño



Te dejé en la noche, donde creía que descansabas. Detenido entre las estrellas de mi cuerpo. Un tanto anestesiado.
Es que sentís de manera tan intensa que resulta imposible seguirte. Cómo dominarte, frenarte sin que después te despedaces contra un meteorito y te deshagas por la vía láctea de mis vísceras. Cargándome de angustia durante días enteros.
Grande, enorme, regenerable. Siempre pero siempre tenés lugar para algo más. Ni el sufrimiento te agota, ni el enojo te destruye. Todo el tiempo tus membranas son regenerarles.





Mariana Avendaño, 2016.  




jueves, 28 de julio de 2016

Ted Hughes + Sylvia Plath + Metáfora * Club de Lectura de Agosto




Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje

Tel.: 4867-5964 

miércoles, 27 de julio de 2016

La tentación * José Lupia



*


La tentación de vaciarnos.
Limpiar el pasado
para revolcarnos
de vuelta.

Como el primer día.















*


Sintiendo que la vida no es eso que está pasando ahora
en nuestros cuerpos.








José Lupia, 2016.
Textos producidos en los talleres de Siempre de Viaje.

Espejo * Sylvia Plath




Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.
Y cuanto veo trago sin tardanza
tal y como es, intacto de amor u odio.
No soy cruel, solamente veraz:
ojo cuadrangular de un diosecillo.
En la pared opuesta paso el tiempo
meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro
que es parte de mi corazón. Pero se mueve.
Rostros y oscuridad nos separan
sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese
sobre mí una mujer, busca mi alcance.
Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas
de la luna. Su espalda veo, fielmente
la reflejo. Ella me paga con lágrimas
y ademanes. Le importa. Ella va y viene.
Su rostro con la noche sustituye
las mañanas. Me ahogó niña y vieja.

Sylvia Plath, Cruzando el océano.
Traducción de Jesús Pardo.




I am silver and exact. I have no preconceptions.
What ever you see I swallow immediately
Just as it is, unmisted by love or dislike.
I am not cruel, only truthful—
The eye of a little god, four-cornered.
Most of the time I meditate on the opposite wall.
It is pink, with speckles. I have looked at it so long
I think it is a part of my heart. But it flickers.
Faces and darkness separate us over and over.
Now I am a lake. A woman bends over me,
Searching my reaches for what she really is.
Then she turns to those liars, the candles or the moon.
I see her back, and reflect it faithfully.
She rewards me with tears and an agitation of hands.
I am important to her. She comes and goes.
Each morning it is her face that replaces the darkness.
In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
Rises toward her day after day, like a terrible fish.

Me paro en el umbral * Lorena Garcia



Me paro en el umbral de la comodidad del silencio y del miedo
él esta lleno de ruidos que me aturden
como una noche nublada que no ves el cielo y sabes que esta ahí
un punto
eso somos
un punto vació oscuro chiquito
todo adentro era perfecto
Un espejo
Un cristal
Un vidrio
Como una gota transparente sin núcleo
Todo era y todo eso


Todo es mucho.



Lorena Garcia, 2016.




domingo, 24 de julio de 2016

Coaching para escritores * Virginia Janza * Agosto

Los sábados de agosto en la guarida de Siempre de Viaje, Virginia Janza te entrena para leer en público, cómo proyectar la voz, qué hacer con el cuerpo. Potenciá tus lecturas en Siempre de Viaje.


La Jeteé * Juanpi Ortigosa



Después de tantos viajes, por fin me dejaron volver a este momento. Es mi única oportunidad de hacer algo por la mujer que amo, de salvarla.
“11:23” decían los relojes del aeropuerto, faltaban seis minutos. Empecé a caminar buscando el lugar donde se encontraría ella. Y donde me encontraría yo, de joven, esperando a ver la muerte de la mujer que algún día sería el amor de mi vida. No iba a dejar que eso pase.
Traté de hacer memoria de en qué parte del aeropuerto había ocurrido, y de ubicarme para poder llegar a tiempo. Es horrible recordar la sensación de ver a alguien morir, pero no recordar nada de lo sucedido. Sólo veo su cara, sufriendo, triste.
Por fin encontré la terraza. “11:27” faltaban dos minutos y estaba llena. Corrí hacia la punta, sabía el lugar exacto donde yo iba a estar parado. Y allí de lejos, me reconocí.
Enfrente estaba ella, mirándome. Yo admiraba a los aviones, como si fueran algo mágico. “¡Cuidado!” le grité, todos se voltearon a verme, nadie sabía de qué hablaba, el lugar estaba tranquilo.
“11.29” había llegado la hora, me acerqué a la mujer lo más rápido que pude. Pero en el camino, mientras miraba a las personas a mi alrededor lo vi, uno de los señores del futuro. Me había seguido desde el campamento subterráneo. No había forma de escapar del tiempo, no iba a poder salvarla. O eso pensé.
El señor me miró fijamente y caí al piso, sufriendo. Entonces comprendí, ese momento que había observado de niño, que me había atormentado toda mi vida, no había sido la muerte de la mujer. Vi su cara, la misma imagen que siempre recordé de pequeño. No estaba sufriendo por ella, estaba sufriendo por mí. 




Juanpi Ortigosa, 2016.

Sobre el final de “La Jetée”, de Chris Marker



Un laberinto interminable * Marcela Manuel



Un laberinto interminable
vueltas
más vueltas
un remolino
un haz de luz
En el fin posible de tantas
tantas
tantas
tantas
vueltas
un rugido
un clamor
el paso firme sobre esta tierra 
barrosa
borrosa
borrosa
brumosa
volada

vos

por sobre tantas y tantas infinitas vueltas

un clamor 
un horizonte
tu olor a tierra
un respiro

Un laberinto interminable
circunferencias
una en otra
una en una
otra en unas
más
vueltas
infinitas
pleamares
la luna en vos

volada

mi olor a viento
un respiro


Un laberinto interminable

fogueado
exhaltado
enaltecido
cabalgado

cultivado

Un laberinto
mi vida en tu vida
mi viento en tu tierra
mi mar en tu mundo
tu mundo en mi puerto

mi                mi                mi
tu                 tu                tu
yo                vos              yo
vos              yo                vos

Un laberinto
caracoles
una mañana
mil mañanas

Un laberinto interminable
me encuentra en vos



Marcela Manuel, 2016.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje. 



viernes, 22 de julio de 2016

Vos querías * Axel Levin



Vos querías que me pusiera la campera.
Había muchos escalones, creo que un teatro. Después supe que era el San Martín y que yo tenía cinco o seis años, pero en ese momento vos querías que me pusiera la campera. Yo decía que no.
Una escalera larga, medio oscura, quizá de noche, escalones gruesos y fríos (¿hacía frío?).
No quería saber nada, menos que menos ponerme la campera, y me largué a llorar, a pelear con tus manos que intentaban ya a la fuerza.
No sé si estuvieron ahí o no, pero había muchos M&M de colores que le habían comprado a mi hermana. Yo estaba triste, ¿no me los quería convidar? Nada más quería irme. Pero de nuevo: que la campera, que hacía mucho frío, había estornudado, me iba a enfermar, sino no paraba el taxi, y las lágrimas enojado, gritos sin contenido.
Como sin ver, subí uno, dos, diez. Me perseguiste gritando con miedo y no quería saber nada. De repente todo negro, ¡pum! Mucho dolor en la frente y tu abrazo.
Me hiciste upa, no hubo más retos. Solo a casa, a casita, el taxi (¿a dónde íbamos?), mucha sangre aunque no me acuerdo, una marquita fina, indeleble, pequeña, casi que no se ve. Pero si pasás un dedo, todavía la sentís.




Axel Levin, 2016.
Texto generado sobre la consigna: Pensá una imagen-recuerdo que te haya cambiado tu forma de ver el mundo/tu vida. Contruí una historia a partir de esa imagen.




Ted Hughes + Sylvia Plath = Metáfora * Agosto en Siempre de Viaje




miércoles, 20 de julio de 2016

el bosque me quiere salvar * Nicolás Alonso

el bosque me quiere salvar
quiere tocar
lanza cintas blancas suaves
desde su centro negro
una espesura
liviana presencia 
densa

quizá no pueda
sentirme ahí
distante
como un espectador
que ve pasar los vientos
las gotas de lluvias
hojas enjambradas

es de noche
hay un claro 
no hace falta alumbrar
todo está brillando
todo 
salvo el bosque
frente a mi
cuyas copas verdes 
no dejan entrar
más que la sombra

quién es capaz tomar
una cinta de seda
que lanza el bosque
que arrastra a la espesura
a lo verde-negro 
me quiere proteger
de la luz
brillo insoportable
del sol
de la luna enrojecida
su reflejo furioso

si al menos pudiera
tomar en mis manos 
la cinta sedosa
apretarla 
dejarme arrastrar
hacia el bosque húmedo
hacia la sombra
dejarme salvar



Nicolás Alonso



domingo, 17 de julio de 2016

Caía una lluvia finísima * Marosa di Giorgio



Caía una lluvia finísima, que no mojaba, casi. Atamos las muñecas en las ramas, como castigo, las que se habían portado mal. Con un rumor de animalillos se levantaban los hongos de cabeza parda, semejantes a osos; en pocos minutos quedaron más altos que nosotras. Y algo más subía de la tierra, rotas copas, candeleros, de antiguos festivales, que presuponíamos, vagamente.
Y la luna celeste, color limón, andaba con la lluvia. Hasta que vino mamá y la tocó. Y cortaba pimpollos, desató las muñecas; yendo hacia la casa dio un breve grito. Acudimos, puntuales. Y desaparecimos, en su falda, en su vientre.
Y todo quedó en paz.


Marosa di Giorgio, Los papeles salvajes.



Club de Lectura
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
www.siempredeviajepoesia.blogspot.com.arwww.siempredeviaje.com.ar
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964

jueves, 14 de julio de 2016

Excitable * Julia Mariotti



EXCITABLE

Esperando estímulos
afuera invierno
agua pura en la cabeza
dormida
como las manos
aprieto los dientes
el agua cae
apaga explosiones


AIRE
Esperando afuera
agua dormida
como aprieto


apaga





Julia Mariotti, Driada.


miércoles, 13 de julio de 2016

La víspera * Lorena Suez

La víspera
dura más que semanas o meses
sin pausa
con una intensidad apenas leve
me inunda
sensación extraña
flotar pesado
en el centro del pecho
una gran burbuja.

A veces
resuena lejano
lo que de allí proviene
si miro hacia adentro
imagino
en el gesto
mi rostro interno
acuciante.

Cuando el hecho
su eco lejano
aparece
desde atrás de las orejas
sobre la garganta
cerca de las cuerdas vocales
se siente
el temblor de su inminencia.

Va tomando cuerpo
trepa
arrastrando
a su paso
vallado vertebral
cierre simbólico
fuerza implosiva
me atraviesa.

Las lágrimas tardan
se demoran
luego emerge por mi boca, el llanto
y quizá suene a lamento
y los zapatos verdes que veo desde mi auto
o la manteca derretida cerca de la hornalla
o la flor que se marchita en la alfombra
vuelvan a ser algo más
el irrisorio reloj de mi indolencia.

Y una inspiración ahogada
me inunde
la boca
y mi garganta
por fin
grite
ríos de lágrimas
en alud
hacia mi cabeza.


Lorena Suez


lunes, 11 de julio de 2016

Se fue la luz * Marcelo Trumper

                                                      

"La lengua
dicen los chinos
es como un cuchillo afilado
mata
sin que corra la sangre”

(Anne Sexton)


Se fue la luz
prendí una vela
callada penumbra
tirantez
sentimos las sombras
nuestras sombras
tensión maravillosa
nos volvimos más claros
brillar rojo
oscurecimos
sombras incandescentes
nos unimos en eléctrico pulsar
fijamos las miradas
eclipsaron nuestros soles
dilataron las pupilas
nos fijamos
las bocas se entreabrieron
nos aproximamos

aproximate más
seguí mirándome
sin pestañear

las lenguas se rozaron
montaron como caracoles
entrelazaron
deslizándose húmedas
una con otra
enredaron
se probaron
desafiándose

cerraste tus ojos
yo no
me quedé mirándote
sintiendo tu lengua
tus dientes
el rocío de tus labios
recorrí tu boca íntima
toda mía
si toda
toda dulce

rotamos las cabezas
para hilar nuestros labios
agarré tu nuca
esa hermosa curvatura
de tu cráneo posterior
entrelacé tu pelo
y con fuerza justa
obligué a que nos fundiéramos
frenesí de lenguas
salivantes
conquistadoras
lenguas vivas
afilados bichos
gelatinosos

No!
no sé cómo
pero te corté
Sí!
te herí
lastimé con mi lengua
te abrí en dos

estoy dentro tuyo
te domino por completo
te enciendo
soy escalpelo
abro un molusco
tus valvas
copulo con mi boca
sobre tu boca

pero seguís ahí
con ojos cerrados
yo no
no puedo dejar de mirarte
admirar tu entrega

quedarán partes
de mí en vos
quedarán partes
de nosotros
quemados
de furor y desmesura
quedarán partes




Marcelo Trumprer, 2016.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Anne Sexton.


jueves, 7 de julio de 2016

Y un día sucedió * Lorena Suez

Y un día sucedió
atravesé la luz del cielo
la sombra me seguía
mi piel comenzaba a asomarse
más allá del plumaje plateado.



¿Qué sería de mí cuando no pudiera volar?



Un eco sordo clausuró mis sentidos
aún quedaban huellas de la noche astral
el largo de mi pelo arrastrando estrellas
suspendido en el aire.



¿Hacia dónde volaba a esas horas?



Me sumí en la rareza de no estar
en mi cuerpo
en el temor de no rozar
la cima de la cordillera.



Todo tan lejano.



Tristeza
y una línea contigua pulsando
mi cuerpo y su halo vital.



El aire se puso denso
mi plumaje nevó las montañas
dejé atrás
mi historia alada
lavé mi cuerpo nuevo con agua de lluvia
y me puse de pie.    






Lorena Suez





miércoles, 6 de julio de 2016

El remar termina* Anne Sexton




Estoy amarrando mi barca de remos
al muelle de la isla llamada Dios.
Este muelle está hecho en forma de pez
y hay varios botes amarrados
en varios muelles diferentes.
“No importa”, me digo,
a pesar de las ampollas que estallan y se curan
y estallan y se curan
salándose a sí mismas una y otra vez.
Y la sal se me pega a la cara y los brazos como
una piel de goma salpicada de granos de tapioca.
Me saco a mí misma de mi barca de madera
y me derramo sobre la carne de La Isla.
“¡Vamos, ahora!”, dice Él y así
nos agachamos en las rocas junto al mar 
y jugamos —¿Puede ser verdad?—
una partida de póquer.
Él me llama.
Gano porque llevo una escalera real.
Él gana con cinco ases.
Un comodín ha sido anunciado
pero yo no lo había oído,
estando en tal estado de sobrecogimiento
cuando Él sacó las cartas y dio.
Mientras Él colocaba Sus cinco ases
y yo irradiaba sobre mi escalera real,
comenzó a reírse,
la risa le rueda como un aro de Su boca
y dentro de la mía,
y tal risa que Él se dobla sobre mí
riéndose en gritos de júbilo sobre nuestros dos triunfos.
Entonces río, este muelle sospechoso ríe,
el mar ríe. La Isla ríe.
Lo Absurdo ríe.

Mi querido repartidor de cartas,
yo con mi escalera de color,
te amo junto con tu comodín
ese indomable, eterno, resuelto ha-ha
y amor feliz.




Anne Sexton, El horrible remar hacia Dios

William Turner