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sábado, 2 de marzo de 2024

Ventana a la escritura 853: diluye las estrellas

 




Creación

Estoy vivo y he sorprendido las estrellas en el alba.
Mi compañera continúa durmiendo y lo ignora.
Mis compañeros duermen todos. La clara jornada
se me revela más limpia que los rostros aletargados.

A distancia, pasa un viejo, camino del trabajo
o a gozar la mañana. No somos distintos,
idéntica claridad respiramos los dos
y fumamos tranquilos para engañar el hambre.
También el cuerpo del viejo debería ser sano
y vibrante -ante la mañana, debería estar desnudo.

Esta mañana la vida se desliza por el agua
y el sol: alrededor está el fulgor del agua
siempre joven; los cuerpos de todos quedarán al
descubierto.
Estarán el sol radiante y la rudeza del mar abierto
y la tosca fatiga que debilita bajo el sol,
y la inmovilidad. Estará la compañera
-un secreto de cuerpos. Cada cual hará sentir su
voz.
No hay voz que quiebre el silencio del agua
bajo el alba. Y ni siquiera nada que se estremezca
bajo el cielo. Sólo una tibieza que diluye las estrellas.
Estremece sentir la mañana que vibre,
virgen, como si nadie estuviese despierto.


Cesare Pavese



Propuesta de escritura para hoy:




-Usá en tu texto "un secreto de cuerpos".

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#ventanaalaescritura

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Arte: #baekduri

lunes, 5 de septiembre de 2022

Ventana a la escritura 593: emergen cautas

 




Mujeres apasionadas


Las muchachas en el crepúsculo descienden al agua,

cuando el mar se desvanece, vasto. En el bosque

cada hoja se estremece mientras emergen, cautas,

sobre la arena y se sientan en la orilla. La espuma

hace su juego inquieto a lo largo del agua remota.

Las muchachas tienen miedo de las algas enterradas

bajo las ondas, que aferran las piernas y la espalda:

todo lo que esté desnudo, del cuerpo. Suben rápidas a la ribera

y se llaman por el nombre, mirando alrededor.

También las sombras en el fondo del mar, en la oscuridad

son enormes y se las ve moverse inciertas,

como atraídas por los cuerpos que pasan. El bosque

es un refugio tranquilo en el sol poniente,

más que la arena, pero les place a las oscuras muchachas

estar sentadas en lo abierto, sobre sus sábanas recogidas.

Están todas acurrucadas, apretando la sábana

entre las piernas, y contemplan el mar sereno

como un prado en el crepúsculo. ¿Se atrevería alguna

ahora a tenderse desnuda en un prado? Desde el mar

saltarían las algas, que rozan los pies,

y agarran y envuelven el cuerpo tembloroso.

Hay ojos en el mar, que se entrevén a veces.

Aquella desconocida extranjera que nadaba de noche,

sola y desnuda en la oscuridad cuando cambia la luna,

desapareció una noche, y no regresa jamás.

Era alta y debió ser blanca, resplandeciente,

para que los ojos, desde el fondo del mar, la alcanzaran.


Cesare Pavese.


Propuesta de escritura para hoy:


─Incluí en tu texto al menos cuatro paisajes distintos.

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Arte: #angelesagrela