Siempre de Viaje - Taller de escritura y lectura, edición de libros-objeto y pliegos artesanales, lecturas de poesía, producción de eventos culturales.
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viernes, 18 de abril de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Martín Po se inspira en Muek - La muestra
Me gustó lo simple, desnudo, la
piel en grandes cantidades en movimientos comunes, cotidianos,
haciendo formas con los músculos, las tensiones y las poses. El
hombre durmiendo, el zoom a esas pequeñas vidas que son las cejas,
los labios relajados babeando, los cachetes y el mentón, todo
durmiendo, todo ese zoom inconsciente que pasa en la infinidad de
nuestro cuerpo desnudo, todas esas actividades que no notamos.
En general sentí un despertar a
este arte del detalle a la vista pero invisible. La perfección y el
parecido a lo real, a lo que estamos acostumbrados a ver nos permite
sortear ese obstáculo y ver más allá. Por eso creo que el mensaje
no es el parecido o la perfección con las formas, sino la nueva
reflexión por el detalle cotidiano desde otro punto de vista.
Manteniendo la concepción que ya tenemos del cuerpo, podemos verlos
en diferentes formas que nos facilita la concepción de nuevas ideas
sobre nuestra propia existencia acá.
Martín Po
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
jueves, 13 de marzo de 2014
Cecilia Maugeri se inspira en Mueck - Personajes
Pareja joven
―¿Entendiste?
¿Entendiste?
¿Entendiste?
―¡Auh!
―Contestame cuando te pregunto algo.
―Basta.
―Contestame.
―Ya entendí.
―Entonces callada.
Así es mejor.
***
Máscara II
Y entonces el cansancio pegado a la cara se desplomó sobre el suelo desnudo y se fue derritiendo, absorbido por el gris helado del día. Se entregó al sueño merecido, se dejó llevar hacia los gestos de la placidez. La relajación de los músculos acompañaron el proceso. Sólo la mente conseguía seguir arrugando apenas la frente con un dejo de preocupación.
Cuando la carne se liberó de la vigilia, el hombre despertó y dejó su cara descansando, fría y desnuda.
***
Pareja debajo de una sombrilla
―Habría sido mejor no saberlo.
―Ya lo sabías.
―Pero no así, no así.
―No hay remedio.
―No quiero hablar.
―Bueno.
―Mirá ese nene. Viene para acá.
―Chsss.
―Hola.
―¿Cómo te llamás?
―Matías.
―Matías, por favor, ¿podrías jugar con la pelota un poco más allá?
―Sí, señora.
―Gracias, querido.
―Señor, ¿está bien?
―Sí, tesoro. Está cansado solamente. Andá a jugar con la pelota.
―Andá, dale.
¿Por qué no volvemos a casa, viejo?
―Esperate que ya se me pasa.
Cecilia Maugeri.
Textos producidos en los talleres de Siempre d eViaje
domingo, 9 de marzo de 2014
Lisbeth Feinberg se inspira en Mueck - Personajes
Todos
caminan, se paran, se asombran, quieren interpretar lo inexistente,
buscan una respuesta a
sus
dudas, una explicación a sus miedos, la perfección por la
perfección misma en esas dos
figuras
inertes plantadas en ese gran salón.
Pero
muy pocos lo ven, claro, ¿cómo lo van a notar?, si es chiquito,
insulso, y no es perfecto.
Pero
él está ahí, con su herida abierta, más allá de todo intento de
ser perfecto, si obviamente
desde
que nació supo que nunca lo iba a ser.
El
está ahí, ni siquiera se anima a gritar, sólo la muestra, para que
alguien, al menos ella, lo
vea.
Lisbeth
Feinberg
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
jueves, 6 de marzo de 2014
Excursión al Malba y escribimos desde la muestra de Porter
Salimos de excursión de la mano de Cecilia Maugeri. Uno de los grupos de escritores más jóvenes de la Guarida Literaria estuvo recorriendo el MALBA y sus alrededores, para terminar escribiendo en el verde brillante del césped. El día acompañó, igual que el mate, la lapicera y la exposición de Liliana Porter para iniciar el viaje.
Quizás algunas de estas imágenes te sirva de pasaje a la hoja que te llama a escribirla.
Quizás algunas de estas imágenes te sirva de pasaje a la hoja que te llama a escribirla.
jueves, 13 de febrero de 2014
Lisbeth Feinberg se inspira en Mueck - Sensaciones
“Préstame
atención, a mí también me duele, yo también sufro”.
Pero
no, él no puede sentir, no debe sentir, que agradezca que lo dejaron
estar ahí, un ratito, que no se confunda.
Ese
no es su espacio, ese no es su lugar. Ahí están los grandes, los
que supuestamente tienen algo
importante
que decir, no los insignificantes como él y que agradezca que no
está junto al pollo, ese que colgaron de patitas.
Que
agradezca.
Lisbeth
Feinberg
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
lunes, 10 de febrero de 2014
Deborah Hadges se inspira en Ron Mueck - Personajes
La máscara
Parece que duerme. Me estoy yendo. Esta quietud que parece pintada.
Me voy, lo estoy dejando y ahora no hace más que asemejarse a un
hombre dormido, genuinamente aplastado contra su almohada. No se
despierta con el ruido que hago llevando valijas, moviendo cajas. Uno
pensaría que en los momentos decisivos, que él siempre va a
recordar, que nunca dejaría, que atesoraría una última. Nada. No
escucha, no ve si hay lágrimas en mis ojos, si lo miro de reojo o
con ternura. No tiene un solo rasgo de tensión o una arruga
preocupada en la frente. Sus cachetes se hunden a gusto en la
almohada. No sé porqué lo miro. Me sueno la nariz mientras noto sus
cabellos que con lo años se tornaron más finos, las canas que
aparecen en pequeñas islitas de su cabeza. Lo escucho respirar como
una maquina que hace circular el aire. El aire no me va a despedir,
tampoco, cuando finalmente deje las llaves en la mesa y salga, cierre
la puerta. No, no lo voy a despertar. Uno pensaría que, dadas las
circunstancias. Pero no. Que duerma. Escucho el ritmo de mi corazón.
Él sabía que me iba, sabía que lo miraría así, buscando ese
punto débil que se extendiera como una grieta dejándome ver qué
siente. Qué piensa. Un hueco. Pero lo miro y no hay nada, un hombre
cualquiera dormido una noche de verano. Nada. Agarro las valijas sin
hacer ruido. Abro la puerta que rechina como siempre. Era cuestión
de ponerle un poco de WD40 pero nunca compramos. Le echo una gota de
aceite de girasol y pruebo abrir y cerrar otra vez. En silencio
total.
Despacito, desde el otro lado del cuarto llega un eco. Algo se
descascara cada vez con más fuerza. Escucho caer dos mitades al
piso. Cuando llego, él llora.
Deborah Hadges
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
viernes, 7 de febrero de 2014
Martín Po se inspira en Mueck - Sensaciones
Desolación. Aire de guerras.
Esfuerzo. Transpiración y suspiros, cansancio. Lucha contra la
mente, constante, abrumante, abrumada. Cargas, las bolsas pesan, el
bebé pesa, el calor, la vida de acá en este odio racial, horizonte
de muerte, muerte en el aire, cielo gris. Anhelo. Vida intolerante.
Y, sin embargo, la vida. Luchando
por un bebé que cuelga, que carga, que cuida como a nada, que la
mira directo a los ojos, mientras ella camina entre las explosiones y
la pólvora sobre la tierra.
Martín Po
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
lunes, 3 de febrero de 2014
Martín Po se inspira en Ron Mueck - Personajes
No puedo seguir así, no, no puedo.
Si, voy a hablar con él cuando llegue a casa, si. ¡Y este bebé que
no para de llorar!, ¿qué querés bebé ahora? ¡Dios mío!, que
demandante resultaste, igual a tu padre.- Se repetía Eve mientras
volvía con las bolsas cargadas del almacén.
Eve hace un esfuerzo increíble por
llegar a su casa. Asesina el calor de los Balcanes en esta época del
año, aunque todo sea bruma gris. Ella vive con su marido Milán a la
vuelta del almacén, ahí, en el desértico barrio fabril y moribundo
de Jiuri, famoso por la miseria que las guerras dejaron.
Ese día había peleado con su
marido, y luego se había ido a comprar algo de comer con el
sobretodo jamás usado, heredado de su abuelo muerto como todos en
ese pueblo por la guerra.
No había dinero, pero algo tenían
que comer, no podían seguir manteniendo al bebé con pan y leche
cada dos días. Con su bebe apretado contra su pecho y de camino al
almacén, Eve había sentido un bulto desconocido a un costado de la
pelvis. Metió la mano. Desde bolsillo interno del abrigo abrigo
sintió el frío metal. Temblando, miro a su bebé hambriento. Cerró
los ojos, miró el almacén y se decidió. Sería solo un susto.
Sería solo alimento y nada más.
Pesaban las bolsas. Mientras su bebe
lloraba, ella su cabeza rumiaba continuamente que esto no podía
seguir así, ya hablaría con Milán.
Martín Po
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje
miércoles, 29 de enero de 2014
Virginia Janza se inspira en Mueck
Me pedís que te
acompañe, que vaya con vos, que te siga, que te escuche, que te
ponga gotitas en los ojos, Andrew, mi amor, me pedís las pantuflas,
la camiseta, dónde está mi traje de baño, gritás, y yo te hago el
bolso, cada día más lento porque estoy un poco cansada, Andrew, te
di mis mejores años, casi toda mi vida, juntos vivimos tantas cosas,
cuando Josephine quedó embarazada y me obligaste a llevarla al
sanatorio para no sentir la afrenta familiar, después Jos estuvo tan
triste, me esas pastillas, ¿te acordás?, pero vos le metiste los
dedos en la boca y la obligaste a largar todo, menos mal, Andrew, que
siempre fuiste un hombre de reacciones rápidas, y aquella vez cuando
Ralph nos dijo que se iba a vivir a Oslo, porque se había enamorado
de una noruega, y vos nunca le creíste, Andrew, me decías que mejor
que se vaya, que seguro Ralph se iba detrás de un noruego, todos
tenemos nuestros deslices, vos a veces sos un poco severo, Andrew, me
pedís que no levante la voz, que en la casa haya silencio, ni música
nos dejabas escuchar, como para que los chicos no se quisieran ir
rápido, tan pronto se fueron, ahora ya ni hace falta que grites
porque alguien se rió fuerte y te despertó de la siesta, yo
últimamente me canso y camino lo menos posible, me cuesta seguir el
hilo en los libros, así que cada vez leo menos, me siento horas en
el porche a escuchar el sonido del viento, el murmullo de las hojas
al sacudirse, tan vivas, y recuerdo a Josephine, siempre me pregunto
por qué lo intentó de nuevo, esa vez que vos no estabas en casa, y
la encontré yo sola, tirada a los pies de la cama, quise imitarte,
sacudirla, hacer que ella vomitara, pero yo nunca tuve tu rapidez en
las reacciones, ni tu fuerza, Andrew, ni tu fuerza.
Virginia Janza
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje
sábado, 9 de noviembre de 2013
I Festival Internacional de Literatura de Azul - Martín Po
![]() |
| Foto: Catherine Chalmers |
Es una pesadilla chabón
Es una pesadilla. Uno lo ve día a día, ¿entendés? Está ahí, se acumula. Y lo más siniestro es que es cínico. Porque después de mucho, mucho tiempo, cuando me resigno, cuando junto coraje, cuando ya no hay tregua y empiezo; agarro la esponja, le pongo detergente, abro la canilla de agua fría (la caliente no anda, o sea, anda pero cuando quiere, vos podés abrirla y quizás no sale agua hasta dentro de dos días; es más, me olvidé de cerrarla, me acuerdo que la abrí ayer y todavía no salió nada, pero me puede despertar a cualquier hora de la noche) y me enfrento a la montaña, no sé como pude llegar a esto, tengo que ser más responsable, descubro que me relaja. Claro, te relaja, te ponés a pensar, ahí estoy yo con mis pantalones cortos rojos de jugar al fútbol, las pantuflas y la remera gastada, una imagen eterna repetida en todas las cocinas, y con esa cosa inexplicable que tienen las actividades esas que uno no tiene que pensar para hacerlas y donde los pensamientos van enlazados uno a uno tan placenteramente.
Voy a caer en la obviedad: es obligatorio. Comparable con una oficina donde uno debe presentarse cotidianamente; tenés tus utensilios a mano para realizar el trabajo, las cosas te están esperando. Lo hacemos parados, algunos se ponen un delantal para no mancharse la ropa, otros se ponen una ropa manchable, en fin, estás ahí, resignado, deprimido, tocando lo más real de la realidad, lo más humano de lo humano, etc. Comés, ensucias los platos, así de simple. No podemos dejar de comer y no podemos vivir a pizza todos los días.
Hay un momento crucial, mágico. Es la hora es la hora, es la hora de destapar la rejilla. Con una mueca de: “¿enserio tengo que hacer esto?”, metemos la mano en la bacha inundada hasta aproximadamente nuestro codo y suplicando a nuestra religión o energía (he hablado con gente que cree en energías), invocamos al dios que la protagoniza con el efecto de no vomitar, a nadie le gusta vomitar. Pero más importante: a nadie le gusta limpiar el vómito. Nunca podés ver el fondo, claro, son las reglas del juego. Como si todo esto no fuese bastante ya, metes la mano; el agua llena de cosas que uno no se acordaba que había ingerido, (El jengibre para el té del sábado anterior) grasa, mucha grasa y cosas asquerosas, la mano hábil como un gancho, grasa, con los primeros cuatro dedos toca la rejilla, grasa, todo eso que hasta sacarlo (y después tampoco) uno no sabe qué es; se imagina o fantasea. El próximo paso es mirarlo; vemos colores y texturas distintas, creativas, que inspiran. A veces, en todas mis veces, hay alguna que otra forma de vida en diferentes estadíos (hay, cuando saco, proto-seres como hongos, los hay también en una edad ya avanzada, unos pequeños gusanitos verdes de los cuales, debo admitir, me sentí orgulloso como un padre su creación).
Lo tengo todo en la mano. Yo parado mirando ese conjunto heterogéneo que homogeneizamos llamando basura, y entonces una de nuestras neuronas despierta y le avisa al conjunto del sistema nervioso que estamos frente a una asquerosidad increíblemente vomitiva y necesitamos despegarnos rápidamente de ello. A una velocidad que termina salpicando y mojando todo lo tiramos al tacho de basura que, por un axioma que no llegaremos a intuir, se encuentra en la otra punta de la cocina. Realizaremos esta acción aproximadamente cuatro o más veces en el día. Las mismas que me repito que cuando termino de comer no me cuesta nada lavar un plato, ser mas limpio-responsable-prolijo, y ponerme a escribir sobre el amor.
Martín Po, 2013.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Adelanto del I Festival Internacional de Literatura de Azul: Lorena García
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| "Oh Pretty Wing", Amy Judd |
—¿y tus dolores callados cómo hablan a tu cuerpo?
— a mi mano le crecen uñas
—¿un arma?
— contra el cuerpo
— gateo sobre las sábanas y mis manos siguen arañándome
— ella es agresiva
— yo no soy agresiva, soy un gatito sediento de cariño
— una gatita vacía sin pelos
— algo así, con marcas en la piel
—¿se pueden crear cortes de dolor fingido?
— como en los cuentos de hadas
— esto es como un cuento donde espero al príncipe, pero todos son doctores azules, verdes, blancos
— te miran
— un bicho raro
— el cuerpo
— quizás me convertí en una hormiga o en una cucaracha porque las hormigas se convierten en cucarachas
—¿te pisan?
— no
— yo sí las piso
Lorena García, poeta invitada al
I Festival Internacional de Literatura de Azul.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Adelanto del I Festival Internacional de Literatura de Azul: Nicolás Di Candia
![]() |
| Daniel Galieote |
No te metas con los sensibles
cuidado con ellos
sólo parecen débiles
te pueden hacer mucho daño
porque saben hacerlo
van a medirte
con mucho cuidado
saben que la inmediatez no es necesaria
y no olvidan
nunca olvidan
las traiciones les quedan marcada
se van a tomar su tiempo
hasta encontrar el momento justo
para darte donde más te duele.
Nicolás Di Candia, poeta invitado al
I Festival Internacional de Literatura de Azul.
martes, 29 de octubre de 2013
Arrancándonos la piel: encuentro poético
Hola viajeros!
Les escribo para invitarlos a la lectura donde estaré participando. Les aseguro que la vamos a pasar muy bien! Los espero este jueves!
Karina
Les escribo para invitarlos a la lectura donde estaré participando. Les aseguro que la vamos a pasar muy bien! Los espero este jueves!
Karina
miércoles, 23 de octubre de 2013
"Bosque" de Axel Levin, sobre una pintura de Karin Godnic.
Bosque
Un bosque alto y oscuro se extendía hasta la pérdida de la visión por la espesura. Los troncos de aquellos árboles estaban pelados. Se alzaban largos y finitos hacia el gris del cielo, cubiertos de esas manchas verduscas que eran sus hojas, solo al final. El número de ellos era imposible de precisar, pero la densidad, la distancia entre uno y otro, eso sí, era impactante. Las sombras se proyectaban en escalas, confundiéndose con la solidez de la realidad. Solo resaltaba una pequeña abertura. Un espacio que hacía de puerta o de sendero, invitando, silencioso, como un desafío sin vueltas.
Las opciones se reducían a dos, las reglas eran transparentes, sin trampas. Tenía el mérito de ser eso que se veía, ni más ni menos: la decisión le correspondía a uno, al que le tocaba mirar. Era evidente, casi ostentoso, que no se hacía responsable de nada, no tenía incumbencia en ello. La abertura estaba ahí, sencillamente. Ni siquiera podía decirse desde cuándo. El problema lo tenía yo, no cabía duda. Tenía que elegir, enfrentado a este hecho, no podía escapar.
En definitiva, lo peor que podía estar haciendo era lo de ahora. Dejar que el tiempo pasase bajo el supuesto de que la decisión iba a llegar sola.
Finalmente, tuve que aceptar la realidad: me había atrapado.
Axel Levin, 2013.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje, inspirado en la pintura "Bosque" de Karin Godnic.
domingo, 20 de octubre de 2013
Dos poemas de Nicolás Di Candia - Sobre pinturas de Karin Godnic
sola
espera que alguien
la deposite
en un lugar
donde pueda crear
tiene que ser lejos
del bosque
donde todas las plantas
ya crecieron
y están ahí
establecidas
fuera del bosque
tiene que embocar
un lugar
que le permita ser igual
que los árboles del bosque
por su cuenta
sobresaliendo
de alguna llanura
que tal vez algún día
forme un nuevo bosque
a su alrededor.
Un bosque
oscuro
porque no pasa la luz
que igual no hay
las hojas se despliegan
en vano
esperando el regreso
de tiempos mejores
que ya vivieron
el suelo sombrío
recibe el descanso
de aquellas hojas
que no esperan más.
Nicolás Di Candia, 2013.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje, textos inspirados en pinturas de la muestra "También ahí había un mundo" de Karin Godnic.
sábado, 14 de septiembre de 2013
Algunas imágenes de la muestra de Karin Godnic
Siempre de Viaje salió a la caza de imágenes y palabras en la Gallery Night
Karin Godnic y su muestra "También ahí había un mundo"
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 // 11 50 56 36 95
sábado, 7 de septiembre de 2013
¡Vamos de excursión! Exposición de Karin Godnic/Gallery Night
Este jueves12/09 salimos a encontrar imágenes y palabras en la Gallery Night
Siempre de Viaje y sus viajeros rondaremos por la muestra de Karin Godnic:
La cita es este jueves 12/09 a las 19:30 en la Galería Aldo de Sousa, Arroyo 858, CABA.
| Álamos negros |
Karin Godnic nació en Buenos Aires el 4 de agosto de 1977. En el año 2000 egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” como Profesora Nacional de Pintura. Cursó la Licenciatura en Artes Visuales en el IUNA. Desde el año 2002, ha desarrollado una intensa actividad artística, participando regularmente en numerosas exhibiciones individuales y colectivas tanto a nivel nacional como internacional.
Más sobre Karin Godnic: http://www.karingodnic.com.ar/
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Coordinación de grupos:
Cecilia Maugeri, Virginia Janza, Karina Macció y Nicolás Pazos
Cecilia Maugeri, Virginia Janza, Karina Macció y Nicolás Pazos
Dirección
General:
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Karina Macció
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