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sábado, 1 de abril de 2023

Ventana a la escritura 722: ocasiones

 




Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo?


Arnaldo Calveyra.



Propuesta de escritura para hoy:


─Intenta responder a esa última pregunta con un poema.

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Arte: #saccoramiro

martes, 28 de febrero de 2023

Ventana a la escritura 698: sobre la falda

 




                                              Olía triste. Nos llegaba la voz antes que el cuerpo, su voz 

                                    cansada por el bajo. Y en la callecita, esa voz se callaba, los 

                                    paraísos, para que la hilacha del cuerpo se detuviera atónita, se 

                                    quedara mirándonos esperarla, su renguera se llevaba bien con el 

                                    mentón.

 

                                    Era tan triste esa llegada.

 

                                              Y entonces no era una voz sino un velorio, un velorio con 

                                    inacabables migas de pan sobre la falda.

 



Arnaldo Calveyra.


Propuesta de escritura para hoy:


─¿Qué cosas huelen a triste?

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domingo, 13 de diciembre de 2020

Ventana a la escritura 266: terminaste

 


El libro de las mariposas


El aire nuevo.

Terminas el libro, sales a mirar el cielo.

Cielos errándose, 

cielos vecinos, te tocan el brazo con un pétalo.

Terminaste de escribir el libro.



Arnaldo Calveyra, Libro de las mariposas.


Propuesta de escritura para hoy:


─Contar el momento después de terminar algo, un libro, una carrera, una etapa...

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 El libro recomendado de hoy es Poesía reunida de #ArnaldoCalveyra

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Weston


martes, 19 de mayo de 2020

Ventana a la escritura 60: La gallina que me diste



Schultz



El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo. De todas las mariposas de alfalfa que nos siguieron desde Mansilla, la última se rezagó en Desvío Clé. Nos acompañamos ese trecho, ella con el volar y yo con la mirada. Venía con las alas de amarillo adiós, y, de tanto agitarse contra el aire, ya no alegraba una mariposa sino que una fuente ardía. Y corrió todavía con las alas de echar el resto: una mirada también ardiendo paralela al no puedo más en el costado de tren que siguió.
La gallina que me diste la compartí con Rosa, ella me dio budín. En tren es casi lo que andar en mancarrón.
Los que tocaban guitarra cuando me despedías vinieron alegres hasta Buenos Aires. Casi a mediodía entró el guarda con paso de "aquí van a suceder cosas", y hubo que ocultar a cuanta cotorra o pollo vivo inocente de Dios se estaba alimentando.
En el ferry fue tan lindo mirar el agua.
¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara.



Arnaldo Calveyra, Cartas para que la alegría.




Propuesta de escritura para hoy:


-Escribí del final del segundo texto: "no supe que estuve triste hasta que me pidieron que cantara". Podés cambiar el sentimiento y el verbo: no supe que estuve contento hasta que mi pidieron que saltara.

-"aquí van a suceder cosas", usálo como disparador.


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El libro recomendado de hoy es Cartas para la alegría, de Arnaldo Calveyra.

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martes, 5 de mayo de 2020

Ventana a la escritura 46: ¡Despierta!



Schultz




Despierta, viene el día, un pájaro se suelta de los ríos, despierta! Le van quedando dos velas a la luna, vela del sur, vela del oeste, mariposa, mariposa enloquecida con su sombra descubierta. ¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!...

Arnaldo Calveyra, El libro de las mariposas.






Propuesta de escritura para hoy:


-Las mariposas se han considerado símbolo de belleza y de fugacidad. Trabajar a partir de esto, pensando en la delicadeza de sus alas, en su vibración, en lo efímero de su existencia.


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El libro recomendado de hoy es El libro de las mariposas de Arnaldo Calveyra.

#ventanaalaescritura

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sábado, 12 de marzo de 2016

El caballo, el piano y su jinete * Federico Castro Walker


Se miró en la tapa del piano como en un negro pozo, sintiéndose reflejado en el sonido de las teclas, a paso tranquilo. El fondo de las notas que pulsaba su jinete le nombraba el alma. Sacudió la cabeza poderosa tratando de alejar ese brote de algo desconocido dentro suyo. Eligió calmarse. Sus orejas tiradas hacia atrás le insistían en lo raro de este nuevo territorio. Comenzó a beber la música de a largos sorbos y arroyitos de agua le corrían por los ojos. Su amigo, sin mirarlo, lo guiaba con los compases mejor que las riendas. Se dejó llevar.
A través de escalas oscuras, descendían circularmente, en lento vuelo. Las alas lustrosas del piano tocaron el tono más bajo, no podían descender más. Mundo de armonía calma. Sentía ser potrillo por salir a la luz del sol.
De repente, las notas cambiaron, se hicieron ágiles, juguetonas, luminosas. Entre ellas percibía sus cascos repiqueteando sobre el pasto, como la primera vez. El recuerdo de su madre irrumpió en la melodía, relincho de aguda gravedad. La siguió a campo traviesa. También por pentagramas de alambre y camino.
A un movimiento súbito del piano se hizo un silencio. Finalizó la canción de su crianza. Creyó que permanecería para siempre en el instante de la separación, pero las teclas reemprendieron el camino. Describían la isla, el cuadro central que resonaba a su carrera y todo lo familiar del último tiempo. La imagen, que lo envolvía, comenzó a alejarse, se hacía pequeña como un mapa.
El corazón no le daba tregua, parecía uno con las notas graves del instrumento, dando un ritmo sordo a la sinfonía de su existencia. El cuerpo en tensión le hacía presentir una tormenta más allá.
Una brisa imprevista de acordes le hizo conocer la melodía que había originado a los caballos. Se escuchaba galopando entre los padres de su raza. Presenció, a través de la música, el primer encuentro con el hombre y cómo habían trabado amistad por primera vez. La imagen del mundo entero, rueda movida por multitud de galopes.
Las oleadas de música que lo invadían desbordaban al piano. Oía cantar a la aurora, las oberturas de los mares.
Trenzada de armonías y disonancias, la línea del horizonte se acercaba más y más, entre el miedo y el deseo.
Sentía resquebrajar las articulaciones, al corazón dar golpes hondos y desconocidos. El horizonte refulgía. Ya no era sólo sonidos, lo podía ver naranja furioso, recortado contra un suelo de sombras.
La seguridad de su amigo se había esfumado. El piano alcanzaba a mantener la apasionada melodía a duras penas. Finalmente él, su jinete y el torrente de sonidos que brotaba de manos y teclas se hicieron uno con el amanecer.
La mañana siguiente, en reposo pacífico, extendidos a lo largo de la sala, los cuerpos sin vida del caballo y su muchacho, abrazados. Tocaban el pozo oscuro del piano, partido en dos.



Federico Castro Walker, 2016.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Trío de Arnaldo Calveyra.


domingo, 28 de febrero de 2016

Canción del fumigador de guardia * Arnaldo Calveyra

Años de ningún poema.

Para mí la línea tachada del verso,
arcoiris en blanco y negro de las comas,
la plaza castellana de la palabra,
solitaria plaza.

Para otros las veredas que se alargan
a medida que las veredas del cielo se despliegan,
vamos entrando en el Decanato de la Rata
y de nuestro oscuro origen
subsistirán algunos nombres
empotrados en los muros.

¿Y dónde quedó el paisaje
que la mañana vuelve sin tan siquiera un árbol?

Lo que usted está mirando
es una bandera amarilla.

Para mí la línea frágil del verso,
la alegría oscilante de la página.

Ahí empieza mi canción.



Arnaldo Calveyra


lunes, 15 de febrero de 2016

Sería hermoso... * Mariana Avendaño


Sería hermoso llevarte de viaje
que te dejaras ir
conmigo 
a algún lado

¿Por qué no la playa?
arenas blancas
olas suaves, viento salado
un sol que caliente nuestras pieles 
ponernos bronceador uno al otro

Armemos juntos el bolso
vayamos a comprarnos ropa
dejemos todo lo que somos acá
perdámonos antes de empezar
tomemos el colectivo 
disfrutemos los detalles
hay tanto que quiero que veas
fiestas con lucecitas de colores
cerca del mar

Sí, vamos a la playa
olvidémonos de todo
déjame llevarnos


                  
Mariana Avendaño, 2016.
Producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Arnaldo Calveyra.




sábado, 13 de febrero de 2016

Café * Arnaldo Calveyra en Club de Lectura

Café


Sentado a aquella mesa de café que da a la puerta y la calle que es horizonte yo soy una tardanza. Hasta tu ventana llegan los caballos que cruzan la calle y apoyan en ella una frente de hombre.

Suele llegar por las tardes un hombre con un reloj pulsera. Acaso perdido en el misterio de cualquier historia, se sienta a una mesa junto a la pared. No habla pero crea sin embargo un silencio que es prolongación del diálogo más ameno. Su pensamiento pareciera pasearse por las habitaciones de una casa abandonada. Al cabo de un momento llama al mozo y le pregunta por la hora. La confronta con la suya. ¿Acaso no está a punto de pedir algo para tomar?, el mozo así lo cree por unos instantes y se demora solícito junto a la mesa, luego sigue con sus ocupaciones más urgentes.

El sol entra aquí como en el cuarto del enfermo: desdeña los muebles oscuros y se pone a tintinear en las obras claras. Se posa en la mano abandonada como el amigo que prefiere el tacto a la palabra.

Son dos hombres y su historia es breve: uno llega con su valija, el otro se sienta a una mesa.

Hombre que espía a sus recuerdos.

Aquí tienen amistad el patio y la palabra patio. Crecieron esos sauces en voz baja. Aquí vienen unos hombres a callarse. Aquí el hombre es tardanza bienhechora.

Aquí se sienta el hombre que es tardanza. Inmóvil, durante horas sentado en los diferentes lugares de la tarde, ya en pleno infinito pareciera despertar de una espera semejante a la vida.

¡Prefiero la puerta por donde entran los lugares comunes de la gente que pasa!

El hombre de las copas se va yendo por el pasadizo. Antes de desaparecer nos mira con un desaliento de tango en las sienes, sabe que los instantes de un café son irrecuperables.

Si estas cosas se pueden contar es porque somos cuento.


Arnaldo Calveyra.


Foto: Horacio Copppola

Club de Lectura de Siempre de Viaje
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
www.siempredeviaje.com.ar
www.siempredeviajepoesia.blogspot.com.ar
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 

viernes, 5 de febrero de 2016

Círculos * Mariana Avendaño


En el viejo andén estábamos todos. La estación rústica era una de las cosas que la ciudad conservaba de cuando era un pueblo.
Ella parecía no querer subir, o tal vez era yo la que no quería que lo hiciera. Esperábamos abajo hasta que sonara el silbato, mientras los adultos conversaban.
Ella y yo jugábamos con los panaderos del aire. Corríamos en círculos a su alrededor, torpes, tentadas de risa, con los pelos en la cara. Pretendíamos atraparlos. Sus partículas eran tan sutiles que acercarles nuestras manos se volvía imposible. El más leve movimiento los alejaba aún más, pero al instante volvían. Sueltos, volaban en el aire como algodón transparente.
Sonó el último silbato. Subieron al tren. Nosotros quedamos abajo. Mi papá me alzó en brazos y miré a través de la ventana. Los ventiladores funcionaban acariciando el aire lentamente. El marrón de los asientos ocupaba mi visión. Todo era marrón.
La imagen se vio interrumpida por su figura y las de mis tíos, asomándose a la ventana. El tren comenzó a alejarse, así como si caminara. Ella estiraba la mano para tocar la mía hasta que el viento hizo que su pelo negro noche la cubriera. Ya no veía sus ojos verde oliva, como dos aceitunas.
El tren apuró su marcha. Mientras esas ruedas de fierro giraban con un esfuerzo descomunal, la bocina sonaba más fuerte.
Vi un panadero del aire caer sobre mis hombros. Entregándose. No quise atraparlo, lo dejé ahí. Mientras volvíamos con mi familia al auto papá quiso que entonáramos juntos una canción. Y ¿Sabes? No supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara.







Mariana Avendaño, 2016.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Arnaldo Calveyra.


lunes, 25 de enero de 2016

¡Despierta * Arnaldo Calveyra




¡Despierta, viene el día, un pájaro se suelta de los ríos, despierta! Le van quedando dos velas a la luna, vela del sur, vela del oeste, mariposa, mariposa enloquecida con su sombra descubierta. ¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!... 





Arnaldo Calveyra.
Del Libro de las mariposas.





miércoles, 6 de enero de 2016

El viaje lo trajimos... * Arnaldo Calveyra


El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo. De todas las mariposas de alfalfa que nos siguieron desde Mansilla, la última se rezagó en Desvío Clé. Nos acompañamos ese trecho, ella con el volar y yo con la mirada. Venía con las alas de amarillo adiós, y, de tanto agitarse contra el aire, ya no alegraba una mariposa sino que una fuente ardía. Y corrió todavía con las alas de echar el resto: una mirada también ardiendo paralela al no puedo más en el costado de tren que siguió. 
La gallina que me diste la compartí con Rosa, ella me dio budín. En tren es casi lo que andar en mancarrón. 
Los que tocaban guitarra cuando me despedías vinieron alegres hasta Buenos Aires. Casi a mediodía entró el guarda con paso de "aquí van a suceder cosas", y hubo que ocultar a cuanta cotorra o pollo vivo inocente de Dios se estaba alimentando. 
En el ferry fue tan lindo mirar el agua. 
¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara. 

Arnaldo Calveyra
De Cartas para que la alegría.




Club de Lectura
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
fbk: siempredeviajeliteratura
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Tel.: 4867-5964 

sábado, 2 de enero de 2016

Calveyra/Juanele * Club de Lectura en Verano



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