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sábado, 6 de febrero de 2016

No sabía... * Graciela Melito




No sabía qué escribir sobre el amor
entonces
no escribí
                     y me puse a sentir

sentí rojo
lluvia
sentí el sabor aterciopelado de un vino
acariciando mi garganta
sentí tu borde
enredado con el mío
un abrazo
que desarmaba el temor
me rebalsaba
sentí un rincón
en ese pecho
donde todo es posible
sentí
sentí
y     sentí


Pero      tal vez
pueda encontrar palabras


el aire fresco de una primavera
lo arremolinó
sobre mi costado
y el calor de un verano
lo encendió




Graciela Melito, 2016.
Para Minuto Amor de Verano.


miércoles, 13 de enero de 2016

Aventura * Mariana Avendaño


Aventura

Amor de verano, se siente como aire quieto. 
Bichitos de luz brillan en la oscuridad. La luna descansa agobiada. Se huele tierra seca.
                Se oyen grillos. 
                                          Solo grillos. 
El calor es abundante y pesa. Demasiado para dormir. Terminamos la cena, quedamos inmóviles. 
Nosotros esperamos que sea papá el que proponga una idea, hasta que lo hace. Sacar el colchón grande al patio para dormir los cuatro ahí.
Me alegra que no existan los aires acondicionados porque esta es la aventura más linda de amor en verano. La noche, las risas, la quietud, las estrellas y nosotros cuatro.
Juntos. 


Mariana Avendaño para Amor de Verano, 2015.



viernes, 8 de enero de 2016

Karina Maccio * Amor de verano

Todavía me duele tu cuerpo
marcas, mordiscos, trabazón
abdominales arrebatados
abductores que se quejan cuando de
                                                   /pronto
me tenso, siento
el paso veloz de una flecha
ay me recorre rauda
eléctrico rayo en la médula
ay que no estabas en mí
y ahora sí, de nuevo
estás
te encuentro deshaciéndote
pura agua sos
espesura
sal marina que sazona
remojás, chupás, mordés
mi piel te llama, alucinada
sol líquido, naranja que rebalsa de jugo
tu lengua rueda, paladea, exalta
parezco ámbar que te cubre, te encanta
nos quemamos por dios
(por dios y todos los santos)
nos derretimos
por dios
(por dios y todas las vírgenes)
nunca pensé no creí
que la pasión fuera
tan de libro tan aguda tan grave
seria como una esdrújula
crónica
anunciada de síntomas
ataque al corazón que escapa
un pico febril, insoportable quemar
la cabeza
desde los pies la sangre
borbotea, acusa recibo
en caso de incendio proceda
observe las salidas más cercanas
-no hay/
-no hay hueco sin ocupar/
-entramos en todo/
-explorás-andás-tomás/
aunque busques salir la bomba estalla
está-ya-está-yo
nada es más
lo que era
tu cuerpo es otro cantar
compartido
decir otro
iluminado en esas lenguas que arden
brujas
cuántas oraciones hechizadas
arman esa pira que no parece
dejar de crecer.

En caso de incendio
usted, mi querido,
va a arder.

En caso de encuentro,
alerta: doble se hace
este cuerpo
sueño tenso del otro
fuerte nuestro
fuego
médula en llamas.


km 2015


Ph: Paula Aguilera

martes, 5 de enero de 2016

Víctor Quintero * Amor de Verano



Las travesías tienen mística. Encontrar un amor de verano es un deseo que ha pasado por nuestras cabeza alguna vez. Todos mis amores han sido de verano. Mi naturaleza es ser muy receptivo al idilio y el amor espontáneo.



Un amor de verano es como una travesía. Se recorre un paisaje, se disfruta un escenario, los ensueños se hacen realidad. Todos mis días son así. Siempre es verano, siempre el mismo clima, con una sonrisa se recibe la vida y con un caminar lento se disfruta el paso del tiempo.



Qué decir de las noches donde se encienden esas luces que parecen luciérnagas e iluminan nuestros sueños. La sensación de levedad de los cuerpos, de los límites se pierde al son de música tropical que despilfarra alegría. Entregarse en un impulso de felicidad incontrolable.



Los amores de verano son amores en movimiento. Pueden durar un segundo, días, meses, o en el mejor de los casos toda la vida.



Víctor Quintero, 2015.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.




jueves, 31 de diciembre de 2015

Juanpi Ortigosa en Amor de Verano



Esa segunda quincena de enero, cuando nos juntamos con mis amigos y vamos de viaje, catorce pibes a un mismo lugar, es uno de los momentos que más espero. Sea Pinamar, Gesell, Mardel o cualquier otro lado al que elijamos ir. Definitivamente es mi época favorita del año.
Pero no sólo por el hecho de estar con ellos, de boludear constantemente, de salir a bailar o de jugar al fútbol y al vóley con gente en la playa. Sino, sobre todas las cosas, por verla a ella. 
Nunca supe por qué coincidimos siempre, pero a donde me vaya, ella está. Es la flaca más linda que alguna vez conocí, buena onda, una sonrisa hermosa y unos ojos azules brillosos que de sólo verlos quedás hipnotizado. 
Desde hace cuatro años que nos encontramos las segundas quincenas de enero, y pasamos todas las noches juntos. Prometimos nunca decir nuestros nombres, nunca saber más acerca de nuestras vidas. Por más que quiera hacerlo, lo que vivo es tan perfecto que no me gustaría arruinarlo. Lo nuestro es sólo lo que parece, y eso es lo hace mágico. Nace y muere, cada año, como un nuevo amor de verano.


Juanpi Ortigosa, 2015.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Esta no es una historia interna * Gabriel Brajterman


Esta no es una historia interna. Es una historia que inventé. Para que vuelvas. Y me salves, de mi lengua incierta. Mientras el sol de noche late despacio y tus manos cicatrizan.

Prometiste quemar mi soledad, olvidándola. Esquivando el lugar donde los dedos se confuden y tu voz es mi vos.

Pero tus pies hacían sombra tras la puerta y no golpeabas.

Dibujé una playa, en alguna ciudad donde las canciones conspiran con la lluvia y vos ya no sos tan blanca ni difusa. Casi tierna.

Entonces me borraste, con lápices y goma. Para recordarme que no eras, ni querías ser.




Gabriel Brajterman, 2015.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje para Minuto Amor de Verano.




martes, 29 de diciembre de 2015

Cantás * Eugenia Coiro



Cantás.
El tiempo no congela
tu sonrisa perfecta. Te veo de costado y cantás.
Sonreís, manejás atento.
Tus manos pequeñas masculinas delicadas.
Cuánto puedo
escribir soñar con tus manos. Así
recibiendo la luz de la tarde que acaba.
Me olvido a dónde vamos.
Por qué no es infinito
este camino en el que cantás y sonreís
y no le tengo miedo a nada
porque el momento es brillo y suavidad.
Mi corazón tibio.
Un detalle cualquiera marca el tiempo y aterrizo
como un pájaro sin alas
pelota de plumas flotantes sobre el pasto.
Esa sensación certeza intuición de que
el tiempo es implacable
como el devenir de los sentimientos.



Eugenia Coiro 
para Amor de Verano.



viernes, 25 de diciembre de 2015

Piel * Mariel Fini

Piel

frío en la Piel
una gota
celebra el escozor
Penetrante y desplegada
como hablar a dos Lenguas
tienen todo
se tocan
             se huelen
                          se contraen
un músculo Infectado
no quiere cesar
los Pies dan volteretas
besos de cuello escondidos
al primer grito
                           Acaba
reboleo de algo
un cuerpo Angurriento
muere y renace
una locomotora a toda velocidad
llega a un callejón sin salida
en pasillos indiferentes
deja Huellas
                         pero no un rastro
Cicatrices que apuñalan
un vivir, con límites.


Mariel Fini, 2015
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje para Minuto Amor de Verano.








lunes, 21 de diciembre de 2015

Fue un viernes * Víctor Quintero



Fue un viernes. Caminar hasta su casa fue toda una hazaña. Sólo la sombra de los edificios podía mitigar un poco el sol. Su pedido fue claro “Quiero helado de dulce de leche y limón”. La ansiedad quemaba mis deseos, y el fuego en mis venas era aún más fuerte que el calor ambiental. Por fin podría estar solo con ella, al menos compartir un helado en su casa.


Cómo era natural, me hizo esperar en la puerta. Por fin, como una hermosa bailarina rusa, apareció y me abrió. Su pelo dorado me dejó casi ciego, su piel rebozaba alegría y todo su cuerpo estaba cubierto por un aura amarilla. Yo sin palabras lo único que pude hacer fue mostrarle el helado como excusándome de estar ahí, ella sin más, me tomó de la mano y me llevó al apartamento.


Entre risas y descoordinaciones nos sentamos en un sillón. Yo pregunté por las cucharas para el helado, aquellas de forma rectangular. Ella me miró sorprendida por aquél pedido. No importó. El sabor del helado y el calor nos llevó a quitarnos toda la ropa. El aire acondicionado no pudo apagar el infierno que habíamos desatado. 


Víctor Quintero, 2015.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje para Minuto Amor de Verano.