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martes, 12 de febrero de 2019

Por las calles de Rosario * Axel Levin





Por las calles de rosario
veo en sepia
un cuadrángulo de pájaro en la pared
última noche del festival
cilindros de mosaico contra el río
tornasolado
también rubí
camino en grupo por las esquinas vacías y trato de orientarme
comí mucho
zingarela pura
flan con manzana en la panza
esmeralda en ciertas rejas antiguas
boulevard oroño que se parte al sol
las ganas de sueño
solo oscuro
de llegar al hotel nuevo
después de tanto ardor
en la piel de sábanas sucias frustradas
dos estrellas truncas
ahora sí
podré
entregar la voz corporal
lo hondo de la base de la lengua
acostado
boca arriba caer
y girar
a tu mano o el descanso chico
entre el hombro y tu mejilla
acurrucar
las palabras desfilando
si pudiera reunir
de poetas israelíes, chilenos, españolas valencianas
a todos los chicos con los que he estado
italia traducida tímida
en una sola habitación
oui
el cairo cerrado pero no importa
reconozco el saigón por un cuento que leí en el micro
el negro me hace reír
siempre
casa viaje playa florida lleno de surubí
parece la costa
olvido el litoral
tan retorno
tan distinto
volver
circunvalaciones de rambla verde
galpones fotográficos
como la que me saqué recién con el termo
antes de zurita bajo el agua
se deteriora
por un instante
en el borde de las paredes
y me doy cuenta
que es la última página del cuaderno
como festival nocturno
onírico
donde los recuerdos danzan
lanzándose
antes de dormir.



Axel Levin, 2018. Parafraseo del verso de Raúl Zurita: Se deteriora por un instante en el borde de las paredes, y luego se lanzaban.




viernes, 14 de diciembre de 2018

Ligereza * Carla Capozucca




Qué difícil es dejar de pensar
mi primo me decía unos segundos antes
nena, ese es el truco
y ahora mira desde abajo
lo recorta un marco de piedra
húmedo
chiquitito
hormiga
saluda
a lo lejos
apunta hacia el fondo
su dedo acusador
señala mi falla porque
yo no puedo
porque
qué difícil es dejar de pensar
cuando veo que
él siempre salta primero
y un poco lo odio
se ríe de mis
pequeños rituales previos
los saltitos
las palmaditas en la panza
las respiraciones
me inflo como un globo
costillas expanden en direcciones opuestas
como los rayos de una sombrilla abierta
durante
uno
dos
tres segundos
grieta diminuta mi boca
fisura con forma de u
por la que me pincho y se filtran
el aire y el coraje
vos vacías los pulmones
y lo que tenés que vaciar
es la cabeza, tonta
y un poco me odio
porque
qué difícil es dejar de pensar
no poder
encontrarse
suspendida
en el aire
buscar
libre
instante de ligereza
gravedad cero
cegada por el sol de la sierra
intento y todavía
no salto
porque

qué difícil es dejar de pensar



Carla Capozucca, 2018.
Cerca del río en Rosario, a partir de la lectura de un fragmento de Maurice Blanchot.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Ir al río para que solo * Carla Capozucca




Ir al río para que solo
nos atraviese viscoso el tedio
lavarse el cansancio de la noche anterior
como si fuese un traje
que luego nos pondremos limpio
secado sobre los juncos
que se doblan estoicos bajo el peso
ir al río para que la corriente arrastre mansos
al insomnio, la indigestión y lo que pica
ir al río para salir renacido fresco
¿bautizado?
otro
entrar al río
salir como de un útero acuoso
hundir los pies
arena
barro  
piedras
ir al río en busca de respuestas
como vamos a todos lados
ni siquiera zambullirnos
vivir en la posibilidad
volver del río
como volvemos siempre
con más preguntas
y piedritas
tornasoladas

en los bolsillos




Carla Capozucca, 2018.
Rosario.



domingo, 14 de octubre de 2018

Fui al río * Mari Cambareri


Fui al río
y lo sentía
lejos
distante
visité el río
caminante de costas extrañas
lo bordeé
descifrando su lenguaje
de goteos claros
y piedritas insurgentes
la corriente decía
o más bien parecía
decir cosas
me esforcé por comprender
por capturar el ritmo
cortado
burbujeante
poco preciso
¿pero acaso no debería fluir un río?
la corriente decía
cosas
que no entendía
era yo un río en la costa
era mío el ritmo cortante y desparejo
míos los goteos claros
y las piedritas insurgentes
me atravesaba un río
turbio
purulento
corría el río en mí
buscando cauce abajo
su desembocadura



Mari Cambareri, 2018.
Rosario.



sábado, 6 de octubre de 2018

Pisar la piedra en el zapato * Carla Capozucca



Pisar la piedra en el zapato
percibir la sangre que llena el zapato
ver la huella que deja la sangre que llena el zapato
sonreír ante la huella
no fingida falsa sarcástica
afianzarse en la incomodidad
paladear el gris
no irse hacia el blanco
no caer en picada en el negro
sino
flotar en el gris
despreocupadamente sin lograrlo
los brazos desparejos en cruz
deslizarse accidentada por la colina suave del gris
ya sin luchar
entregarme sumisa
hundida en el colchón de gris
apoyar la espalda
aguantar la picazón
profundizar
las ganas de salir corriendo
aguantar la picazón
reposar adueñarse promover  
aguantar la picazón
un nicho de incomodidad
propio de tan ajeno
aguantar la picazón
no esforzarse
no luchar
aguantar la picazón
no arrugar la nariz
dejar ir cada pensamiento
aguantar la picazón
gris como una nube gris
verlos pasar incómodos
fusionarse en un cielo encapotado
porque claro que llueve
y no hay paraguas
pero qué importa ya
llueve en mi nicho gris de disconformidad
es lo mismo
hay cierta belleza en la curva rubí que dibuja la huella sobre el gris asfalto
sigo caminando mientras
la piedra firme
en la blanda carne del pie
se incrusta como una gema preciosa

mi pie es una joya herida

envuelto por este zapato que gotea su errática marcha
en tanto que soy  
grisácea equilibrista





Carla Capozucca, 2018.
Rosario.

Man Ray

jueves, 27 de septiembre de 2018

Sigo erguida * Mari Cambareri



Sigo erguida
envuelta en una bruma onírica
un silencio afiebrado
me recorre
íntegra
el hueco por el que miro
se expande
se dilata 
con el calor de mi cuerpo
me muevo en la cama
me acuno
con un chirrido agudo
una palabra tallada
que indica presencia
envuelta en llamas
escucho voces
murmullos de personajes etéreos
siento el esfuerzo
su fuerza
por mantener la voz 
alejada
impalpable
imagino la palabra de un rostro
cansado
surcado por el humo
el cabello largo
blanco 
alborotado
no condice
no-coincide
con la máscara del día
y entonces gritos
alaridos al borde del abismo
somos hordas de cuerpos inertes
corriendo barranca abajo
nos damos las manos
nos miramos
fijamente
buscando respirar
la semilla que nos deja
emparejar dos hemisferios
tallados a mano
surcados por cuchillos oxidados
nos detenemos
por un instante
en el borde de los paredones
y luego
nos lanzamos
al murmullo del humo
al calor de la piel
a la marca del cuerpo
a la bruma onírica
en la que pese a todo
sigo erguida



Mari Cambareri, 2018.
Rosario.


Nadav Kander

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Sueño * Carla Capozucca

“Se detenían por un instante en el borde de los paredones y luego se lanzaban”

Nos detuvimos por un instante en el borde del paredón
vimos correr
las películas refulgentes de los últimos días
playa y río
sabor a tierra delicado de un pescado
el que sea
creo que comimos tantos
que vaciamos el río
mientras el calor bochornoso
nos sumergía en la bruma onírica
de los días
y los bares
y los auditorios
un israelí recomienda a los lectores que compren papel higiénico
pone música disco y salta envuelto en lunares  
dice que matemos a los coladores
o que ni hagamos nada
una italiana en un cementerio en Normandía divide al cero por cero y da cero cero cero
una española nos explica cómo clasificar chongos y anexarlos en cuartos
pienso que es brillante y cómo no se me ocurrió antes
una rusa gana el premio de poesía a los 11 y se tira por su ventana metafórica de forma literal
ay, qué frío está el río
travieso
lame las costas como si fueran de helado
crece voluptuoso
sale de paseo
cruza la peatonal
suave
muy suave
nos mordisquea los tobillos
la gente se refresca por las calles y sigue su rumbo
al fin una solución para el infierno de esta Pampa
así que esto es una crecida
agua perfumada a pacú
llena el hotel
despacio
sin pánico
forma burbujitas en el marco de las ventanas
crece hacia el techo cerrado de plástico
como si fuera una pecera
helada
y nosotros cetáceos felices
nos tiramos bomba desde las arcadas
al patio lleno

peces y plantas
la plancha en el comedor
un surubí nada entre mis tobillos
lo pescamos con la mano
no pasa de hoy
lo hacemos empanada seguro
qué lindo está el hotel
ahora que está limpio
porque las pulgas
pobrecitas
no nadan


Carla Capozucca, 2018.