lunes, 1 de abril de 2024

Enrique en Refugio / Intemperie

 



Leí unas historias porno manga de un tal Raikage Sama,

tiene mi edad, es japonés, negro y con una poronga gigante, 

a todas la mujeres japonesas les encanta coger con él,

 las hace felices, las desborda, las llena de energía. 


nunca se angustia

ni vacila

se sabe hermoso

va al gimnasio 

se mira en el espejo

nunca se siente,

culpable 

 triste

perseguido

solo

 deprimido

nada de esas cosas

Raikage Sama toma lo que encuentra

Y se lo coge

no se sabe nada

del lo que sucede cuando

Raikage Sama

No coge


 monólogos insistentes. 

Loros que repiten

Amenazas


No llego a la prosa

en este giro del pensamiento con palabras no se puede

O si se puede


Busco el concepto protector lleno de luz y de orden que es nuestro refugio, 

busco el encanto 

me dejo tentar por la belleza,

por el brillo

cuando es algo así

como una verdad

en el cuerpo 

caigo en todas las trampas

me doy cuenta

me encanta


No llego a la prosa

a terminar de armar una frase con sentido


¿Cuánta realidad es tolerable de ser dicha? 


¿Hace falta?


siento lo que me excede 


eso no alcanza para una frase completa

apenas murmullos, acoples,

sonido de gaitas antes de AC/DC


¿Lo que se ama de uno se pierde en la forma de amar?


Espejo

 refleja

 amor 

propio

 máquina

 poémica

Orfeo

Narciso


Todo es pregunta insoportable

mosquitos en el oído arruinando la noche


¿Raikage Sama es capaz de soportar?


Seguir el río del acontecimiento

Buscar las mejores corrientes

 

Si alguien me escucha no sé explicar bien

O no quiero


No todo se explica bien todo el tiempo


A veces sí

A veces también pero no


existir

ficción filosa

 pasea en un borde

vibrando

ni adentro 

ni afuera

la vara en alto

 la bandera 

escrita por todas partes

flotando en el viento


Basta 

me voy 

rumbo a la puerta

y después a un boliche a la esquina

a tomar

una ginebra

con gente despierta



Enrique Troncoso

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