jueves, 25 de septiembre de 2014

Aladdin and the Magic Lamp / Isabella

We read Aladdin and the Magic Lamp
By Isabella (5)




ENGLISH CORNER
El espacio en inglés para los chicos en Siempre de Viaje
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 // 15 36 82 46 25

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Como todas las mañanas - Marcela Manuel

Como todas las mañanas, sonó el despertador. María sin abrir los ojos tantéa sobre la cama, debajo de la almohada. Tantéa distintas geografías a medida que el sonido ingresa más sonoramente en su oído. María expande su mano escuchando y comienza a despertarse.
Sin abrir los ojos, se mueve mecánicamente.

Sin mover el cuerpo, casi. El brazo, la mano tantean como si fueran al encuentro de ese sonido ubicado en algún lugar del espacio físico.

Así sucede cada mañana. Iniciadas las rutinas matinales, María comienza a considerar la acción consecuente: la de abrir los ojos.

Una mañana en ese mínimo instante de búsqueda - encuentro, María abre los ojos sin haber dejado de escuchar el despertador, sin siquiera desplegar la rutina construída para tal efecto. Abre los ojos, observa, atónita, que su cama no es su cama, que lo que regularmente constituía la pared de la ventana, lejos estaba de parecer una pared o una ventana.

Así las cosas, lo que mecánicamente reconocía en el lento suceder de su mecánica mañana, se convierte en un imprevisto desconocimiento.
Inexorable, su mente activa, distingue, degusta, devora también, curiosidad.
María, en una prueba de voluntad y respuesta, recorre el lugar.

Parpadea: ratifica que abrió los ojos. Mueve su brazo pero encuentra otra vez sorprendida que el movimiento es un haz multicolor radiante.

Parpadéa: el haz es el brazo. Eso no tiene volumen ni densidad, no encuentra el despertador. Cree que eso que ruge, es el despertador.

Parpadea: esta despierta.

Parpadea, sus ojos siguen siendo sus ojos, siente el corte de la luz cuando baja sus pestañas.
Intenta un bostezo. Elucubra opciones. Elige.
Se entrega al torrente sensacional de aquella rara mañana con el ánimo de avanzar en su
descubrimiento.


Marcela F. Manuel

Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje



lunes, 22 de septiembre de 2014

Sinfonía de amor - Monona

Sinfonía de amor



Aún siento la cadencia sonora
que revela lo nuevo

Irrumpe
sin permiso
sin atajos

Aún siento
el contacto de tus manos
en mi cuerpo
tu piel que me transita
la melodía enamorada
en tus palabras
los besos en mi rostro
la ternura
que expanden tus caricias

Música sin sonido
espacio compartido
de la vida
mujer – hombre
amor




Monona2014
Texto producido en el Taller de Siempre de Viaje.



Jakob Tuggener




domingo, 21 de septiembre de 2014

7 Haikus - Lucía Morra


atardece ya
contrapunto del nubes
abriendo fuego


***


muy lentamente
la rosa se despliega
sube al cielo


***


abre pétalos
de terciopelo rojo
despierta celos


***


agua sin prisa
momento apacible
pasa la vida


***


alcanfor tilo
aire que se perfuma
vuela sin pausa


***


hojas frágiles
llevadas sin apuro
el viento es azul


***


la flor de seda
en agosto se abre
delicia breve



Lucía Morra, 2014.
Textos producidos en el Taller de Haiku de Siempre de Viaje.
Desde Rafaela, Santa Fé.


Ikenara Yasunari

viernes, 19 de septiembre de 2014

Temor - Monona

Temor



Se esconde la avaricia
la envidia
el tiempo no se esconde

Fluye inexorable en la pendiente
de los meses y los días
se refugia detrás del calendario.

Trato de impedir que se me acerque
ríe
inocente de su avance.

Corre con la piel endurecida
la vida exige su presencia
él se muestra, sigue,
disfruta de su hacer.


Monona, 2014.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje


René Groebli

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mme. S. - Néstor Perlongher ( Lado B ) - Club de Lectura




MME. S.


Ataviada de pencas, de gladíolos: cómo fustigas, madre, esas escenas
de oseznos acaramelados, esas mieles amargas como blandes
el plumero de espuma: y las arañas: cómo
espantas con tu ácido bretel el fijo bruto: fija, remacha y muele:
muletillas de madre parapléxica: pelvis acochambrado, bombachones
de esmirna: es esa madre la que en el espejo se insinúa ofreciendo
las galas de una noche de esmirna y bacarat: fija y demarca: muda
la madre que se ofrece mudándose en amante al plumereo, despiole y despilfarro: ese
          desplume
de la madre que corre las gasas de los vasos de whisky en la mesa
ratona: madre y corre: cercena y garabato: y gorgotea:
                                                              pende del
cuello de la madre una ajorca de sangre, sangre púbica, de plomos
y pillastres: sangre pesada por esas facturas y esas cremas que
comimos de más en la mesita de luz en la penumbra de nuestras
muelles bodas: ese borlazgo: si tomabas mis bolas como frutas de un
elixir enhiesto y denodado: pendorchos de un glacé que te endulzaba:
pero era demasiado matarte, dulcemente: haciéndome comer de esos
pelillos tiesos que tiernos se agazapan en el enroque altivo de mis
muslos, y que se encaracolan cuando lames con tu boca de madre las
cavernas del orto, del ocaso: las cuevas;
                                                  y yo, te penetraba?
pude acaso pararme como un macho ebrio de goznes, de tequilas mustio,
informe, almibararme, penetrar tus blonduras de madre que se ofrece,
como un altar, al hijo - menor y amanerado? adoptar tus alambres de
abanico, tus joyas que al descuido dejabas tintinear sobre la mesa.
entre los vasos de ginebra, indecorosamente pringados de ese rouge
arcaico de tus labias?
                                        cual lobezno lascivo, pude, alzarme,
tras tus enaguas, y lamer tus senos, como tú me lamías los pezones
y dejabas babeante en las tetillas - que parecían titilar -
el ronroneo
de tu saliva rumorosa? el bretel de tus dientes?
pude madre?
como un galán en ruinas que sorprende a su novia entre
las toscas braguetas de los estibadores, en los muelles, cuando
laxa desova, en los botones, la perfidia a él guardada? ese lugar
secreto y púbico? cómo entonces tomé esa agarradera, esos tapires
incrustados con mangos de magnolia, aterciopeladamente sospechosos
y sosteniendo con mi mismo miembro la espuma escancorosa de tu
sexo, descargar en tu testa? Sonreías borlada entre las gotas de semen de
los estibadores que en el muelle te tomaban de atrás y muellemente:
te agarre: qué creías?

Néstor Perlongher



CLUB DE LECTURA
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 





miércoles, 17 de septiembre de 2014

martes, 16 de septiembre de 2014

Un minuto de amor, Nicolás Pazos


un minuto de amor
"Reloj blando en el momento de su primera explosión", Dalí.
impulso
un minuto de amor urgente
un minuto intenso
amor minuto
minuto
minuto
a minuto
minuto veloz
tenso
—aflojo el reloj—
un minuto de amor
tenso
el arco del tiempo
despacio
trenzados en el amor minuto
espero
un minuto de amor espero
un minuto de amor y paz
un minuto de amor romance
y sigo
otro minuto de amor
subiendo
minuto a minuto a minuto
creciendo amor
viviendo
momento a momento
un minuto de amor arrebato
ya no hay paz
un amor
un minuto
imposible narrar los cuerpos
sus mil formas
un minuto
decir mil
recibir el ritmo
repetir entrar
dar el ritmo
dar amor
no hay amor sin música
ni música sin tempo
un minuto de amor
como cien años
en un minuto
cuántas vidas
cuántas muertes
perseguir el ritmo
olvidamos el tiempo
nos perdemos
por eso

amar es soltarse  


Nicolás Pazos

Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje 


lunes, 15 de septiembre de 2014

Néstor Perlongher en el Club de Lectura: Por qué seremos tan hermosas...

Por qué seremos tan hermosas...


Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas
(tan derramadas, tan abiertas)
y abriremos la puerta de calle
al monstruo que mora en las esquina,
o sea el cielo como una explosión de vaselina
como un chisporroteo,
como un tiro clavado en la nalguicie.

Por qué seremos tan sentadoras, tan bonitas
los llamaremos por sus nombres
cuando todos nos sienten
(o sea, cuando nadie nos escucha)
Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas
tan solteronas, tan dementes

Por qué estaremos en esa densa fronda
agitando la intimidad de las malezas
como una blandura escandalosa cuyos vellos
se agitan muellemente
al ritmo de una música tropical, brasilera.

Por qué seremos tan disparatadas y brillantes
abordaremos con tocado de plumas el latrocinio
desparramando gráciles sentencias
que no retrasarán la salva, no
pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero

Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas
sorbiendo en lentas aspiraciones
el zumo de las noches peligrosas
tan entregadas, tan masoquistas,
tan hedonísticamente hablando

Por qué seremos tan gozosas, tan gustosas
que no nos bastará el gesto airado del muchacho,
su curvada muñeca:
pretenderemos desollar su cuerpo
y extraer las secretas esponjas de la axila
tan denostadas, tan groseras

Por qué creeremos en la inmediatez,
en la proximidad de los milagros
circuidas de coros de vírgenes bebidas y asesinos dichosos
tan arriesgadas, tan audaces
pringando de dulces cremas los tocadores
cachando, curioseando.

Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
encantadas de ahogarnos en las pieles
que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
fogosos, gigantescos.

Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
tan lánguidas, tan magras

Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
salpicando, chorreando la felonía de la vida
tan nauseabunda, tan errática.




CLUB DE LECTURA
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 




domingo, 14 de septiembre de 2014

Vibrar - Monona

Vibrar



Disfrutar del placer
cuando la suerte toca

¿Cuántas cosas se piensan en una jugada?

Mi cuerpo vibra
en cada vuelta
eso me basta
sentir
no pensar.



Monona2014
Texto Producido en los Talleres de Siempre de Viaje.




Hannes Kilian



sábado, 13 de septiembre de 2014

Y un día cayeron... - Eduardo Bunitow


Y un día cayeron del volcán de los cielos
como plagas
como lava sobre las cabezas
en las cavernas grises de la consciencia,
aterrizaron en los cerebros descampados,
en deseos desiertos,
barrieron las telarañas de los pubis en las casas de las muñecas,
volcaron su baba sobre los desamparados, las putas, los maricas, los negros, los esclavos,
                             las corbatas, los espejos, las sombras, las sobras


con tijeras de terciopelo
            recortaron las polleras
                   los cordones de la inocencia
                           los límites de la decencia,


chicos con pelo largo
                                                          chicas con pelo corto
                                          tierra fértil
                                  para sembrar semillas de lisergia,
                                           mucho humo en el ambiente
                                  sobre las cadenas
                                          sobre la historia
                                                 sobre los nazis de la memoria,
                       el fruto prohibido ya repartido
                                                         mordido
en las calles
                                                                                                  en esquinas
                                                  en cloacas,
                                                  en letrinas,
                                        avanza por las avenidas
                                             poesía amplificada
                                       NADIE ENTIENDE NADA
                                           jamás se vio algo parecido
los wincos monos trepados a los árboles
disparando balas que salvan
artillería pesada
                                              aquel sonido de fuego
                                         en la palabra distorsionada
                                                      de dylan
                                                    y su mirada,


                               en los stones y el blues de las negras
                                 caderas maleducadas


               en los Beatles trayéndonos en bandeja
              la vacuna contra Hiroshima,
     jeringas de canciones,
              de explosiones en las casas maternas,
           sensación de que el día por fin había llegado,




                                                                                Morrison oscuro
                                                                                policía rodeándolo
                                                                                poesía rodeándolo
                                                          en estadios repletos de chicos hambrientos y furiosos.


Anfetaminas en bolas bajando por las colinas
revolcándose en pastillas batik.
                                                                                        Deja que entre el sol
                                                            por las pijas y los culos tostándose en el hide park,
                                                                     como serpientes moviéndose
                                                 con los jadeos de una guitarra embarazada por Jimi Hendrix,


                                           los padres nuestros en las trincheras sepias
santiguándose al ver pasar
a un Cristo
besando
a
otro
Cristo,
pasándose un ácido con la lengua.
TURN ON
TUNE IN
DROP OUT


Y un día tus papas ya no te pueden controlar
y un día tus sentidos ya no se pueden controlar
y un día fuiste tapa de revistas de moda
-Y el sueño se acabó-
                                                                                        dijo el maestro de ceremonias



REVOLUCION NADA AHOGANDOSE
EN LA ERA DE ACUARIO
nos quedan las canciones
olor a sahumerio
y las clases
de yoga





Eduardo Bunytow, 2014.
Texto que abrió la segunda edición de musicalpoesía!





viernes, 12 de septiembre de 2014

Haikus de la ciudad - Lucía Morra

releen el asfalto
ruedas indiferentes
río de autos

olas oscuras
de motos zigzagueantes
dejan sus sombras

carpiendo aire
las sirenas ululan
desesperadas

los autobuses
sólo pasan por aquí
no se detienen

caminante gris
¿dónde está tu huella?
dice la calle

gorriones del sol
errantes sin descanso
¿en dónde moran?

en intemperie
de suburbio lejano

saldan cuentas


Lucía Morra, 2014.
Textos producidos en el Taller de Haiku de Siempre de Viaje.


jueves, 11 de septiembre de 2014

My Monster by Lautaro




ENGLISH CORNER
El espacio en inglés para los chicos en Siempre de Viaje
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
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Tel.: 4867-5964 // 15 36 82 46 25

lunes, 8 de septiembre de 2014

Ruptura - Verónica Tarzia

Ruptura
Se habían “juntado” en esa casa casualmente, con la felicidad que se siente cuando el viento de la vida corre a favor y no hay que forzar mucho los sucesos. Se habían disfrutado como un hechizo y transformaron cada rincón del lugar con esa unión, desde el primer día en el que se tomaron la mudanza con una risa tremenda y el despojo de tener una ciega confianza en la espontaneidad. En todo ese tiempo cuando necesitaron apuntalarse buscaron en la mirada del otro el brillo de aquella fe intuitiva.
Aquella noche limpiaba las copas del último trago y de los dos años masticados en esa comida. Era un merlot muy poco habitual. No tenía la costumbre de tomar vinos amables, era propenso a los sabores astringentes. Esa vez lo eligió por ella, era una de esas únicas ocasiones en las que podía agasajarla, cuando se trataba de darle un gusto pasajero. La interpretación de sus gestos lavando las copas era algo escabrosa, él ejecutaba esos actos en el silencio más absoluto, simplemente estaba ahí, limpiando los restos de la mejor etiqueta del varietal de su agrado. Era alto y se sentía torpe, parado de espaldas a la mesa desarmada, encorvado, con las manos en la bacha de la cocina, mientras maniobraba el agua con la esponja y el jabón, tomaba conciencia de los gruesos que eran sus dedos, y en general, de la hosquedad de sus manos.
El encuentro no funcionó. Había intentado apaciguar el irrefrenable impulso de las cosas, a su estilo, con una charla liviana. Con el esfuerzo medido para no enojarse, eludió cada uno de los reproches que aparecían en la voz y hasta en la mirada de ella. Mantuvo el aplomo para no decirle que todos sus cuestionamientos eran, para él, una puerta de salida de esa relación, porque lo que no soportaba era las escenas y ese montón de palabras inútiles. Sólo le dijo: ¿no podés simplemente aceptarme?
Creyó que cerrar de ese modo el conflicto, sería lo correcto, volverían a ser naturales. Creyó que se había desnudado en esa pregunta que en realidad no sabía bien lo que implicaba. Sonrío durante la cena, a la vez que empezó a contarle algunas cosas de su infancia, con el ánimo de acercarse. Siempre había eludido esos relatos, prefería que ella disfrutase los frecuentes encuentros de su familia, que ahora estaban en tiempos de paz. Las historias que contaba siempre se quedaban a medias, quizás él mismo se convencía de haber olvidado el dolor y sus formas de superación. Para cambiar de tema y no tener que entrar en los detalles, le preguntó si había vuelto a manejar su auto en estas semanas en las que se habían visto poco.
Ella enmudeció, bajó la cabeza y lloró sin consuelo, con cada lágrima se iba desintegrando, hasta ser tan invisible como se sentía a su lado. De inmediato armó las valijas y se fue.

En el medio de la noche, la cocina se llenó de ausencia, de esos claros en los que él no podía estar, que trataba de obviar rápidamente con algún entretenimiento. En el lavabo la fuerza se le fue de las manos, o de la cabeza. Apretó el cristal con sus dedos agarrotados, la copa se rompía, primero se hizo trizas en el centro y luego se desprendían los pedazos. Siguió enfurecido, aplastando el cristal en el acero de la bacha, hasta obtener pequeñas piedritas que fantaseaban ser diamantes. El agua corría y ahora también se mezclaba con algunas gotas de su sangre, escapada por la tangente. Se sorpendió por la nobleza del cristal que casi no lo había dañado. Pensó que podría haber caminado sobre esos cantos sin siquiera lastimarse. Sonó el teléfono móvil, y eso lo sacó de su estado de confusión, se limpió los dedos apenas raspados, chequeó los mensajes: lo invitaban a una reunión. Salió de la casa vacía. 

Verónica Tarzia, 2014.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.