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domingo, 2 de abril de 2023

Ventana a la escritura 723: rostro perdido

 




LOS INACABADOS

Rostro que no dice, que no ríe
que no dice ni sí ni no
Monstruo.
Sombra.
Rostro que tiende
que va
que pasa,
que lentamente hacia nosotros brota
rostro perdido…

Lo maravillosamente normal.


 

Henri Michaux.


Propuesta de escritura para hoy:


─¿Qué será lo maravillosamente normal?

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miércoles, 25 de agosto de 2021

Ventana a la escritura 395: boa

 


Dormir con una boa


Aquel que ha dormido con una boa huele mal, no obstante lo cual se levanta contento. ¡Ah, la vida, la vida, dígase lo que se diga, la vida...!

La boa se anuda, se desanuda y ¡qué goces en sus niles de desanudamientos!


Henri Michaux, Frente a los cerrojos.



Propuesta de escritura para hoy:


─¿Alguna vez te dormiste con un animal extraño? 

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 El libro recomendado de hoy es Poemas de #HenriMichaux

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sábado, 26 de diciembre de 2020

Ventana a la escritura 279: rostro que tiende

 


Los inacabados


Rostro que no dice que no ríe

que no dice ni sí ni no.

Monstruo.

Sombra.

Rostro que tiende,

que va,

que pasa,

que lentamente hacia nosotros brota...

Rostro perdido.



Henri Michaux, La vida en los pliegues.


Propuesta de escritura para hoy:


─¿Alguna vez te cruzaste con un "rostro inacabado"? Escribí sobre ese encuentro.

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 El libro recomendado de hoy es La vida en los pliegues de #HenriMichaux

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Ishikawa



jueves, 24 de diciembre de 2020

Ventana a la escritura 277: terrible

 



Tengo un corazón terrible, en todo encuentra asunto para latir. Produce emoción toda la jornada, es un martillo, yo soy el muro, él ocupa todo el espacio en el mundo. Yo salgo, me voy a las Indias, pero ay, salgo con mi martillo y no hay nada más que él para mí, no me deja mirar nada, también es por eso que tuve que renunciar al estudio de las ciencias, a ganarme el pan, a todo.


Henri Michaux, Los que fui.




Propuesta de escritura para hoy:


─Comenzar un texto con esta frase: "tengo un corazón terrible".

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 El libro recomendado de hoy es Los que fui de #HenriMichaux


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Hagar


miércoles, 21 de octubre de 2020

Ventana a la escritura 214: impulsos



Pinto tal como escribo. Para hallar, para volver a hallarme, para hallar mi propio bien al que poseía sin saberlo. Para obtener la sorpresa y al mismo tiempo el placer de reconocerlo. Para hacer o ver aparecer cierta indefinición, cierta aura, allí donde otros quieren o ven lo lleno.
Para dar cuenta de la impresión de "presencia" en todas partes, para mostrar (y en primer lugar a mí mismo) las marañas, los movimientos desordenados, la animación extrema de los "no sé qué" que se agitan en mis lejanías y buscan instalarse en la orilla.
Para dar cuenta no de los seres, incluso ficticios, ni de sus formas incluso insólitas, sino de sus líneas de fuerza, sus impulsos.

Henri Michaux, Acerca de mi pintura (1959).



Propuesta de escritura para hoy:



─¿Y vos para qué escribís?

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Libro recomendado de hoy: Escritos sobre pintura de #HenriMichaux
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jueves, 30 de julio de 2020

Ventana a la escritura 132: debilidad







Muy poco sostenidos, siempre muy poco sostenidos, ahí vienen de nuevo, su columna de vértebras (¿son realmente vértebras?) transparentándose bajo el ectoplasma de su ser.
No deberían de llegar muy lejos.
Pues sí, llegarán lejos, atornillados a su debilidad, fuertes, de algún modo, en razón de ello e incluso casi invencibles...



Henri Michaux, Retrato de los meidosems.
Traducción de Chantal Maillard.



Propuesta de escritura para hoy:


-Escribir a partir de esta frase: "llegarán lejos, atornillados a su debilidad".

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Libro recomendado de hoy: Retrato de los meidosems de #HenriMichaux

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jueves, 26 de marzo de 2020

Ventana a la escritura 6: Mirando el mar






Lo que conozco, lo que es mío, es el mar indefinido. 
A los veintiún años me evadí de la vida de las ciudades, me alisté, fui marinero. Había trabajo a bordo. Eso me llenó de asombro. Siempre había pensado que en un barco sólo se miraba el mar, que se miraba infinitamente el mar.
Los barcos fueron desmantelados. Era la huelga de la gente de mar que comenzaba.
Dándoles la espalda, partí sin decir nada. Yo tenía el mar en mí, el mar eternamente a mi alrededor.
¿Qué mar? Esto es lo que me resultaría embarazoso pensar.


Henri Michaux, Pruebas, Exorcismos (1945)






Propuestas de escritura para hoy:


-Escribí recordando una profesión que no ejerciste en un paisaje desconocido.


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El libro recomendado de hoy es Poemas de Henri Michaux. 


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miércoles, 25 de abril de 2018

Gavilán de tu flaqueza, ¡Domina!






El ser que me inspira me dijo:
soy el que tiembla.
Soy el que rompe,
el que insinúa, el que trepa.
Soy el que restituye.
El ser que transporta me dijo:
soy el que cesa,
el que quita, el que cede.
Y bien, ¿y tú?
Y tu, semejante, ¿por qué te desconoces?



Me afirmo como un juez,
me acurruco como una vaca,
penetro como un padre,
engendro como una madre.
Y tú, ¿qué esperas?



Tu cloaca atraviesa la Morada Real.
Seis mil láminas de voces anidan en tu boca.
¿Débil, dices?
¿Quién es débil recorriendo los cuatro mundos?



Soy el pájaro.
Soy la flecha emplumada con plumas de pájaro.
Vuelo. Tú vuelas.
Navego. Tú navegas.
Navegamos entre las mandíbulas del cielo y de la Tierra.



Rompo
Doblo
Fluyo
Me apoyo en los golpes que se me asestan
Araño
Obstruyo
Obnubilo
Hago retrogradar la marcha de los vivos
¡Y tú que tienes miseria en abundancia
y tú,
que por tu sed, eres, al menos, sol,
gavilán de tu flaqueza, domina!



Mira:
yo hago dar rodeos a la mujer
lincho al anciano
embriago la raíz
galopo en el tropel de la jirafas
soy el guerrero lanzado en paracaídas
soy la oreja cuando hay ruido
confundo, paso de uno a otro lado
no tengo nombre
mi nombre es derrochar los nombres



Soy el viento en el viento



Soy el que engendró a los dioses
en mi hoya han sido creados
de mi hoya han sido echados



Destruyo
desencajo
disloco
Escuchándome, el hijo arranca al Padre los testículos
Degrado
derribo
derribo
con la cabeza entre sus tarots, mis perros devoran a la cartomántica.




Henri Michaux, 1945.


lunes, 29 de enero de 2018

Se han puesto guantes * Henri Michaux



Se han puesto guantes para el encuentro.
Dentro del guante, hay una mano, un hueso, una espada, un hermano, una hermana, una luz, depende de los meidosems, de los días, del azar.
Dentro de la boca hay una lengua, un apetito, palabras, una ternura, el agua en el pozo, el pozo en la Tierra. Depende de los meidosems, de los días, del azar.
En la catedral de la boca de los meidosems también izan pabellones.




Henri Michaux, Retrato de los meidosems.



Henri Michaux

jueves, 30 de julio de 2015

El lenguaje de los enamorados * Sebastián Arredondo


El lenguaje de los enamorados

No tuve oportunidad de hablar, tampoco quise despedirme cuando te fuiste. Un dialogo de gestos y silencios cómplices nos acompañó durante años. Las cosas pasaban pero no se llamaban por su nombre, le teníamos miedo a la trampa que nos tejen las palabras, la mejor manera de comunicarnos era no mencionar lo que suponíamos. Ese acuerdo no explicitado le daba una intensa presencia a nuestro encuentro, a tu compañía. Yo transitaba cómodamente por ese mundo de palabras poco pretenciosas.
Los años venideros serían siempre años del presente, el tiempo se recortaba en el recuerdo de unas croquetas calientes en la noche fría del Trastevere, una tarde gris en la estación central de trenes en Budapest, la corrida ridícula en Gatwick para no perder el avión o en Barcelona el último metro, la reacción alérgica que transformó tu rostro una tarde en Venecia y nuestra desesperación por sus calles laberinto. La entrañable Aguas Dulces, cuando caía la tarde sentíamos el olor de los primeros leños quemándose y yo tomaba ese whisky lleno de verdades mirando el mar.
Nunca nos llevamos bien con el futuro, sus coordenadas no estaban dentro de nuestras posibilidades. Esa referencia ausente nos dejó eternos, jóvenes y expectantes en un presente que lentamente se convirtió en pasado. Las palabras no dichas, nuestro juego cómplice, empezaron a perseguirnos en un silencio cada vez más incomprensible.
Cuando te fuiste, yo también me fui. Las palabras se quedaron en casa, impacientes, solas para siempre.

Sebastián Arredondo, 2015.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje a partir del Club de Lectura de Henri Michaux.


miércoles, 15 de abril de 2015

La pereza - Henri Michaux en el Club de Lectura

La pereza

El alma adora nadar.
Para nadar es preciso extenderse sobre el vientre. El alma se disloca y huye. Huye nadando. (Si vuestra alma huye cuando os encontráis de pie, o sentados, o con las rodillas o los codos doblados, para cada posición corporal diferente el alma partirá con un modo de andar y una forma también diferentes; esto lo estableceré más tarde).
Se habla a menudo de volar. No es eso. Lo que hace el alma es nadar. Nada como las serpientes y las anguilas; nunca de otro modo.
Numerosas personas tienen así un alma que adora nadar. Se las denomina vulgarmente perezosas. Cuando el alma a través del vientre abandona el cuerpo para nadar, se produce una liberación tal de no sé qué; es como un abandono, como un goce, como una relajación tan íntima...
El alma va a nadar en la caja de la escalera o en la calle, según la timidez o la audacia del hombre, pues siempre guarda un hilo entre ella y él, y si este hilo se rompiese (es a menudo muy delgado aunque se precisaría una fuerza espantosa para romperlo) sería terrible para ambos (tanto para ella como para él).
Cuando se encuentra pues el alma nadando a lo lejos, gracias a este simple hilo que liga al hombre con el alma, se derraman volúmenes y volúmenes de una especie de materia espiritual, como el barro, como el mercurio o como el gas -goce sin fin.
Por eso el perezoso vuélvese cerril. No cambiará nunca. Por eso es también que la pereza es la madre de todos los vicios. ¿Hay acaso algo más egoísta que la pereza?
La pereza tiene también fundamentos que el orgullo no posee.
Pero siempre la gente se encarniza con los perezosos.
Cuando están recostados los golpean, les echan agua fría sobre la cabeza; no les queda otra cosa que apresurarse a hacer regresar su alma. Os miran entonces con esa mirada de odio tan conocida y que observamos particularmente en los niños..

Henri Michaux 




Club de Lectura de Siempre de Viaje
Coordinación: Virginia Janza, Eugenia Coiro y Karina Macció.
Dirección General: Karina Macció
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
fbk: siempredeviajeliteratura
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964


miércoles, 1 de abril de 2015

El pájaro que se pierde - Henri Michaux en el Club de Lectura



El pájaro que se pierde

Aquel está en el día que en aparece, en el día más blanco.
Pájaro.
Aletea, se vuela. Aletea, se pierde.
Aletea, reaparece.
Se posa. Y después no está más. Con un batir de alas se ha perdido en el espacio blanco.
Así es mi pájaro familiar, el pájaro que acude a poblar el cielo de mi pequeño patio. ¿Poblar? Ya se advierte cómo...

Pero me quedo en el lugar, contemplándolo, fascinado por su aparición, fascinado por su desaparición.

Henri Michaux, La vida en los pliegues (1949)





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