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jueves, 14 de diciembre de 2017

Caos * José Lupia



PARED

Estoy seguro de que estaba la pared.
Seguro.
Era reconocible, dura, de concreto, como las paredes de antes. 
Firme.
Estoy seguro de que estaba la pared.

Ahora no está.
Se la llevaron o se cayó.
O la tiraste vos, o fueron ellos.
No sé muy bien, pero la pared no está, y adelante hay mucho.
Hay mezclado, 
enredado.

Tal vez deba empezar a caminar sin la pared.
Ser un errante sin caminos.

No sé si andar o quedarme esperando que vuelva.
Que alguien se apiade y la construya.
Adelante, atrás y a los costados todo se confunde.
Miro sin entender, ya nada se ordena.

Andar o quedarme.
Mientras decido, tiemblo.


José Lupia, 2017.





viernes, 17 de noviembre de 2017

Soy un protón-electrón recargado * Maricel Witomski


Soy un protón-electrón recargado
reboto entre magnetos
soy energía macerada
un punto único
átomos de furia excitándose
acumulándose en moléculas ovilladas
una antipartícula
un cuerpo de campanazos rajando vidrios
no hay freno
tambalea el equilibrio de la materia
inclinando el universo
el cielo vuelca su inmensidad dentro de mí
salto entre elipses girando
con el spin desatado
viajo por órbitas internas
disparando contra corpúsculos de historia
no hay antídoto para el fin
mis piernas caminan en círculos
neuronas despeinadas
se aferran a la lógica perdida
no conectan
no coordinan


pequeñas explosiones espaciales
detonan las manos
amnesia de mis formas primitivas
aturdida de excesos,
de luz
el aura cósmica me penetra
estrellas, cometas, agujeros negros


Estallo


con mi anarquía liberada
me acoplo al caos de las cosas que pasan.



Maricel Witomski, 2017.
Para Minuto Caos.



Loui Jover












jueves, 16 de noviembre de 2017

Minuto Caos * Federico Castro Walker


Me desorganiza. 
Me hace lento el progreso. 
Tiene una especie de simpatía. Del amigo denso que nos tira para atrás. 
No es capaz de remover las más profundas estructuras. Para nada. Igual, es muy eficaz complicando, diría invencible. Como en una práctica de lucha contra alguien resbaloso. 
Él cuenta con aliados letales: mi falta de atención, mi memoria inmediata renga y el dejar para después. Con eso solo me derrota. Casi siempre. 
No es que me impida hacer. Sí, en cambio, se ríe de mis proyectos ordenados y los va deshilachando. 
No llega a caos, ni de cabotaje. Le tengo más cariño del que quisiera.



Federico Castro Walker, 2017.
Para Minuto Caos.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Caos * Guille Manuel



Una señora estaciona el auto mientras grita: ¡Marina no te comas los mocos!. Marina salta en el asiento de atrás, se come los mocos y grita: ¡Marina no te comas los mocos con estofado!, entonces la madre choca contra el auto de atrás y el de adelante haciendo sonar las alarmas de ambos mientras las dos gritan al unísono. Justo cae un meteorito aplastando el auto y a ellas que quedaron cual figuras de libro de anatomía. Del meteorito, que se parte en el impacto, sale un nene vestido de rojo y azul que exclama: tengo que salvar al mundo de los malos... y sale volando. Entonces a la señora del puesto de flores, que vio todo, le da un sincope y se caga encima haciendo que el ciclista que pasaba se resbale y vaya a dar contra el acueducto que estaban arreglando y un gran chorro de agua ascienda generando una lluvia falsa. Entonces la chica china que esta sentada en el café de enfrente piensa: chuan chin chun chen chin chong, que en subtítulos se lee: que tiempo loco, ya no se puede confiar ni en los meteorólogos.


Guille Manuel, 2017




martes, 14 de noviembre de 2017

Caos * Beto Chiariotti


  Les recuerdo a todos que yo fui alga. Durante doscientos años acampé en el fondo soleado del mar. Me mecí en el suave corriente de la profundidad. Me empapé de soledad y aburrimiento. La luna alguna vez cantó su canción. En ese tiempo sólo vi pasar tres peces por mi zona. El primero fue un pez espada brillante y señorial que seguía su destino. Un túnel de agua en el agua era su vida lineal. Su tiempo. Los ojos mudos hacia adelante con perfecto andar. Compartimos el mundo por unos segundos y siempre tengo la duda de si me vió.  
  Algunas décadas después fui despertada de mi letargo por el paso lento del pez dios. Tan despacio avanzaba que tuvimos una charla de un año, hasta que no nos oímos más. Obtuve en ese encuentro divino, las respuestas a las cuestiones que más aquejan nuestro ser. El gran problema fué la complejidad de las respuestas. Es muy difícil para nosotros, seres intermedios, entender la lengua de la deidad. Guardé todos  sus verbos en nuestra memoria inmaterial y dediqué cada instante de mi último siglo a descifrar el haz de sabiduría con que fuí iluminado. 
  La vida casi inmóvil que transitaba y el aislamiento fueron un buen ambiente para la reflexión. Sin esa ocupación mi destino era la locura, la degradación por no soportar ser alga. Después de mucho esfuerzo había comenzado a descifrar las claves del universo. Los límites comenzaban a expandirse. Cuando las formas perdían su sentido ante el orden cósmico, cuando vislumbraba la disolución en la deidad, sucedió algo desquiciante.
  El pez japonés, cuya existencia era negada por todos; y cuando digo todos los incluyo a ustedes que ahora deciden mi destino, se materializó delante mío clavándome una mirada desesperada. Una frase tremenda e inexplicable rompió el silencio de la profundidad. "El agua es la sal y el caos". Dicho esto explotó en pedazos. La arena y el mar se fundieron en una masa descontrolada. Fui arrancada de raíz al igual que todos los seres vivos de allí abajo. Rodábamos, chocábamos y nos desarmábamos con violencia. Fuimos arrasados y reducidos a partículas. 
  Nada tuve que ver con la destrucción del tercer planeta, como acusan cobardemente los cófrades. Ni siquiera pensé en el apocalipsis fuera del mar. Mi único error fue escuchar al pez japonés y quizás a la deidad. Decidan como quieran. La apertura del agujero negro donde el caos es la nada ya es irreversible. Me llevo el consuelo de no volver a ser una maldita alga.


Beto Chiariotti, 2017.
Para Minuto Caos.







lunes, 13 de noviembre de 2017

Que sepa abrir la puerta * Mariana Cambaberi




Negarse a que el acto delicado de girar el picaporte,
ese acto por el cual todo podría transformarse,
se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano.
Julio Cortázar




Me niego a
chequear
si no me olvido las llaves
si me olvido las llaves
dos veces
chequear
si tengo todo
si no tengo todo
y entonces sí
agarrar con toda la mano el picaporte
empujarlo 
hacia 

                                               abajo
(jamás hacia arriba)
en piloto automático
Me niego a 
abrir
sin abrir 
de verdad 
la puerta
ver siempre 
la misma calle
el mismo árbol
la misma casa de enfrente
Todo está en su sitio
                                                               ni más allá
                                        ni más acá
en su sitio

Me niego a
tanta ubicuidad
tanta sed de permanencia

Otra vez
chequear
si tengo todo
si no tengo todo
y entonces sí
agarrar con toda la mano el picaporte
sentir
sin sentir
el frío del metal entre los dedos
Me niego a
abrir
la puerta
y ver siempre
calle
árbol
casa de enfrente
Todo tan igual
tan repetido
tan cementerio
Me niego a 
la rutina de abrir
sin abrir 
la puerta 
a la certeza de la misma calle
la seguridad del mismo árbol
la satisfacción de la misma casa de enfrente
la tranquilidad de que todo esté resuelto de antemano

Me niego a 
mí misma
y entonces sí
agarrar con toda la mano el picaporte
abrir-me
por completo
hacerme reversible
cerrar 
sin cerrar
los ojos
para por fin poder ver
que hay
del otro lado.



Mariana Cambaberi, 2017.



viernes, 10 de noviembre de 2017

el ritmo versa * Eugenia Coiro



el ritmo versa se mece besa
el ritmo verso el ritmo sueño
yo verso el verbo el poema el vuelo
ahueco el gesto
hasta el hueso verbo 
el verso se apoya 
sin suelo sin cielo
en el ritmo en el tiempo 
comienza el juego 
:

el verbo creo la voz
a imagen y semejanza
igualita 
qué pequeña 
vocecita 
nació
entre grititos y llanto
un murmullo de lenguas
acunada en una torre muy muy alta 
que se desmoronó
un lío como ahora 
que
el ritmo se rompe
                        y hay agujeros 
           y caras con agujeros
el ritmo roto
rompe
mi voz 
quiebra
mi voz
rota
rota
gira tómbola hasta que 
el amor hace el poema 
de nuevo el verso 
desde cuerpo 
el ritmo verso el verso sueño
el verso verbo
hasta el amor



Eugenia Coiro, 2017.





miércoles, 8 de noviembre de 2017

Karina Macció en Caos

ojos pegados
media
pie frío
quiero un mate ya
no hagas ruido
silla que chilla
celular
face y más face
ELIPSIS ELIPSIS ELIPSIS
mate
agenda
te saludo
te amo
la puerta se abre
piecitos que se arrastran
pis
canilla
¿Es temprano mamá?
Sí
piecitos que se arrastran
¿Cómo es tu día?
No sé
agenda
BLANCO BLANCO
¡Mirá!
pájaro posado en la baranda
piar tras el vidrio
aleteo
desaparición
mate mate mate
ELIPSIS
mensaje
whatsapp
audio no!
escribo
mate mate mate
este poema no va
ELIPSIS
leo
qué genial
dale
escribir así
mate
apuntes
notas
BLANCO
Tengo hambre
Sí, mi amor
ELIPSIS ELIPSIS ELIPSIS
no voy a terminar esto no voy a contestar no voy a arreglar
nada
INTERRUPCIÓN
más hambre
tos tos tos
leoncito!
upa
a ella le hacés upa
tos más tos
moco
Sonate la nariz
servilleta
ELIPSIS
la ropa!
Hay que lavarla de nuevo
Buen día, te amo
timbre
portero
CORTE
aspiradora
no hay bolsa
por favor, igual te pido, la alfombra limpiala
por favor!
jarabe
el termómetro
niñera confundida
se apagó el calefón
desnuda
ELIPSIS CORTE
toallón
frío rajante
viento que azota
BLANCO
sarpullido
crema
es mío!
no no no
Dejame
Ella me pegó primero
Basta!
no no no
No tomaste la leche
gritos
desconcierto niñera
qué me pongo
18 grados
sol
nubes
inestabilidad
rayitos de trueno dibujados
INTERRUPCIÓN
no me quiere prestar su tijera
dásela
no no no
CORTE
estornudo estruendo
agarrá un pañuelo
no hay más
servilleta
no hay más
rollitos
no hay más
mucho moco
lista de farmacia, de súper, tareas
caos
120 minutos
ELIPSIS ELIPSIS ELIPSIS ELIPSIS
voy a llegar tarde
mamá no
Dame un beso
no
Dame un abrazo
Ufaaaa!
No quiero que te vayas
Vení
llego tarde
¿Te lavaste los dientes?
casi no hay pasta
Te ayudo
INTERRUPCIÓN ELIPSIS
bajo corriendo
tengo calor
caos
ELIPSIS
tengo frío
me olvidé de agarrar plata
CORTE ELIPSIS
reorganización general
solo llegar
reinicio
llegar
estar ahí
prestar atención
acá
estate entera
un rato


Karina Macció, 2017.



martes, 7 de noviembre de 2017

caos * Nicolás Alonso



mirar al frente 
siempre al frente 
de no ser posible 
buscar el piso 
la vereda 
no dejar nunca de caminar 
circular 
evitar el contacto 
las personas 
en lo posible 
caminar 
circular 
escuchar música 
evitar el contacto visual 
los tachos de basura 
evitar los contenedores 
circular 
escuchar música 
subir el volumen 
bajarlo solo de ser inevitable 
oír 
responder: 
͞no
 te agradezco͟
responder: 
͞no
 gracias͟ 
relentizar el ritmo 
nunca detenerse 
quitar la vista 
caminar 
no dejar que nada 
perturbe 
moleste 
circular 
mirada inaccesible 
que nada incomode 
de sentirse perturbado 
conservar la calma 
hacer como que 
no se oye 
de ser posible anticiparse 
evitar la trayectoria 
no interferir 
hacer como que 
no se percibe 
nada fuera del cuerpo 
del límite externo de la piel
conservar la calma 
conservar la piel 
conservar los bienes 
circular



Nicolás Alonso.
De la serie Palacio de Justicia, 2017.





viernes, 3 de noviembre de 2017

El cuadro * María del Carmen Sarquis



Lo miro, el caos se refleja en la pintura. Es paralelo a lo que pasa con la fotografía, las obras de teatro, la poesía.
Este sentir la vida en trazos sueltos, sin encuadre, con personajes extraños que bullen dentro de mí  buscando orden, estabilidad.
¿Qué es?
¿Soy yo? O es la obra: desordenada, actuada.
Me gusta y atrae. Me cuestiona y deslumbra ¿Una poesía dentro del caos? Quizás.
Es una manera de ver la vida. De encontrarme  a mí misma en los colores del cuadro. 
O quizás, también, una muestra de la belleza y profundidad del cosmos, a través de la ternura reflejada en lo que no miro.




María del Carmen Sarquis, 2017.



Caos * Melina Litauer


Enfrentados
             le temí al silencio
no supe por qué
             sentí ganas de provocarte
y de a poco
             me fui animando

la primera estocada
fue la brocha embadurnada de rojo
que zigzagueó decidida
             para romper el hielo

el azul intervino
con cien gotitas sueltas
esparcidas
            sobre el vacío en blanco

un manchón lila se acomodó
junto a los hilos de trementina
dispuestos a arrastrar
           un tono sobre el otro

te incliné a la derecha
luego a la izquierda
en varias direcciones

            y empezó la danza

ríos de color formaron mezclas
laberintos de ida y de vuelta
            luces
                       oscuridades
detrás de las tramas
tu silencio comenzó a gritar
cada vez más fuerte

poseída por el movimiento
dancé la paleta entera
mi pulso descontrolado
tejió marañas sin sentido

quedé rendida
              pero no fue en vano
me alejé
y descubrí que el caos
revela el germen de mi libertad.                         


Melina Litauer, 2017.       


jueves, 2 de noviembre de 2017

Busco la luz * Sofía Ciravegna

Busco la luz
Busco la luz
Busco salir 
Me acerco al verano
Al sonido de la naturaleza 
A la calma de una amiga fiel
Cuantas palabras serán las necesarias para entender el recorrido?
Caos
Un amor
Para silenciar esta incertidumbre 
La pena que agovia
Quiero desenroscar el alma
Busco luz
La luz del que mira en la oscuridad
Llena
Me despido
De una tarde nueva
Hermosa
Simple
Sincera
Porqué nos elegimos?
No hay fuerza
Solo hay que fluir
Permitir que la piel se erice
Se llene de esperanza
Para creer
Dejar
Salir
El caos
Existir
En el mundo al que vinimos
Soy alguien
Dijo alguien?
Claro
Soy
Este alguien
Dijo
Dice
Dira
Más que la suerte echada
Encuentro
Las puntas de este arcoiris
Para comenzar el vuelo
El ave
Las aves
Quiero
Quiero ser la niña 
La mujer 
Con la niña
Quiero 




Sofía Ciravegna, 2017. 



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Caos * Axel Levin








para poder verla tenés que agacharte, entrar en la circunferencia de placas (desde afuera no son más que tablones grises), y ponerte en el centro. la disposición está armada para que todo lo que se observe desde ahí sea parte, como una cápsula (un planetario pequeño). no hay principio ni fin, los colores y las formas se desarman en un encadenamiento (continuo). tampoco hay líneas o demarcaciones cerradas. son erupciones, estallidos que concentran un tono rojo que se desgrana en otro azul del cual emerge uno violeta, o naranja, o amarillo. hay algo de avalancha, de volcán paralizado (estridencia difícil de abarcar). después de un rato de (no) entender, empezás a distinguir, destacar espacios, zonas. luego, por lo general el tiempo es poco, la cabeza te empieza a sonar, sentís (mareo), das (vueltas), giros. tenés que salir



Axel Levin, 2017.


lunes, 30 de octubre de 2017

CaoS * Mauricio Dreiling




                                                         es invierno al pie de la montaña

                              el más frío de los inviernos 

entra el aire 

                      la puerta de la cocina golpea con fuerza

la pared tiembla 

la pared es blanca como la nieve sobre el césped muerto 

                     blanca como los restos de merca en tu nariz a la salida de un boliche en 1996

                     blanca como el recuerdo de nuestro primer polvo 

teníamos dieciséis 

                                 altos los dos 

                                           como el pico nevado frente a la casa que ahora tiembla 

y el viento golpea las puertas 

                    cierra las ventanas

                    todo se lo lleva el aire 

                                                se lo lleva todo 

                                                                           todo

nuestras fotos al piso 

                           caen fuera de sus marcos 

                                     los vidrios desparramados 

estamos descalzos 

                                      hay vidrios rotos

                                      un corte en el borde de tu pie 

                                                                                             te duele 

                                                                          hay sangre y duele

el viento entró por la ventana, amor 

                            antes de abandonar esta casa que ahora es del viento 

ya no somos esos chicos 

no es 1996

no estamos en Buenos Aires

no nos escapamos del colegio 

                                                     nos escondimos, te acordás 

ahora tenemos un hogar 

                            corbatas que no usamos casi nunca

un hogar y el viento frío deshace una montaña en el pecho no nos deja respirar

                                                                                       la montaña no nos deja respirar 

somos este viento que escapa, amor

                               ahora escapa 

                                                      y no sabe a dónde 



Mauricio Dreiling, 2017.