Cuando se echa a rodar una espera y no se topa con aquello que ansía, la espera sigue su camino: cuesta abajo se acelera, cuesta arriba a veces muere, copia la forma del terreno que no es otro que la vida, y si la vida es completamente lisa, la espera continua por siempre como la rueda que gira sola en el vacío.
Ocurre además que aunque sea larga es solamente una y no muchas la espera, y es por eso tal vez que no parece un exceso aunque dure una vida. La espera, de hecho, le hacía compañía a Renata.
Alejandra Kamiya, fragmento del cuento "La garza".


