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miércoles, 3 de junio de 2015

Mariel Fini * Minuto Sueño


En trance
Y me senté, hacía rato que estaba parada. El comedor era algo lúgubre. Las paredes estaban algo escarchadas y descoloridas. Empezamos a recordar. Me contó sobre su tierra natal. De a poco fuimos recorriendo sus pagos, viajando por San Sebastián. Sus historias acariciaban la realidad, tanto como la fantasía.
El olor a manzanilla, ese aroma se adueña del ambiente. La tetera hirviendo. El agua caliente. El saquito de té. Su lentitud al degustarlo.
Minuto a minuto, el tiempo pasaba por un tamiz. Y así se escurría, al igual que ella.
Hace poco. Hará dos meses.
Me contaba historias tan bellas.
El otro día me sucedió algo raro. Estaba en la cocina, buscando unos papeles y la puerta se abrió. Yo creo que sola. Y en eso que voy a cerrarla. Se cae un cuadro.
Justo el del País vasco…
Estoy muy triste, sí, pero esto me hace bien. Me deja una gran satisfacción.
Dicen que recordar es soñar despierto. El único problema es quedarse en ese estado de vigilia. Y no poder volver a abrir los ojos.


Hay un mundo afuera…



Mariel Fini, 2015.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.


domingo, 31 de mayo de 2015

Eugenia Coiro * Minuto Sueño



Es de noche, sobre la arcilla del camino pega el sol de enero.
Sé que vas sentado a mi lado. No necesito mirarte.
Estamos llegando tarde.
Los animales de la oscuridad se esconden tras las piedras grises. Sus bisbiseos me hacen cosquillas en la oreja. Se lavan entre sí. Lamen con lenguas ásperas.
Vamos a llegar apenas tarde.
No estás enojado aunque hay una suave decepción en tu silencio. Si vuelvo la cabeza a hacia vos, vas a sonreír. Tal vez tendría que tomarte de la mano. Pero alguien viene. Nos persiguen. Reflejos azules bailan sobre el tablero del auto.
Nadie conduce. No hay volante. No hay aceleración ni freno.
Deberíamos escapar más rápido que esto. Intento decírtelo.
No sé cómo.
Los animales corren al lado del auto y nos pasan. Un nene en bicicleta nos pasa.
Escucho un vacío de cigarras.
Veo un árbol, una rama, un búho iluminado.
La policía se pierde pero estamos llegando tarde. Por este camino de tierra, tarde.

Demasiado tarde.


Eugenia Coiro, 2015.

Patricia Van de Camp


domingo, 24 de mayo de 2015

Mariana Avendaño * Minuto Sueño


Salen de mi boca palabras en un idioma extraño. Las veo salir. De a una.
No tienen sonido, solo las puedo ver.
Las formas de las letras son muy dispares. Alargadas, más gordas, algunas demasiado rectas, de colores, otras muy oscuras.
Las letras se unen pero no logro ver que me quieren decir, no existen esas palabras en mi castellano. Tres consonantes con una vocal, tres vocales y una consonante. Una mayúscula al final de la oración, una minúscula después de un punto.
Las palabras, que en sus formas me hacen pensar que son comunes, se vuelven un código indescifrable.
Y salen de mi boca como un enjambre de moscas sin sonido. Desesperadas, avasallantes, a los empujones unas con otras, mudas.
Las veo, pero no las escucho. Salen de mí y no las entiendo.
Me despierto a mitad de la noche empapada en sudor, asfixiada, con mucho miedo.
Miedo a quedarme sin voz.
Miedo a una voz nueva.
Despierta, me tranquilizo.
Tal vez esta sea mi nueva forma de decir.




Mariana Avendaño, 2015.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.


sábado, 23 de mayo de 2015

Federico Castro Walker * Minuto Sueño




Un flash

Desciendo a un recinto de paredes abovedadas. Contemplo una caja de madera trabajada, puesta sobre una mesa en el centro del lugar. Me acerco, la abro. Hay un diamante de gran
tamaño. Cuando alzo la joya para observarla, aparece un portal intergaláctico.
¿Cuál era el camino lógico para que continuara esta visión? ¿No apuntaría todo hacia el infinito?


Por ejemplo:
1)Un viaje sideral jamás vivido por el ser humano, a toda velocidad y esquivando asteroides.
2) Llegar a mundos desconocidos, con animales y plantas extravagantes, de tamaños impensables.
3) Comunicarse con seres racionales pequeños como bacterias o gigantes como montañas en idiomas intuidos por la mente pero que la lengua no pronuncia.

Ese sería el plan aproximado, un poco más, un poco menos.
Nunca tanto menos. Nunca que el sueño nos haga atravesar el portal, para llegar a un reality show intergaláctico, con cinco paneles de invitados vestidos a lo Flash Gordon de
1930.


Federico Castro Walker, 2015.


Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje

viernes, 22 de mayo de 2015

La escalera * Sebastián Arredondo * Minuto Sueño


La escalera
Abro la heladera y la encuentro vacía. Camino hacia el balcón, me apoyo en su baranda, y con el vértigo terrible de la caída alcanzo a ver el piso lleno de comida y hormigas. Regreso, ahora estoy en el pasillo del edificio, camino agitado buscando un ascensor que nunca encuentro. Me acuerdo de la escalera, pero solo viene a mi mente la imagen de una escalera de emergencia que no existe, y creo que nunca vi una en mi vida, salvo en películas. Hago un esfuerzo para encontrar la escalera central, no la encuentro, intento traerla con mi mente pero nunca aparece. Vuelvo al departamento, quiero volver a la cama, pero ahora no me animo a subir las escaleras hacia el cuarto. Como el dormitorio balconea al living, subo a un mueble y me cuelgo de las barandas para subir. No tengo fuerzas, me da bronca, mucha bronca. Estoy colgado, agitado, paralizado, parce que pasaron horas hasta que caigo en un chiquero de comida y hormigas. Grito desesperadamente, pero nadie me escucha. Y me digo que nunca nadie me va a escuchar porque vivo solo. Siento el cosquilleo del caminar de las hormigas sobre mi cuerpo, sé que me van a comer y que esa muerte va a ser lenta. Al mismo tiempo yo me iré comiendo la comida que me rodea.



Sebastián Arredondo, 2015.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje



miércoles, 20 de mayo de 2015

Minuto Sueño * Lorena Suez


Viniste en un sueño vestido de formas y matices. Estuviste paseándote con otra gente, vestido del hombre más deseado y de la mujer más dulce. Te veías desnudo, por momentos, andando con desparpajo.
Yo, incrédula. Cuando te veía de espaldas me preguntaba por tu rostro, y en eso sigo.
Si me fijo en tu boca se escabullen tus pómulos y tus ojos me llevan a otro sueño. Es tu expresión entre soñadora y doliente la que me enamora.
No entiendo lo que decís. Hay algo de oscuridad que se cuela en tu piel.
Seguís hablando. Hay unas manchas que amenazan tu existencia, que ahuecan tu cara. Seguís hablando.
Te miro, no sé quién sos, tengo partes tuyas en mi retina.
Sé que no existís pero te busco.
Sos anónimo, imposible, y te amo.
Hay algo que nos quita el futuro, que nos mata a vos y a mí. Intento entender esta infelicidad pero te vas, de otra mano, a un mundo sin sueño, a la línea de tristeza donde la alegría se destiñe.
Yo puse eso en tus ojos. Ahora mi corazón late como si te tuviera acá conmigo.




Lorena Suez, 2015.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.



domingo, 17 de mayo de 2015

El miedo y el lobo * José Lupia

El miedo y el lobo


Anita sueña cada noche el mismo sueño: siempre el miedo y el lobo.
Se despierta temblado mientras escucha antes de tiempo lo que van a decir los grandes: los lobos feroces no existen, las hadas te cuidan mientras dormís, el ángel de la guarda te protege.
Pero ellos no saben lo que Anita sueña, solamente repiten palabras que se desinflan antes de tocar el aire.
El lobo camina sigiloso. Avanza entre los cuartos de la casa como una pluma y llega hasta el dormitorio de los padres.
Primero se come a la mamá, después al papá, también a su pequeña hermana.
Saciada el hambre, entra en su habitación.
Se sienta a los pies de la cama.
Protegida por la frazada, Anita puede ver la silueta del lobo, escuchar el ruido de su lengua barriendo los restos de familia que quedaron en el hocico.
Su cuerpo es un temblor y puede adivinar el goce del lobo aspirando su miedo.
El miedo al lobo sentado a los pies de la cama.


La agonía insoportable de saber que él no va a comerla. Que va a quedarse allí. Paciente y lujurioso, mientras dure la oscuridad del sueño.


José Lupia, 2015.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.