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viernes, 13 de marzo de 2020

Club de la Serpiente * Taller de escritura para jóvenes de 13 a 18






Taller de escritura para jóvenes de 13 a 18


Cómo hallar lo literario en lo cotidiano y escuchar tu voz entre tanto ruido.



Este taller propone que los participantes indaguen distintas formas de hacer literatura con sus experiencias, deseos, sensaciones, ideas, conflictos y entusiasmos, para empezar a descubrir una manera personal de ver al mundo en su multiplicidad artística. A través de diferentes géneros, escritores, y experimentos lúdicos, nos sumergiremos en universos literarios para desembocar en la elección de palabras propias con la potencia poética del que puede transformar la mirada y lanzarse a escribir.

Con muchas ganas de que nos acompañes en esta travesía, ¡te esperamos!


Coordina: Axel Levin
Dirección: Karina Macció






lunes, 10 de junio de 2019

Taller de escritura para jóvenes * ¡Nueva modalidad mensual!



¡Se viene el taller Club de la Serpiente con encuentros especiales de una vez por mes! 

Cada taller tendrá la sorpresa de un eje temático único, alternando géneros, autores y recursos.

¡Los esperamos en la última semana de junio para el primer encuentro! ¡Si estás interesado, escribinos para más información!

Coordina: Axel Levin
Dirección general: Karina Macció
info@siempredeviaje.com.ar




viernes, 1 de febrero de 2019

Club de la serpiente * Verano!





-Trabajo con la obra, recursos, y estética de autores
 -Confección de cuentos
 -Incursión en poesía y prosa poética
 -Construcción de crónicas y relatos
 -Escritura individual y colectiva
 -Surrealismo y vanguardias artísticas: ¡a jugar con las palabras!
 -Exploración literaria con el arte gráfico y musical



 Coordinación general: Karina Macció
 Coordinación del taller: Axel Levin

 Contacto: 1564493400

martes, 4 de diciembre de 2018

Cómo vivir una aventura * Kiara



   Eran las 5am y yo ya estaba despierto. No me pregunten por qué, pero me encanta levantarme temprano. Entro al trabajo a eso de las 8:30 am, siempre, cada día, todas las semanas y todos los años.
   Trabajo en una agencia de turismo, en un cubículo del tamaño de un auto. La verdad siempre me gusto la rutina, siento que estoy en mi zona de confort, que nada puede salir mal. Pero ese día me desperté con ganas de vivir algo nuevo, una experiencia diferente. Me desperté con ganas de vivir una aventura. 
   No fui al trabajo, me la pasé buscando en Internet cómo vivir una aventura. La verdad no creí que aparecieran muchas cosas, pero me sorprendí al encontrar un cuento de Alejandro Dolína que hablaba de una agencia de aventuras. Me entusiasmé con esa idea y busqué por todos lados a ver si existía dicha empresa; pregunté a mis amigos, investigué en Internet, en  libros y en todos los lugares posibles. Hasta que por fin encontré un anuncio que decía “Agencia de aventuras, todo lo que usted necesita para vivir una auténtica AVENTURA” “Calle Brasil 835” “Teléfono: 42090245”. Se me encendió una lamparita apenas leí esas palabras, inmediatamente agarré mi bolso y mi saco, y partí hacia esa agencia de aventuras.
   Cuando llegué me sorprendió bastante el lugar, era una iglesia. Sí, como escucharon, era una  enorme iglesia con un campanario y pintada de un rojo color ladrillo, que me hizo acordar a mi casa de cuando era niño y también a lo feliz que era allí. Al entrar me quede extasiado, era un lugar inmenso y para nada parecido a una iglesia, estaba lleno de colores, era tan radiante que te enceguecía, te llenaba de vida, era un lugar distinto a cualquier cosa que hubiera visto. Una chica, bastante pequeña y con el pelo más lindo que había visto en mi vida, interrumpió mis pensamientos y dijo:
–Bienvenido señor, ¿necesita algo? 
–Eeeh sí, quiero hablar con alguien que me diga como vivir una aventura –le dije yo, bastante seguro para mi sorpresa.
–Genial, venga conmigo. 
   La chica (calculé que tenia doce) me condujo por uno de los miles de pasillos que había en ese lugar y entro en una habitación donde encontré a un chico (calcule unos diez años), que vestía un chistoso traje de muchos colores, que parecía estar camuflado con el lugar, unos zapatos de payasos, de esos muy llamativos, y un sombrero de paraguas, que como se habrán imaginado también era sumamente colorido. La chica me hizo sentarme en una silla y salió de la habitación. Cuando nos quedamos solos, el niño (le diremos “el niño” por que era demasiado pequeño para llamarlo “el chico”) me miro, soltó una carcajada y luego dijo:
–Bienvenido señor, ¡al mundo de los niños!
–Hola, gracias por recibirme. Necesito vivir una aventura –dije yo, otra vez con una seguridad que sorprendía.
–Bueno, genial –dijo el niño mientras agarraba una agenda llena de papeles de todos colores, por supuesto, y la apoyaba en la mesa. Luego agregó –Estas son todas las aventuras que puede hacer.
–Gracias, eeeeh…¿las puedo ver? – dije bastante nervioso.
–Por supuesto.
Cuando empecé a leer había tres opciones: AVENTURAS DE REALIDAD VIRTUAL, AVENTURAS “HÁGALO USTED MISMO” o COMBOS . Opte por la última ya que fue la que mas incluía. Dentro de los combos decía lo siguiente: 
ARRESTO:
Este combo incluye dos aventuras. Para la primera, consiga una cacerola y un palo de madera. Luego, valla a un lugar publico (preferiblemente uno con mucha gente y cerca de un policía) y empiece a pegarle a la cacerola con el palo de madera. Aguarde unos segundos hasta que un policía le diga que pare. Cuando esto suceda no se detenga y re inténtelo , esta vez en el oído de dicho policía. Luego, este lo/la llevara a la estación de policía y lo/la dejaran máximo dos días en prisión.
   Para la segunda, hable con alguno de nuestros niños. Este/a lo/a llevara a una sala de realidad virtual. Cuando este allí deberá abrir completamente su mente y mantenerse calmado en todo momento. El/la niño/a que esté con usted le dará unos lentes un tanto extraños que deberá ponerse de la siguiente manera: abra las “patas” y luego coloque los lentes en forma de vincha arriba de su cabeza. Al apagarse las luces usted deberá colocárselos de manera normal. Después de esto en nuestras paredes 6d especialmente diseñadas para vivir aventuras usted verá la imagen de un policía persiguiéndolo, en ese momento deberá correr y que comience su aventura. Cuando quiera parar solo agite su mano como si saludara.

LUCHA CONTRA UN MONSTRUO 
  Este combo incluye dos aventuras, para la primera usted deberá estar de acuerdo con alguna ideología que este en contra del estado argentino. Luego de que encuentre esa manera de pensar que lo represente asista a una de las marchas que se realicen en el congreso y plaza de mayo. Pronto vendrá gendarmería a reprimirlo. Usted deberá seguir luchando con sus compañeros/as. Es posible que lo lastimen pero usted deberá seguir luchando contra ese monstruo. Cuando decida que haya vivido lo suficiente, puede retirarse (aunque si sigue pensando como esa ideología puede segur asistiendo a las diferentes marchas).
   Para la siguiente aventura usted deberá consultar a alguno/a de nuestros/as niños/as que quiere realizar el combo “lucha contra un monstruo”. Este/a lo/la llevara a una de nuestras salas con pantallas 6d especialmente para vivir aventuras y deberá seguir las instrucciones del combo anterior.

DE FIESTA
   Este combo incluye dos aventuras, para la primera usted deberá seguir los pasos de la segunda aventura del combo anterior, pero en cambio de pedir el combo “lucha contra un monstruo” debe decir que quiere el combo “de fiesta”. En esta aventura podrá descubrir el mundo de las famosas fiestas estadounidenses y hasta conseguir una novia  (virtual).
   Para esta aventura deberá conseguir un amigo que sea popular y lo inviten a fiestas. Luego ir a una fiesta con ese amigo. Cuando este en la fiesta acérquese a un/a chico/a, si este/a lo/a rechaza busque otro/a hasta que encuentra a el/la indicado/a. Luego beba alcohol hasta emborracharse (totalmente opcional). Cuando se halla divertido lo suficiente puede retirarse a su casa.


   Terminé de leer y no sabia cual elegir, estuve como media hora para decidir cual de las tres quería hacer. Por fin me decidí por la segunda, ya que, 1)no me iba a ser difícil encontrar una causa para luchar contra el estado argentino y 2) siempre quise luchar contra un monstruo.
–Decidí hacer el combo “lucha contra un monstruo” 
–Genial, ¿cual de las dos aventuras quiere hacer primero?
–La primera
–Okey, cuando termine vuelva aquí para hacer la segunda aventura
–Le hago una consulta, ¿los medios de pagos cuales son?
–Ah sí, solo efectivo.
–Perfecto, ¿cuanto es?
–Serían unos $500 –le di la plata.
–Disfrute de su aventura.
–Adiós y muchas gracias –me despedí. 
   Salí a la calle y fui directo al quiosco. Busque el diario de hoy, 8 de agosto, y vi que había una noticia de una vigilia en el congreso por la votación de los senadores para que el aborto sea legal seguro y gratuito. Decidí ir a la vigilia del lado de los que están a favor. Al llegar sentí una emoción enorme al ver a todas esas mujeres luchando por lo que quieren. Me quede ahí hasta las dos de la mañana, cuando se dieron los resultados. Al llegar a mi casa tenia una mezcla de sensaciones, porque estaba triste al haber perdido la lucha con el monstruo, pero contento porque había terminado mi primer aventura. Por primera vez en mi vida me sentí satisfecho. Me fui a dormir, pensando en lo que haría la mañana siguiente. 
    Salí de mi casa directo a la agencia de aventuras, cuando llegué no había nadie para recibirme así que me quede esperando en una silla leyendo hasta que alguien llegara, pero unos gritos y golpes me interrumpieron la lectura. Venían de un pasillo que estaba a mi izquierda, así que decidí ver que estaba pasando. Me adentre en el pasillo hasta el final, que era de donde provenían los gritos, y dije:
–Hola, ¿hay alguien ahí?
– ¡Hola! Si –dijo una voz femenina.
–¿Quién sos?
–Me llamo Aisha.
–¿Por que gritabas?
–Eso no importa, tenes que salir de acá
–¿Qué?¿Por que?
Pero Aisha no me llego a contestar, porque apareció la chica que me recibía siempre y dijo:
–¿Qué hacés? No podes estar acá.
–Perdón, es que escuché unos gritos y me acerque para ver que pasaba.
–Está bien, no pasa nada pero para la próxima ya sabes –me dijo con rigidez.
   Me saco fuera del pasillo y mientras me guiaba a la oficina en la que el niño me había recibido el otro día le pregunté:
–¿Por qué gritaba esa mujer?
–Eso no es de tu incumbencia, y ni se te ocurra mencionarlo delante de Jano
   En ese momento me quede callado por que entramos a la oficina del niño, alias Jano. Apenas entre el me estaba esperando con “uno de sus niños”, como los llaman.
–Hola ¿cómo andás?, te presento a Areu. Él es uno de nuestros niños y te acompañara hasta la habitación de realidad virtual.
–Ah, hola, mucho gusto
–Areu, acompáñalo y luego vení acá que tenemos que hablar sobre el tema
–Bueno –le contestó Areu muy serio.
   Salimos sin decir una palabra y yo me quede pensando en que habrá querido decir el niño con “el tema”. Areu me condujo por un pasillo que llamaba tanto la atención como el resto del lugar. Cuando llegue encontré una habitación totalmente en blanco. Seguí las instrucciones y de repente apareció la imagen de una bestia enorme frente a mí. Fue tan real que me sobresalte y caí al piso, me pare al instante y empecé a luchar. Me di cuenta que podía atravesar las paredes y seguir jugando mas allá de la pantalla, así que traspase la pared y agarré una espada y un escudo. Me sentí como un niño con un juguete nuevo, en mis treinta y cinco años jamas me divertí tanto como ese día.
    Cuando ya había pasado un tiempo largo (calcule dos horas) sacudí la mano como indicaban las instrucciones pero no me abrieron. Me empecé a desesperar, salte y agite las manos con mas fuerza pero seguían sin abrirme. Volví a saltar, agite muchísimo las manos, corrí hacia todos lados, golpee fuerte las paredes, hice de todo pero aun así no me abrieron. Pasaron unas horas y me rendí, entendí que no iban a abrirme y no sabía porqué. Estaba indignado con toda esta maldita compañía y ese niño que parecía tan simpático y resulto ser un maldito estafador. ¿Iba a quedarme allí para siempre?

Ya pasaron cinco años desde que estoy encerrado en esta prisión, en esto que iba a ser un juego y termino siendo mi peor pesadilla. En estos años reflexione muchísimo cual era la razón que tenían estos niños para encerrarme aquí, hasta que por fin llegue a una conclusión (aunque suene un poco loco, me pareció la mas lógica): los niños querían dominar el mundo. Cuando lo piensan bien tiene mucho sentido, esta es una agrupación creada solo por niños ya que nunca se ha visto un adulto aquí y, además, eso explica los gritos que escuche en el pasillo que me condujeron hasta Aisha. Seguramente tengan cientos de adultos en todas las habitaciones que hay aquí. 
   Pensando en todo esto hoy, martes 8 de agosto de 2023, decidí que escaparía de este orrible lugar. Mi plan es el siguiente: 
   Todos los días vienen a darme comida por una reja diminuta, pero lo suficientemente grande para que la niña que me trae la comida pueda ver si estoy o no adentro de la celda. Lo que voy a hacer es esconderme en el techo, en una viga gigante y cuando la niña vea que no estoy, entrara a la celda para ver si hui. En ese momento saltaré encima de ella y escaparé. La parte mas difícil va a ser camuflarme para irme, pero por suerte frente a mi celda hay un lugar de donde sacan los vestuarios los niños que trabajan allí. Entonces, cuando salga iré directo a ese cuarto y me pondré un vestuario para camuflarme y luego, salir de allí.
   Mi plan salio a la perfección, cuando salí de la agencia me sorprendí muchísimo al encontrar mi teoría hecha realidad; Miles de afiches por todos lados con caras de niños, en la calle los hijos retaban a los padres, había carteles de series todas protagonizadas por chicos, el mundo que conocíamos había cambiado totalmente.
    Corrí directo a mi casa y al entrar vi que estaba todo justo como lo deje. Fui directo a la computadora y busque toda la información posible sobre este nuevo mundo. Averigüe que nuestro presidente ya no era Mauricio Macri, sino que era Jano alias “el niño”, y que existen muchísimas mas agencias de aventuras por todo el mundo. En cada una de ellas están prisioneros los adultos que más amenazaban el objetivo de la misión de los niños . Lo único que todavía no me queda claro es ¿por qué me encerraron a mi?, si yo no era ninguna amenaza. No lo sabía pero tenía que averiguarlo, así que salí de mi casa y me dirigí hacia la casa rosada para hablar con Jano. 
    Cuando llegue me recibió la misma niña (que ahora no era mas una pequeña) que me había recibido en la agencia hace 5 años.
–Buenos días, ¿se acuerda de mi? – me pregunto con un tono árido
– Perfectamente. Necesito hablar con Jano
–Pase –señaló una enorme puerta
   Entre por una enorme puerta de madera de color verde y el estaba sentado en una enorme silla y  delante de un escritorio, hasta parecía haber estado esperándome. Apenas me vio sonrío y luego dijo:
–Vos, no lo puedo creer. Después de tanto tiempo.
–Sí, yo.
–Lograste escapar.
–Parece que sí.
–¿Por qué estas acá?
– Necesito saber por qué me encerraste a mí, si yo no era ninguna amenaza.
–¿Que no eras ninguna amenaza? Vos la escuchaste a Aisha gritar, no podía dejarte libre después de eso.
–Pero yo no sabía nada, entendí su plan después de escaparme, cuando ya estaba hecho.
–Te investigué, se como eras y como sos, y creeme que hubieras investigado y arruinado nuestro plan
–Y ahora ¿Que vas a hacer con migo?
–Te voy a dejar libre, ya no sos una amenaza. Ahora andate, necesito seguir con mis cosas
    No esperé a llegar a mi casa, vi un colchón en la vereda y lo primero que pensé fue en acostarme a dormir. Hace días no dormía bien y necesitaba una buena siesta. 
     De repente me levanté con el sonido del despertador, eran las 5am y estaba en mi casa, corrí a la computadora y busque información: es el año 2018, nuestro presidente es Mauricio Macri  y el mundo esta gobernado por adultos. Todo había sido solo un sueño y mi vida seguía igual de aburrida que siempre.
     Salí de mi casa para ir a trabajar como todos los lunes. Pero esta vez note algo muy extraño, todos los niños con los que me cruzaba me miraban fijo, casi con una mirada asesina. Tal vez estoy paranoico por el sueño que tuve.
     Empecé a mirar a mi alrededor y yo no estaba siendo paranoico, esos chicos realmente me miraban y lo hacían de una forma muy extraña. Entre al trabajo y fui directo a mi cubículo. Me puse a revisar papeles, ya que no tenia clientes, pero no logre concentrarme. Me puse a pensar en el sueño, si realmente lo fue y en todo lo que viví allí. Me di cuenta de que fui a una marcha a favor de la legalización del aborto, y que el aborto es la interrupción voluntaria del embarazo. Es decir, fui a una marcha a favor de las madres, y no de los niños. 
     Cuando estaba en un mar de pensamientos llego una señora con su hijo, me dijo que iban a viajar a Cancún ellos dos solos y necesitaban una guía de viaje. Su hijo tendría unos siete años y me miraba de la forma que lo hacían todos los chicos con los que me había cruzado: como queriéndome matar, y no exagero.
–Bueno, pueden hacer muchísimas excursiones – le dije yo, con una sonrisa
–Como cuales – me respondió el niño, para mi sorpresa
–Bueno, pueden ir al parque Xcaret y disfrutar de un día de sol y diversión en familia, ademas de conocer la naturaleza y cultura mexicana
–¿Es todo lo que tiene? – pregunto el con un tono amenazado.
–Jano, por favor, un poco mas de respeto –le dijo su madre– Discúlpelo –Dijo, ahora dirigiéndose a mí.
–¿Cómo dijo que se llamaba? –pregunté en un tono alarmante, pensando que me había vuelto loco
–Jano –contestó el niño– ¿no es precioso mi nombre?
–Sí –contesté con voz temblorosa– Disculpen pero me tengo que ir, mi compañero los puede atender a partir de ahora.
     Al decir eso tome mis cosas y salí corriendo de ese lugar. Al llegar a mi casa quise tomar una siesta para que cuando me despierte me de cuenta de que todo esto es una pesadilla, pero no pude dormirme. Lo peor de todo es que jamás sabre si esto fue solo un sueño, y lo que viví recién una extraña coincidencia, o si lo que creí soñar realmente sucedió.


Kiara, 2018.
Desde el Club de la Serpiente, a partir de la lectura de un cuento de Alejandro Dolina.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La ciudad invisible * Katia




Y ahí estaba yo, al borde del llanto, en un hospital y sosteniendo su mano arrugada con fuerza. No quería que se vaya.

—Tomás ¿por qué llorás? —me mira confundida.
—Abuela no te vaya por favor, quedate conmigo —le rogué como si fuera a servir de algo.
—No te preocupes, esta vieja ya tuvo mucho que vivir —dijo de la forma más calmada posible mientras tocía.
—¡¿Cómo podés estar tranquila?! ¡Te estás muriendo! —le dije.
—Porque sé que voy a volver a verte —la mire confundido.
—¡¿Qué se supone que significa eso?! ¡La única manera en la que te podría ver es muerto, y para eso falta un montón! —comenté alterado. Recuerdo que no podía dejar de ver el monitor cardíaco.
—Hay un lugar en donde me podes visitar—yo seguía sin entender.
—No estoy de ánimo para bromas —le reproché llorando aún más.
—No es broma. Escuchá, que no me queda tanto tiempo —me ordenó seria. —Existe un lugar, es una ciudad que nadie puede observar mientras está despierto—. No lo podía creer pero lo decía tan segura. —Cualquier ser humano puede acceder si tiene un propósito firme. Es un mundo que está entre la vida y la muerte, lo llamo la ciudad invisible. Solo podés ir mientras estás soñando, planteándote un objetivo con mucho deseo. La ciudad invisible es un espacio sin límites, podés hacer cualquier cosa, volar, viajar a cualquier país en su hora exacta sin ser visto por las personas, y visitar a seres queridos que no se encuentran vivos. Te tenés que cuidar a vos mismo, nadie te va a ayudar. Cuando estés ahí vas a notar que tenés un hilo blanco brillante que se une a tu muñeca —continuó—. Ese hilo es el camino de regreso a tu cuerpo.
Lo más importante es no tener miedo. Hay tres tipos de seres que habitan este sitio. Personas, los visitantes como vos que se animan a ir. Demonios, estos son creaciones de tu propio miedo, no tienen pensamiento propio ya que vienen de tu mente. Lo que tratan de hacer es absorber la esencia del hilo blanco para que te quedes atrapado. Los enfrentás imaginando algo inofensivo o preguntándoles ¿quién sos? Ya que no te van a poder responder y desaparecerán. Y por ultimo ángeles, estos te guían al objetivo, no te protegen, su único fin es guiar. No hables con ellos, son muy reservados y pueden castigarte —me contó ya con la voz débil—. Sé que vas a encontrar el camino, confío en vos —empezó a cerrar los ojos.
—Te lo prometo —el monitor comenzó a dar las pulsaciones más rápido exaltándome.
—Te veo en el otro lado Tomás —susurró soltando su agarre de mi mano.
—¡Voy a visitarte, te lo prometo abuela! —logré decir antes del último pitido.

Le hice caso. Todo lo que ella me dijo era verdad. Los ángeles, los demonios y el hilo blanco. Es todo verdad. Tal como me contó. Ahora cada fin de semana la voy a ver y nos reunimos en un parque cerca del hospital.
Fue difícil llegar, intenté hacerlo por la noche. Pero no me podía concentrar gracias a mi vecino que estaba martillando a las nueve de la noche. Pasé meses intentándolo. Hasta que un día lo logré. La ciudad invisible es la misma ciudad en la que vivimos solo que hay seres que no se ven cuando estás despierto. Podrías pararte enfrente de alguien y no te va a notar.
Cuando llegué me recibió un ángel que no hablaba. Era petiso, con orejas chicas, llevaba puesto un vestido blanco que se parecía más a una bata y los ojos le brillaban, no tenía pupilas.
Solo me topé con un demonio. Este no tenía cara. Me seguía a todas partes. Pero al hacerle la pregunta se desvaneció. En cuanto a otras criaturas hay una que me provoca terror. Es blanco, tiene dos piernas puntiagudas las que utiliza para volar imitando a la hélice de un helicóptero, solo reputa de un ojo con diferentes colores. Debajo de sus piernas está su boca con millones de dientes afilados. Le llaman la atención los lunares ya sea los que se encuentran en la piel o ropa. Una señora poseía un lunar en la nariz. A este ser le atrajo tanto que se plantó en frente de ella mirándola fijamente. El ojo del fenómeno tomó la forma de una espiral de muchas tonalidades hipnóticas. Al tomar ese estado de hipnosis este se llevó a la mujer a quien sabe dónde. La hubiera ayudado pero me temo que soy demasiado cobarde.
Hay individuos que pueden ser buenos o malos. Unos de ellos son los espíritus, no disfrutan de un cuerpo físico, son como una pelota llena de luz. Algunos de ellos se escapan del inframundo y solo revolotean por ahí. La luz cambia según su ánimo. Hay que recordar que fueron personas en el pasado. Los ángeles se la pasan de un lado a otro tratando de capturarlos porque la mayoría son malignos y se fugan por venganza yendo a la vida real para molestar a la gente o lastimar.
Es increíble. Puedo pasar de estar en las playas de Brasil a la selva australiana. Noté que por la ciudad podés encontrar códigos o nombres escritos. Al leerlos se abren portales a mundos paralelos. Me atreví a entrar a muchos. Aunque no sabía lo que me iba a encontrar. Mi abuela me aconsejó que, para volver a la ciudad invisible, diga Creetos. Me sorprendieron bastante.
En uno de los mundos las malas palabras son buenas y la comida rápida es saludable. En otro, las personas son diferentes estilos de caricatura o dibujo. También hay uno en donde todos tenemos extremidades más grandes y algunas pequeñas. En el último que estuve la tierra no existe y vivimos en la luna sin ningún traje espacial.
Cada código es un planeta donde te permiten ver cómo sería el mundo si cualquier detalle hubiera ocurrido de otra forma. Cada cosa, cada criatura o suceso me terminó cautivando. A tal punto que nunca llegué a notar que la mayoría del tiempo estaba ahí. Cada vez más lejos de la sociedad. Y al final quedándome atrapado en esta ciudad.


Katia, 2018.
Editado en El club de la serpiente. Inspirado en: Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino.


Goya


domingo, 12 de agosto de 2018

Relanzamiento: Club de la serpiente - taller de escritura para adolescentes

 ¡Re-lanzamos el Club de la Serpiente 
para la segunda mitad del año!

 Arrancamos los sábados a las 14hs con propuestas renovadas para los jóvenes de 13 a 18 años:

 -Trabajo con la obra, recursos, y estética de autores
 -Confección de cuentos
 -Incursión en poesía y prosa poética
 -Construcción de crónicas y relatos
 -Escritura individual y colectiva
 -Surrealismo y vanguardias artísticas: ¡a jugar con las palabras!
 -Exploración literaria con el arte gráfico y musical

 ¡El primer encuentro es gratuito, vení a probar! ¡Te esperamos!


 Coordinación general: Karina Macció
 Coordinación del taller: Axel Levin

 Contacto: 1564493400






domingo, 24 de junio de 2018

Pero yo sigo acá, y aún no sé porqué… * Nuria



Todo comienza un día de invierno, allá por mediados de agosto. Cuando le tocan timbre a todo el edificio, pidiéndonos que nos acerquemos a planta baja. Subo al ascensor, y me encuentro con la vecina soltera del piso 49. Llegamos a planta baja y estaban todos los vecinos del edificio esperando para que nos informaran qué pasaba. Entra un señor alto con vestimenta de trabajo. Al comenzar su relato nos dice es muy mala noticia para todos los que habitan en el edificio. Ahí es cuando se empieza a escuchar realmente la cantidad de personas que somos.
Está la señora mayor con su perro del piso 50, que pregunta con su tono de voz elevado ¿qué es lo que pasa? Al lado mío está la mujer viuda con su hija del piso 35, que dice que no tiene problema en que le corten el gas si era por una buena causa. Un poco más atrás se encuentra la mama de familia que vive en el 30, gritando que no podía ser verdad ¿cómo vamos a vivir sin gas? En primera fila está la que recién se había mudado al 24, apoyando a que nos cortaran el gas porque era muy costoso. Y en la última hilera, un poco a la derecha estoy yo. Me encuentra con calma la noticia, pues pienso que si hay una pérdida y no la solucionan de inmediato se podía llegar a ver graves consecuencias. Pero a la vez ya estoy planeando estrategias de cómo sustituir los artefactos porque sé que llevaría meses o quizás años.
Y sí, en pleno agosto se hacía dificultoso no contar con el gas, sobre todo para la ducha. Los primeros días se hicieron complicados, pensaba cómo hacer comidas que no sean al horno. Pero solo fue cuestión de tiempo hasta que me acostumbré.
A mediados del mes siguiente empezó el calvario de los trabajadores haciendo ruido muy temprano y polvo constantemente. Esto sólo duró un par de meses, pero no debería de haber sido así. Nunca terminaron su trabajo porque decían que había que romper la cañería de gas que conecta todo el edificio e iba a salir muy cara. Y acá estábamos todos los vecinos haciendo malabares para poder vivir. Pero eso no era de gran importancia para ellos.
Aunque parece insólito, seguimos en la misma situación y ya hemos pasado dos agostos de aquel año, pero no es de gran importancia para nadie. Ya se han ido una gran cantidad de inquilinos por este motivo. 

Pero yo sigo acá, y aún no sé porqué…



Nuria, 2018.
Desde El Club de la Serpiente.




jueves, 24 de mayo de 2018

Y no crean que no tengo cosas buenas pero… * Nuria


Buenas tardes, vamos a empezar hablando un poco de lo que es la tal llamada personalidad.
Yo en mis malos días creo que soy muy muy irritante, tanto como cuando estas batiendo una crema y se corta. Si, a ese punto. Lo que más hago, es estar de mal humor y creer que el mundo conspira para que las cosas no salgan. Soy licenciada en que las cosas que me planteo siempre se vean interrumpidas por algo. Y aparte aprobé con 10 al terminar la licenciatura.
Yo creo que soy muy poco dura en lo que es plantearme algo y cumplirlo. No es que nunca cumplo nada, sino que mis propias metas a veces se distorsionan. Por que me cuesta tomar decisiones independientes. Y no crean que no tengo cosas buenas, eso siempre hay, pero uno de costumbre empieza por las malas…
Creo que una de mis mayores cosas buenas es enojarme por lo que nadie se le ocurriría. Es una virtud aunque no lo vean. Creo que mis peores enojos han sido conmigo misma, y eso son los duros.
Un muy buen cierre seria que sepan quién soy.
Soy Joaquina y tengo 14 años.
Y no crean que no tengo cosas buenas, pero...




Nuria, 2018.
Desde El Club de la Serpiente.



domingo, 18 de marzo de 2018

Taller de escritura Club de la serpiente * Para jóvenes de 13 a 18 años

Taller de escritura Club de la serpiente: 
cómo hallar lo literario en lo cotidiano y escuchar la voz propia entre tanto ruido.

Este taller, pensado para jóvenes de 13 a 18 años, tiene como objetivo que los participantes indaguen distintas formas de hacer literatura con sus experiencias, deseos, sensaciones, ideas, conflictos y entusiasmos, para empezar a descubrir una manera personal de ver al mundo en su multiplicidad artística. A través de diferentes géneros, autores, y recursos, nos sumergiremos en universos literarios para desembocar en la elección de las palabras propias con la potencia poética del que puede transformar la mirada y escribir.
  Con muchas ganas de que nos acompañes en este camino, ¡te esperamos!


Coordina: Axel Levin
DIrección General: Karina Macció



jueves, 6 de julio de 2017

Naufragio * Juanpi Ortigosa

Ya pasaron más de veinte días desde el naufragio. Estábamos en la costa sur de África, y un remolino apareció en el medio del océano. Perdimos el control del barco y este se dio vuelta. Mi cabeza se golpeó contra el timón y cuando desperté estaba varado en un bote salvavidas, solo. En el momento en que mis provisiones se habían agotado fui bendecido por Dios y la marea me trajo a esta isla. O eso pensaba yo.
Estaba muriendo de hambre y sed. No sabía cuánto tiempo más iba a aguantar mi cuerpo. Me iba a dar por vencido. A lo lejos vi algo que parecía una isla, con una colina en el centro. Al principio pensé que era otra alucinación, pero a medida que pasaba el tiempo y me acercaba se veía más y más realista.
Gastando mis últimas fuerzas, tomé el único remo y no dudé en usarlo. Para cuando llegué a tierra apenas podía respirar, apenas podía mantener mis ojos abiertos. Me levanté y fui hacia la arena, di dos pasos y caí al piso. Mi físico había llegado a su límite. Pensé que iba a desmayarme, levanté la vista y un hombre venía corriendo hacia mí.
Me agarró del brazo y me sentó a su lado. Me dio agua bien fría y empezó a gritar un idioma que no había escuchado en ninguno de mis viajes anteriores por este continente. Más personas se acercaron a verme, como si fuera un animal de zoológico que se había escapado de una jaula. Todos se veían iguales, negros, altos, con labios gruesos y ojos marrones muy oscuros. Su vestimenta consistía en un taparrabos para los hombres y una pollera para las mujeres, nada cubriéndoles la parte superior.
Una mujer se acercó y me ofreció comida, eran unas frutas extrañas que no había visto nunca antes. Tenía tanta hambre que no lo dudé y empecé a comerlas. Eran deliciosas. 
Estuve tanto tiempo comiendo que no me había parado a mirar el paisaje. Era una playa larguísima, llena de arena suave y tibia. Atrás había unas colinas, con casas colgando de las paredes, parecía que flotaran. En la cima había una selva completamente verde y, al final de los riscos, una cascada. Cerré los ojos y escuché el ruido de la corriente del río, enfurecida.
Traicionado por mi curiosidad, seguí investigando y al fondo vi una gran hoguera. Tan alta como una casa, con leña carbonizada en el piso y, sobre ella, un esqueleto quemado. El miedo comenzó a correr por mis venas, sabía que debía irme de allí.
Me paré y corrí, luego de unos metros caí al piso, exhausto, no había recuperado mis fuerzas. De golpe, la gente puso cara de susto y se ocultaron, dejándome solo de nuevo. Un gigante, de al menos dos metros y ciento cincuenta kilos apareció totalmente desnudo, con cada centímetro visible de su piel pintado. 
Era su líder. Gritó en su raro lenguaje y sentí un fuerte golpe en la cabeza. Recuperé la conciencia hace unos minutos y me encuentro encerrado en una de las casas colgantes, parece una prisión. Sigo sin entender su idioma, pero parece que están preparando una fogata inmensa, mi ejecución. 



Juanpi Ortigosa, 2017.
Desde los talleres de Siempre de Viaje.


The Slaveship, William Turner


viernes, 19 de mayo de 2017

Juanpi Ortigosa * Bordó



Ves estalactitas. Una al lado de la otra, están por todos lados. El suelo de polvo oxidado. Ruinas entre las columnas de una sociedad perdida. Casas hechas de ladrillo. Adentro una cena caliente, sopa recién hecha. La probás y te quema la lengua. Junto a ella hay un libro que siempre quisiste leer, que te atrapa con una historia única.
Seguís por la cueva a gran velocidad, sin dejar de mirar, y evitás chocarte con las estructuras. Sentís furia por estar atrapado pero el lugar te tranquiliza, te sentís cómodo, estás ganando. 
Una luz al fondo, una salida. Te enamorás del paisaje. Un mar de sangre, un sol con más fuego que nunca metiéndose al agua. Un cielo que se contagió. Ardiendo a muchos grados. El calor te agobia. Ninguna planta en la orilla, ningún animal, solo arena, o polvo, pintada por el color del mar. Te sentás y te das cuenta, eso que sentís es un amor simple, un amor perfecto. Un amor bordó.



Juanpi Ortigosa, 2017.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje.



sábado, 22 de abril de 2017

Juanpi Ortigosa * Vista, Santiago de Chile – Sky Costanera


Los 50 segundos más rápidos son los que pasan en el ascensor de este gigante. Desde abajo uno se desnuca para encontrar la cima, 61 pisos, 300 metros, recorridos en un instante.

Se abren las puertas y está el cielo, a lo lejos, con las montañas de fondo, borrosas por la niebla. Uno, dos, tres pasos, y todo toma claridad. De a poco van apareciendo edificios, casas, plazas, elevándose desde el piso. Seguís caminando, hasta que te chocás con el cristal.
Lo tocás, para asegurarte de que no vas a caerte, y mirás hacia abajo. Te invade una sensación de miedo y tranquilidad. Por ese vértigo repentino que genera la altura, y por la gente, viviendo su vida, no se imaginan que haya alguien contemplándolos desde arriba.
Pasados esos instantes de gente y autos, de ponerse en su lugar, comenzás a caminar, a dar la vuelta, y descubrís nuevos paisajes, distintos entre sí, pero que se complementan a la perfección. Acumulaciones de árboles que simulan un bosque, parques gigantes donde no podés distinguir si los que ves en los juegos son niños o adultos. Grandes barrios hogareños, con casas que parecen iguales, intercaladas con zonas residenciales de incontables edificios, uno al lado del otro, de alturas totalmente variadas. Más casas en el medio, escondidas, como si no quisieran que las viéramos.
Creés que la ciudad termina cuando vez el cerro San Cristóbal. Te distrae tanto su belleza, con casi tanta altura como la tuya, ocupando prácticamente todo el paisaje. A lo lejos se observan, como pequeñas hormigas entrando a un hormiguero, a los teleféricos que van de un lado a otro, hasta la cumbre. Ahí te saluda la virgen, tan pequeña que parece un arbusto de roca blanca y uno se quedaría sin saludarla si no sabe que en ese lugar reposa.



Te hipnotizás viendo un verde interminable, y seguís el cerro, para ver hasta dónde llega, pero se pierde en la cordillera. En ese momento notas que, detrás del San Cristóbal, algo se asoma, el resto de la ciudad. Ya a una distancia donde es imposible diferenciar entre casas y edificios, donde las personas son invisibles.
Seguís caminando, esperando ver más, y para cuando te das cuenta, estás en tu lugar de partida. No sentís pasar el tiempo, el miedo desaparece. Ahora no por la gente, sino por la ciudad, por ese hermoso paisaje donde podés encontrar cualquier cosa, siempre, con las montañas en el fondo, borrosas por la niebla.



Juanpi Ortigosa, 2017.
Producido en los Talleres de Siempre de Viaje.



viernes, 7 de abril de 2017

Felicidad inocente * Juanpi Ortigosa



No paro de pensar en ella. Sigo reviviendo la primera vez que la vi, parece que fue ayer. Estaba sentada, rodeada de gente. Pero tenía algo que me llamó. 
En cuanto levantó la vista vi sus ojos y quedé hipnotizado. Unos ojos tan café que me despertaron con una simple mirada. Unos ojos tan brillantes, estrellas lejanas, que quise alcanzar. 
Se rió, no pude evitar enamorarme de su sonrisa. Más cautivadora que ninguna, era una demostración de felicidad inocente, de alegría por el simple hecho de estar viva. Me dirigió la palabra como si me conociera de toda la vida, y su voz me terminó de enloquecer.
Rápido pensé qué podía hacer, no había forma de sacarla de mi mente. No hay forma de sacarla de mí, de olvidarme de su voz, de dejar de imaginarla a mi lado.
Ella es la única que quiero. Es la única que puede volverme loco. Ella es única.



Juanpi Ortigosa, 2017.
Texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje para Minuto Mujeraje.



jueves, 15 de diciembre de 2016

Ella es mi sueño * Juanpi Ortigosa




¿Qué soñaste?
Estaba con ella. Caminábamos de la mano por el parque. Le contaba un chiste y se reía. Después, me besaba.

¿Qué soñaste?
Estaba sólo, todos se habían ido. Las calles estaban vacías, el único ruido que había era un constante “piiiii”. Recorrí todo el barrio tratando de encontrarlo. Cuando por fin me pareció ver de dónde era, una luz blanca me encegueció.

¿Qué soñaste?
La luz me llevó a un cuarto blanco. En la esquina había alguien sentado, mirando a la pared, era yo. Quise hablarme, pero me ignoré completamente.

¿Qué soñaste?
Llegaba al colegio, era el examen final de química. Ella se sentó al lado mío, estaba nerviosa. Al entregar me di cuenta de que no había resuelto nada, así que borré su nombre y puse el mío cuando la profesora no miraba, entregué mi prueba como si fuera suya.

¿Qué soñaste?
Era el partido final de la temporada, estábamos empatados. Últimos segundos, me pasan la pelota, tiro y adentro. Ganamos. Ella sonreía y me felicitaba, me abrazaba.

¿Qué soñaste?
Ahora yo era el que estaba sentado, mientras otro yo me miraba sorprendido. Me preguntaba cosas y yo me ignoraba, como si no valiera la pena responderme, como si estuviera enojado conmigo mismo.

¿Qué soñaste?
Entrábamos al boliche, todos mis amigos ebrios, yo creo que también. Unas chicas que no conocemos empiezan a hablarnos, mi amigo se va con una y yo me quedo conversando con la otra. Se me tira encima. Ella me ve.

¿Qué soñaste?
Volví a estar parado, rodeado de las paredes blancas, mirándome. Empujé a mi otro yo para que me respondiera. No me moví. Pero esta vez pude ver que sostenía algo en la mano. ¿Era un cuadro?

¿Qué soñaste?
Ella se fue corriendo del boliche sin mirar atrás. La seguí para explicarle, pero no la veía por ningún lado. Tenía que buscarla.

¿Qué soñaste?
Era una mañana en la pileta del club, estábamos sólo los chicos. Miré para arriba y la vi asomada, recién había llegado. Me hizo una seña y salí a verla. Fui por su espalda y la abracé, mientras le colgaba un collar. Mi regalo.

¿Qué soñaste?
Volví a la silla, mientras me gritaba a mí mismo. Esta vez miré mi mano, sí, era un cuadro, y tenía una foto. Nos mostraba a los dos, en el cine, la primera vez que nos besamos. Colgué el portarretratos en la pared blanca. Todo se apagó.

¿Qué soñaste?
La vi, a lo lejos. Ella estaba en un banco, en la plaza, frente al boliche. Me acerqué a hablarle, parecía que lloraba. Le pedí perdón, se paró y se fue. Como si nunca le hubiera hablado.

¿Qué soñaste?
Le grité que se frene, que deje de ignorarme. Se dio media vuelta, sí, estaba llorando, y solamente me miró. Esa mirada me destruyó.

¿Qué soñaste?
Ahora podía ver a los dos, al que estaba sentado, triste, con la foto y al que le gritaba al lado, para que lo escuche. Se veían como yo, pero no actuaban como yo. 

¿Qué soñaste? 
Salía de jugar un partido como cualquier sábado, y me sentaba a verla jugar a ella. Siempre me había parecido demasiado linda, pero era muy tímido para hablarle, ella era perfecta y yo era, yo. Un chico más.

¿Qué soñaste?
Un yo estaba triste, el otro yo estaba enojado. Y después estaba el tercer yo, que los miraba, el verdadero yo. Tratando de entender qué les pasaba, tratando de entender por qué actuaban así.

¿Qué soñaste?
Le pedí perdón, ella no dijo ni una palabra, estaba dolida. Le dije que había sido un malentendido, una mentira que ni yo podía creerme. Ella tampoco se la creyó. Discutimos, le eché la culpa como siempre hacía. Ella me miraba y le caían lágrimas.

¿Qué soñaste?
Era nuestra gala de fin de año, nuestro egreso. Todo el curso vestido formal, ella estaba radiante. Mis amigos me empujaron hacia ella y le pedí que bailemos, apenas podía hablarle, dijo que sí. No podía ocultar mi sonrisa.

¿Qué soñaste?
El tercer yo estaba feliz. Pero parecía una sensación vieja, perdida. No como los otros dos yo, que se sentían reales. Esa felicidad no era más que un recuerdo.

¿Qué soñaste?
Era nuestra primera cita, no había estado tan nervioso en mi vida. Fuimos al cine, daban las viejas de Harry Potter y conseguí los mejores asientos para su favorita. Vimos la película y al terminar me besó, por primera vez.

¿Qué soñaste?
Se acercó a mí, no sabía qué iba a hacer. Me dio un beso, el último, y me pidió perdón. Yo estaba sorprendido, pero el perdón era porque iba a dejarme, se sacó el collar que le había regalado y lo dejó en mi palma. Se fue caminando.

¿Qué soñaste? 
Volví a estar gritando, en plena oscuridad. Logré escuchar qué decía, me criticaba, me criticaba por hacer todo mal, por desperdiciar cada oportunidad que tuve. Mientras, mi otro yo comenzó a llorar, abrazando el cuadro como si fuera todo lo que le quedaba.

¿Qué soñaste? 
Ella festejó su cumpleaños en su casa. Era una fiesta a la noche, con sus amigos. Me agarró y me hizo subir las escaleras, hasta la terraza. Nos acostamos a ver las estrellas, de la mano, contando historias y riéndonos juntos.

¿Qué soñaste? 
Mientras se iba me quedé paralizado, el collar se me cayó al piso y apenas podía respirar. Se largó a llover, no me importaba mojarme. Pero de a poco la tormenta aumentó, apenas se podía ver.

¿Qué soñaste?
Me agaché rápido, tenía que encontrar el collar, no podía perderlo. El agua lo había arrastrado pero lo vi a lo lejos, brillando por la luz de un farol. Corrí a alcanzarlo cuando el ruido de una bocina me aturdió, seguido de un golpe fuerte a la distancia.

¿Qué soñaste?
Ya no estaba enojado, me había quedado quieto, callado, ahora sentía culpa. El yo feliz comenzó a desvanecerse, hasta desaparecer por completo. El yo triste me miró con enojo, como culpándome por todo, se paró y se fue, tirando el cuadro a mis pies.

¿Qué soñaste?
Era el primer día del último año en el colegio, entró una chica nueva. Yo la conocía, la había visto en mi club algunas veces. Se sentó al lado mío, era simpática. Su sonrisa fue lo único que necesité para enamorarme de ella.

¿Qué soñaste?
Había mucha gente junta, se escuchaba la ambulancia estacionándose. Me metí por el medio, quería saber qué ocurría. Allí lo vi, el auto encima de la vereda, los doctores alrededor de un cuerpo. Era mujer, pelo largo, se veía joven, empecé a preocuparme. Corrí, más rápido que en cualquier partido, pero un oficial no me dejó acercarme más, no lo necesité. Era ella.

¿Qué soñaste?
Caí de rodillas al piso, necesitaba saber si estaba bien. Un doctor me vio preocupado y se acercó. Trató de hablarme pero no logré escuchar ninguna de sus palabras, sólo percibí el gesto de negación con su cabeza. Antes de irse me señaló algo en el piso, el celular de ella.

¿Qué soñaste?
Todo volvió a estar oscuro, me estiré para agarrar lo que mi otro yo había dejado. De pronto, en mi mano, no había un cuadro, sino un teléfono, y mostraba nuestra foto en el cine. 
De la oscuridad empezaron a aparecer personas, la lluvia volvió a caer. Estaba en el lugar donde había ocurrido. Era su teléfono, con nuestra foto en la pantalla. Esa foto de ambos sonriendo, felices, esa foto de algo que no era más que un simple recuerdo o, tal vez, un sueño. 


Juanpi Ortigosa, 2016.
Producido en los talleres de Siempre de Viaje, basado en la lectura de Los amnésicos no vivieron nada inolvidable de Hervé Le Tellier.