Siempre de Viaje - Taller de escritura y lectura, edición de libros-objeto y pliegos artesanales, lecturas de poesía, producción de eventos culturales.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Desierto calor humeante * Belén Coluccio
Desierto calor humeante:
dos hombrecitos construyen una muralla sobre la línea fina de tus muslos
Uno lleva un turbante naranja,
el otro uno azul brillante.
No lo dije, son árabes
La muralla es una obra descomunal que va a recorrer todo tu cuerpo de norte a sur,
y lo va a dividir en dos partes.
Pero este es sólo el comienzo,
faltan quinientos años para terminarla.
Cla clac, cla clac
Los hombrecitos trabajan
mientras permaneces desnudo tirado en la cama blanca,
con los brazos abiertos
bajo el sonido del ventilador de techo.
Ahora
es verano
Cla clac, cla clac
Los hombrecitos hablan en un idioma arcaico que no comprendo.
Hablan de la construcción de la muralla en la que trabajan sin descanso.
Faltan quinientos años para terminarla.
¿Estaré aquí para verla?
Cla clac, cla clac
¿Estaré aquí para verla?
¿Te quedarás aquí en este lugar, con tu cuerpo, sólo para que esos hombres puedan terminar su trabajo?
Y cuando lo hayan hecho, ¿de qué lado de la muralla voy a encontrarte?
Cargaremos nuestros cuerpos con la arquitectura, con la historia que avanza
y nos cubre enteros de la arena del desierto.
Belén Coluccio.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Cristina Eseiza * Minuto escena
Empecé a entrever confusamente, que el amor de varón no me preservaba de los rigores del mundo, que mi pareja no me alejaba de tener que enfrentarme a la realidad y que, el fuego del comienzo, el enajenamiento de los albores de una relación va menguando y que hay que aceptarlo, buscar otros sostenes, otros modos.
Hubo siempre un velo muy sutil, un vapor muy tenue ondeando sobre esos retozos en camas alquiladas, en cuartos rentados por hora y ese sobrevuelo se parecía bastante al vacío, a la desesperanza. Pensé que se debía a los miedos de Paco, a su duda constante, a la inseguridad con que manejó desde el comienzo nuestros encuentros en la cama, al relente de pecado que siempre tuvieron para él. Pero esa incertidumbre, ese agujero existencial estaba conmigo desde siempre.
Cristina Eseiza, Sol en Leo. Fragmento del capítulo 14.
martes, 8 de noviembre de 2016
Karina Macció en Encuentro de Artes Combinadas
Un nuevo Encuentro de Artes Combinadas se realizará el viernes 11 de noviembre a las 20.30 hs en el Centro Cultural Ernesto Sábato, Uriburu 763.
Bajo la dirección de Paula Robles se exhibirán cortometrajes experimentales filmados en las playas de Villa Gesell, donde el grupo de Mulleres dibujó mandalas sobre la arena y trabajó con la técnica de contact improvisation, passing through, y fly low, bailando en el bosque y en la playa.
En esta oportunidad, las Mulleres realizarán mandalas en vivo sobre papel en el piso, acompañadas por músicos.
Se exhibirán fotografías de Eliana Saihueque y poesía de Karina Macció.
Los interrogantes se multiplican * Viviana Redondo
Los interrogantes se multiplican
no sirven las tablas aprendidas
no hay respuesta certera
a ese
cuanto valgo para ti?
Cuanto valgo para mí?
Silencio
sin interpretaciones
instantes perpetuados
vacío que me ahueca
.
Nunca supe ser ´normal´
nunca deje de intentarlo
hasta ...
Pasó el tiempo
corrió agua
me sumergí en ella
no respiré
me desnude
mojada
mi lengua se destrabó
lleva mi deseo
lo lanza tímidamente
sin interpretaciones
sin acusaciones
en el aire
suelta mi palabra
transitoria efímera
sin destinatario
viajando en ráfagas
dibuja respuestas
me da movimiento
susurra
Valgo
valgo Todo
cuando el amor
en mi piel
en mis sonidos
me da cuerpo
capaz de estar
de no perderse
en la tuya
sin perderte
a
vos.
Viviana Redondo, 2016.
Producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Fragmentos de un discruso amoroso de Roland Barthes.
lunes, 7 de noviembre de 2016
El cuerpo del otro * Roland Barthes
CUERPO
Todo pensamiento, toda emoción, todo interés suscitados por el cuerpo amado.
1.
Su cuerpo estaba dividido: por una parte, su cuerpo propio -su piel, sus ojos-, tierno, cálido, y, por la otra, su voz, breve, contenida, sujeta a accesos de distanciamiento, su voz, que no daba lo que daba su cuerpo. O incluso: por un lado, su cuerpo mullido, tibio, justamente suave, afelpado, jugando con la timidez, y, por el otro, su voz -la voz, siempre la voz- sonora, bien formada, mundana, etc.
2.
A veces una idea se apodera de mí: me pongo a escrutar largamente el cuerpo amado (como el narrador antes el sueño de Albertina). Escrutar quiere decir explorar: exploro el cuerpo del otro como si quisiera ver lo que tiene dentro, como si la causa mecánica de mi deseo estuviera en el cuerpo adverso (soy parecido a esos chiquillos que desmontan un despertador para saber qué es el tiempo). Esta operación se realiza de una manera fría y asombrada; estoy calmo, atento, como si me encontrara ante un insecto extraño del que bruscamente ya no tengo miedo. Algunas partes del cuerpo son particularmente apropiadas para esta observación: las pestañas, las uñas, el nacimiento de los cabellos, los objetos muy parciales. Es evidente que estoy entonces en vías de fetichizar a un muerto. La prueba de ello es que, si el cuerpo que yo escruto sale de su inercia, si se pone a hacer algo, mi deseo cambia; si, por ejemplo, veo al otro pensar, mi deseo cesa de ser perverso, vuelve a hacerse imaginario, y regreso a una Imagen, a un Todo: una vez más, amo.
Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Mercedes Marcer * Minuto escena
Fines de Julio. Sábado.
El cielo era un presagio: gris en su totalidad, estático. Te había esperado por media hora. El frío adormecía mi nariz, la única parte de mi cuerpo expuesta. Prestaba atención a las pocas personas que estaban allí. Algunos con sus perros, otros viviendo lo que ahora era nuestro pasado. Abrazándose, combatiendo el viento helado con su afecto. El río calmo como mi alma. La entrega había sido máxima. No estaba en mí el conflicto.
Llegaste.
Ni una disculpa. Tu postura más encorvada que nunca. Tenías un plan. Esos ojos no eran los mismos: una mirada vacía intentaba fugarse. La sonrisa que tanto había amado, desapareció por completo. Comenzabas a hacer esa mueca con la boca, esa que hacías previo a usar balas como palabras. Tus manos temblaban mientras armabas un cigarrillo. Te dirigiste a mí sólo para pedirme fuego. Estabas perdido en el agua.
Una hora en silencio.
No iba a facilitarte las cosas.
Balbuceaste unas palabras, enmudeciste otra vez, comenzaste a caminar en dirección al río.
Regresaste. Dijiste todo eso que ya sabía.
No merezco esto, pensé. Me levanté para irme. Ya no eras mi prioridad. Congelabas todo el lugar. Ni un beso, ni una lágrima, ni un abrazo. Sentado, perdido en tu propia miseria.
Mercedes Marcer, 2016.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje para Minuto escena.
Una escena (como tantas otras) * Marcelo Trumper
Pará de hablar (!)
escuchame
podés callarte
prestame atención
lo que te tengo que decir es muy importante para mí
no (!)
no niegues con la cabeza mientras te hablo
necesito que me escuches
no te hagas el sordo
estoy muy angustiado
así no llegamos a nada
pero
dejame terminar
no puedo meter un bocado
hablás sin parar
me tenés harto
yo para vos no existo
no
no existo (?)
te dás cuenta cómo sos (?)
siempre
pero siempre
me hacés lo mismo
querés tener la última palabra
y esto no funciona así
no es todo como vos querés
y a tu modo
ese dedito acusador (!)
guardátelo
sabés muy bien donde
cómo
no sabés (?)
donde no llega el sol
sí
sí
sos un culo sucio (!)
y un boca sucia
estás agresivo conmigo
lo que decís no tiene sentido
no te das cuenta
no tiene ni pies ni cabeza
vos (?)
vos tenés cabeza
pero pensás más con la de abajo
sos un tonto
un pelotudo egoísta
por no decir algo peor
y no ofender a tu madre
mi suegrita a la que respeto y quiero
a pesar del hijo que tiene
querés hacerme sentir que lo que te digo no tiene importancia (?)
siempre tratás de minimizar lo que me pasa
para vos lo único importante es lo que te pasa a vos
andate a cagar
sos un engreído
anda a la mierda
pero
pero si seguís así
nos separamos y listo
no es una amenaza
me voy
me voy a dar un paseo
para refrescarme y olvidarte
aunque más no sea un rato
y no me sigas
eh (!)
no me sigas
ni me llames al celu
eh (!)
voy a volver cuando se me cante el culo
sí (!)
escuchaste bien
sí (!)
o vos
quién te pensás que sos (!)
hace veintisiete años que nos conocemos
y todavía no te diste cuenta lo que necesito
ahora te callás (?)
ahora
decí algo
tenemos que hablar
no aguanto tu silencio
pará
no te hagás el mimoso ahora
no te queda
justo ahora (!)
pará
que no te soporto
justo ahora
no me toques
soltame
sacá esa mano
no me abraces
no quiero tus besos falsos
te dije que saques la mano
salí
tenemos que hablar
dale
tenemos
que
hablar
………………………
dale
…………………..
sos un hijo de puta
mirá que sabés cómo
me estás calentando
huacho
mira que sabes ponerme al palo
bueno
no soy de piedra eh
bueno
vamos
dale
vamos a la cama
dale
sí mi amor
así (!)
así sí (!)(!)
así sí así (!)(!)(!)
me tenés cachondo
sacate todo
dale
apurate
antes que me vuelva esa otra calentura
y te mande a la mismísima mierda
te amo bobo
mi bobito
nadie es de un metal tan puro
que deje al otro sin voz
Marcelo Trumper, 2016.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes.
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