Mostrando entradas con la etiqueta Propuestas para chicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Propuestas para chicos. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de mayo de 2018

Planetas en el taller Descubrir mundos

"En el planeta que yo encontré, que se llama Gaticornio, de la nada salió un extraterrestre. Pude salvar a varios ciudadanos de ahí. Y claro, como son diferentes los extraterrestres se asustan, son diferentes pero tienen sentimientos". 

Descubrir mundos, galaxias, planetas. 
No te pierdas este taller para jóvenes creadores en Siempre de Viaje.
Coordina: Axel Levin.
Dirección General: Karina Macció.








jueves, 3 de mayo de 2018

Tutti frutti Intergaláctico * Descubrir mundos

En el taller descubrir mundos surgen historias y también ¡¡¡galaxias y planetas!!!

Los sábados nos encontramos en la guarida literaria de Siempre de Viaje para jugar con las palabras. 
Te esperamos.

Coordina Axel Levin.
Dirección general: Karina Macció.










jueves, 15 de marzo de 2018

Descubrir mundos * Taller de cuentos para chicos y chicas de 6 a 12 años



Taller de cuentos Descubrir mundos
experimentos literarios para grandes imaginadores



Este taller, pensado para chicos y chicas de 6 a 12 años, tiene como objetivo que los participantes se descubran desde la potencia única de la imaginación. De manera colectiva y lúdica, la idea es explorar la creatividad personal a través de la palabra como un mapa de tesoros esperando. El ambiente que buscarán los encuentros es el de la exploración del inventor que encuentra la llave y junto a sus compañeros se anima a abrir la puerta, ver qué mundos hay detrás.

Este es un desafío para valientes con ganas de aventuras. 
¿Te animás?¡Te esperamos! 



Coordina: Axel Levin
Dirección general: Karina Macció


martes, 17 de mayo de 2016

En busca del Quiwwi - Débora R. (13 años)

Capítulo 6

Salto en el tiempo.
Lita encontró un pelo en el pasamontañas de los del piyama. No tenemos dónde analizarlo así que Lita lo puso en una bolsa de plástico esterilizada. Nos reunimos alrededor de la mesa para abrir la caja.
Todos estaban muy serios. Alex sacó la tapa con cuidado y la depositó a su lado. Me levanté un poco para ver el contenido. Eran más papeles. Puff. Vislubré uno que me llamó la atención, un dibujo. Pero Zack reaccionó antes que yo porque lo sacó cuidadosamente de la caja.
Era un dibujo de un niño. Representaba a un señor calvo sentado con la cabeza más grande que su cuerpo. Pero la mitad de éste estaba quemado. Me pregunté si Baco tenía algún resentimiento acerca de esos papeles porque la mayoría estaban quemados a medias o arrancados del diario bruscamente.
Hey, miren esto ─dijo Lita.
Querido Baco: Espero que estés bien. Xidan está muy enfermo, sin embargo, confío en que estará bien. Dentro de poco será el día en que probemos el Kiwwi 01. Hasta entonces.
¿Y? –preguntó Alex.
Eso –dijo Lita ─Lo cortaron justo donde pone el nombre.
–Acá hay otro recorte que dice que las doctoras Foribel, Sofi y Emma Rings están revisando el meteorito después de 40 años de estar en el museo de Tot –dijo Herthy –
Después le haremos unas preguntas a nuestra piloto.
El siguiente era un papel que contaba la leyenda del dije de ojo. Era sobre un chico que había lanzado una maldición por rencores personales. El que lo llevara desaparecería en sus próximas vacaciones pero la ida seria a algún lugar especial. Dicen que el ojo controla la mente de la persona y antes de desaparecer graba lo que pasó ese año además de dejar el audio en algún lugar. Algunos en lugares más fáciles que otros. En fin, la cosa es que encontraron varios pero a otras no, por eso es una leyenda urbana.
Había otro dibujo, una muñeca vestida de negro. También, un artículo que contaba la desaparición de personas en toda la zona del Quiwwi 04.

Supongo que ahora tengo que contar qué son los 5 Quiwwis.
El primero era el Quiwwi 01 que media el intelecto. Lo habíamos visto estallar hace casi un año. El segundo era el que ayudaba a racionar la comida y organizaba todo lo que le pedían. El tercero era el que se encargaba de la justicia y hacer la sentencia, pero no me gusta hablar de eso. El cuarto se ocupaba de ayudar con los medios imprimiendo, fabricando... además de otras cosas. El último era un misterio.
¿Qué tienen en común todos estos papeles? se preguntó Ethan.
Que los tenía Baco, obviamente respondió Herthy.
Todos reímos con su respuesta. Cuando terminamos de reír, Ethan pidió una lapicera. Recordé la que me habían dado. La saqué de mi bolsillo y se lo pasé. Cuando estaba a punto de escribir sentí una fuerza de calor y chack, la mesa tenía un agujero.
¿Pero qué demonios!? Exclamamos todos a coro. Toma tu lapicera. No quiero grabar un mensaje en la mesa ni en el piso. Reí nerviosamente de su chiste sin gracia. Zack saco un lápiz bastante corto de su bolsillo (un poco mordido)
esto servira no? Dijo.
Primero , deberiamos clasificar los papeles. Los dibujos por un lado, los recortes de otro y asi. Dijo ethan
nos fuimos pasando papeles terminando yo con los dibujos. Buqu e algo que tuvieran en comun. No encontre nada. Una sacudida nos sorprendio. Maldije por lo bajo. Corri a mi habitacion donde me sente en el asiento. Un aterrizaje forzoso en toda la jodida regla.
Me fui a la parte pricipal . Escuche a emma desde el pasillo. - se a averiado un motor, solo pasaremos unas noches en el pueblo de la familia de wally asi que no griten. Por ahora el los acompaniara para conseguir alojamiento.


Débora R. (13 años), texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Monstruos Club de Cuentos / Diblus, por Santiago (7 años)

Diblus


por Santiago (7 años)

Nombre científico: vuelayhechiza
Tamaño: Como el de diez personas.
Lugar de origen: Más lejos que el sol.
Habilidades: Aniquila a sus presas.
Secretos: Siempre viaja con una escalera que mide millones de metros, pero casi nunca la usa porque al aproximarse al suelo levanta vuelo y planea como un avión. Cuando aterriza usa su magia para atrapar a todas las personas. 
Hábitos: Llega en la noche.

Había una vez un monstruo que vivía más lejos que el sol.  Su nombre era Diblus y tenía a casi todos los hombres y mujeres del planeta Tierra atrapados, encarcelados por dos mil años. 

Primera aventura
Diblus vive a dos cuadras de una familia que vive en una mansión hechizada por él. La heladera está hechizada y se come todo no deja ni una miga. Algunas días hechizaba a la tele, que no paraba de cambiar de canal. Otros, al sofá, que no paraba de moverse. 
La familia también está bajo el control de Diblus. 

Segunda aventura
Diblus escapó de la Tierra antes de que lo atraparan a un bosque en otro planeta lleno de animales, muchos de ellos eran carnívoros. A lo lejos vio una carreta, eran los que querían atrapar a Diblus. Él se escondió entre las plantas, los extraños no pudieron verlo. Diblus tiró un hechizo para que a la carreta le faltaran las ruedas. La carreta se detuvo. Diblus, en control de las ruedas, se las tiró a los extraños, éstos se agacharon antes de que las cuatro ruedas los golpearan. 
─Seguro es Diblus─ dijeron los extraños. 
Diblus se teletransportó a otro lugar. Los malos lo buscaron por todo el mundo, pero no pudieron encontrarlo. Diblus, que no era ningún cobarde, se teletransportó a donde estaban los extraños, los hechizó y murieron ante él.


lunes, 15 de junio de 2015

Monstruos en Club de Cuentos / Huevazo Rey Tóxico, por Ian (10 años)

Huevazo Rey Tóxico
por Ian (10 años)

Nombre científico: huevatdelcolibrí
Peso: 0
Tamaño: 1 metro.
Familia: Dinosaurios.
Clase: Pajarraco (archaeropteryx) .
Especie: Mitad rana-mitad pájaro.
Vivienda: Argentina, Eslovenia, España, Nigeria, Nepal, Indonesia, Islas Bermudas, Japón, Noruega, India y Argelia.
Habilidades: Tirar huevos tóxicos. Los soldados que lo acompañan disparan balas tóxicas.
Creación: Todo empezó en Argentina cuando unos científicos de Chubut buscaban crear a alguien que protegiera el bien del mal. 
Revivieron al primer Huevazo, y lo modificaron agregándole dos soldados. Pero los cálculos fallaron. La criatura se volvió tóxica y mala. No pudieron controlarla, entonces,  escapó hasta expandirse por muchos países. Esta transformación le valió el nombre de Huevazo Rey Tóxico.
Evolución: Antes de que fuera un animal volador del período Jurásico en el Triásico era la rana voladora.   

El archaeropteryx
Un día, el Huevazo quiso ver a su tatarabuelo. Entonces robó un portal de un laboratorio y quiso ir al período Jurásico para verlo y para que no se extinguiera su especie de archaeropteryx. 
Al llegar vio a su tatarabuelo y cuando quiso avanzar, justo se vio a él mismo cuando era chiquito y se escondió. Se mantuvo alejado de él mismo durante unos días. 
Cuando llegó el meteorito que provocaría la extinción de los dinosaurios, se tiró sobre éste, haciéndolo explotar en el aire. Así, el meteorito no llegó al piso, logrando que su especie quedara viva. 
Los científicos de Chubut lo revivieron y él volvió a escapar. Vio a su padre y lo abrazó.




jueves, 11 de junio de 2015

En busca del Quiwwi - Débora R. (13 años)

Capítulo 3

El avión despegó sin problemas. Ethan se mareó un poco y recé para que no vomitara. Yo por mi parte estaba aterrada. Les tenía miedo desde que mi abuelo había muerto en uno nueve años atrás.
Wally entró en la habitación y dijo que podíamos ir a nuestros cuartos. Salimos al pasillo. Dos baños de mujeres y dos de hombres y las habitaciones también divididas por género y enfrentadas. La cabina estaba al frente.
Caminé por el pasillo y entré en el segundo cuarto a la izquierda. Mi habitación era muy simple: un asiento reclinable como cama, un escritorio con cajones muy bonito y una cajonera. Lo más extraño era que mi valija estaba ahí junto a un reproductor de música con varios CD.
Abrí mi valija y puse mi ropa en la cajonera. Cuando terminé, alguien tocó la puerta. Muy similar a la escotilla que podés encontrar en un barco, hice rodar el pequeño volante hacia la derecha y empujé. La puerta golpeó a Zack, por lo que le pedí disculpas. Zack hizo un ademán con la mano indicando que no le importaba y enseguida señaló la puerta del comedor. Nos dirijimos hacia ahí. Era la misma habitación donde habíamos hecho el despegue, sólo que ahora había una mesa, y las sillas, antes ubicadas en fila, ahora estaban alrededor de la mesa.
Sentí un cabezazo en la espalda, por lo que me dí vuelta: Lita, algo molesta, se frotaba la cabeza por el golpe. Nos sentamos. El silencio invadió la sala. Emma entró y le hizo un gesto a Lita. Era evidente la expresión de duda en su rostro. Se levantó y caminó hacia la puerta donde se encontraba Emma. Herty entró, lo siguieron los demás.
Ethan preguntó: ─ ¿Y Lita?
─La llamó Emma─ respondió Zack.
Miré a Zack, su voz era como de lider, inspiraba y no daba señal de mentira.
Recordé aquel día... Con 13 años empezaba a ir a la secundaria. Estabamos en una de las primeras formaciones cuando ví a Zack. Estaba discutiendo con alguien sobre la matanza de insectos. Mientras me convencía de que no matara bichos, ya que eran seres vivos que no nos habían hecho nada malo. Hasta hoy lo único que mato son bichos que entran en el baño o en la cocina.
─Hey, la comida está lista ─dijo Lita con guiso entre manos. Reí por lo bajo, la idea de verla cocinando me resultaba bastante graciosa. Lita tenía el pelo teñido de un negro azulado. Su melena le llegaba hasta la mitad de la espalda. El único accesorio que tenía en el pelo era el broche de calavera. Llevaba un vestido negro con detalles rojos, botas violeta oscuro y unos guantes de red. Su piel era pálida y tenía puestos unos lentes de contacto rojos. Como ven, una gótica total. Lita puso la olla en el medio de la mesa. Emma dejó los platos y los vasos. Nos repartimos todo, y ya se imaginarán lo que pasó después.



Débora R. (13 años), texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.

lunes, 13 de abril de 2015

En busca del Quiwwi - Débora R. (13 años)

Capítulo 2

Nuevo día, nueva vida. Especialmente si te levantás a las 9:00 como hoy. ¿¿Las nueve de la mañana?? ¡Se me hizo tarde! Me levanté y me dí cuenta de que el teléfono sonaba, pero no llegué a atenderlo. Apareció la grabación de deje su mensaje después de la señal: Querida señorita Tanami, le recordamos que partiremos a las 9:20. La esperamos en el edificio central. Y cortaron. Me vestí lo más rápido que pude, agarré un sandwich de huevo y jamón y mi valija. Bajé las escaleras a toda velocidad ─por lo menos, lo más rápido que uno puede con una valija-- rumbo a la salida.
Cuando llegué a la estación el reloj marcaba las 9:08. El tren llegó un par de minutos después. La gran mayoría de los que viajaban eran médicos, mecánicos o papás (seguramente éstos últimos iban al aeropuerto para cumplir con su día de trabajo mensual). A las 9:15 ya estaba en la parada donde tenía que bajar. Corrí por las escaleras hasta el edificio central.
Tengo que decirlo: ese edificio era impresionante, mediría por lo menos 20 metros. Las paredes tenían múltiples ventanas de cristal. Sobre el edificio aguardaba un avión, tenía que ser el mío. 9:17. Saqué mi carnet de estudiante y corrí hacia la puerta. El oficial miró mi identificación y asintió abriendo la puerta. Me avalancé hacía el ascensor. Marqué el último piso. Al darme vuelta ví a una mujer de unos 28 años. Era la Dra. Emma Rins. La saludé. Ella levantó su mano en forma de saludo. Llevaba un saco formal gris, pollera negra, camisa roja abotonada y tacos haciendo juego, parecía una maestra más que una doctora. Tenía su enrulado pelo en un rodete. Casi no llevaba maquillaje. Su valija era violeta. Cuando llegamos a lo más alto, subimos unas escaleras.
El director nos esperaba junto a Wally y mis amigos.
─Este es su avión, el 05143 también conocido como el 013.
Emma sonrió:
─Bueno, gente, yo seré la piloto.
─¿Usted no es doctora? ─pregunté.
─Tengo una licencia para el manejo de aviones. ─Y susurrando, agregó ─¿Por qué todos me hacen esa misma pregunta?
Nos pusimos los ocho en movimiento. Al poco tiempo habíamos cargado el equipaje en el avión.
─Oigan ─dijo el director─ Ustedes seis me pidieron que les diera ésto.
El director nos entregó seis paquetes. Todos estaban envueltos en papel marrón con una pequeña nota indicando nuestros nombres. Agarré el que decía mi nombre, en el que se leía lo siguiente:
Para Tanami,
Esta lapicera que esconde más de un secreto.
Organización Anual.
La OA tiene 365 miembros en honor su ideólogo, a quien le quedaban 365 días de vida después de que su proyecto empezó a hacerse conocido. Sus ideas triunfaron sobre el capitalismo y el comunismo gracias a un meteórito y una guerra. Desde ese momento la AO dirige todo el mundo.
Releí la nota más veces de lo que me gustaría admitir. La leí como 8 veces antes de creerme lo que decía. Desenvolví aquel regalo tan diferente de los que hubiera recibido jamás.
Al verlo no supe qué decir, era un bolígrafo plateado, de esos retráctiles que la mayoría de los profesores usa. Lo curioso era que tenía una especie de cúpula en la punta. Además, tenía un botón muy pequeño en un costado. Levanté mi mirada: cada uno tenía un objeto distinto. Zack tenía un megáfono. Lita tenía un moño con una calavera en el centro. Ethan un pin de yin-yan. Herty un extraño control remoto con un solo botón. Y Alex, una navaja suiza.
─Ahora sí podemos irnos ─dijo Emma.

Subimos al avión. Sólo puedo decir que al entrar había varias filas de sillas reclinables con cinturón. Nos sentamos los seis y Emma prendió el motor.  

Débora R. (13 años), texto producido en los Talleres de Siempre de Viaje.



miércoles, 8 de abril de 2015

En busca del Quiwwi - Débora R. (13 años)

En busca del Quiwwi

Capítulo 1
“Esto es aburrido”, pensaba mientras el maestro explicaba temas avanzados sobre Literatura. El timbre sonó ─por fin─ los alumnos se atropellaron para salir al recreo. Yo tardé un poco más porque estaba guardando mis apuntes. Salí al patio. Mi amiga, Herty, me sorprendió: me saltó por la espalda amistosamente, lo que era un tanto irónico porque le sobresalía el mango de un cuchillo de su bolso.
─Por dios ─dije─ no me asustes de esa manera. Herty sonrió. Fuimos en busca de Ethan. Caminamos y subimos las escaleras. Llegamos al segundo piso. Estábamos a punto de entrar al patio cuando nos detuvo una voz levemente aguda. Era Alex. Con su habitual cara de bobo, corría hacia nosotras por el pasillo. Nos adentramos por el enorme patio-balcón del recreo. El calor y la humedad me daban ganas de volver a adentro. Una baranda lo separaba del colegio de enfrente. Las baldosas estaban algo rotas dejando ver el piso de cemento. Pero, no, Ethan no estaba allí.
De repente, el sonido de los altavoces nos ensordeció a todos. Decía algo como: “BIPPPP-ALEEEEX… HERTYYYY… BIP-CRASH… EEETHANNN Y TANAAAMI-BRUP-BIP- VAYAN-A-LA-SALAAAA-DE-DE-DEL-TRING-DIRECCCT-BIP”.
Los tres nos miramos con cara de ¿qué rayos hicimos? Salimos del patio, en donde el mensaje se hacía rumor como ráfagas de viento. Al llegar al cuarto piso, Ethan nos esperaba impaciente. Fuimos al cuarto suicida. Ahora que lo pienso, ni le dijimos "hola". Cuando llegamos, el director estaba con cuatro personas más. Sólo reconocí a Lita, una chica muy tímida a la que había conocido en la primaria:
-Hola, Tanami -me susurró, aparentemente aliviada de encontrarse con alguien conocido.
Pero el chico que estaba al lado de ella no me sonaba. Y también, la doctora con el médico, esos dos...
Ya había pasado un año. Yo ya había cumplido 16, estaba en la prueba del Quiwwi. Ethan ya había entrado. Una chica con la etiqueta identificadora “NADIX” agarraba una carta. Me enchufaron unos cables en la cabeza como parte de la prueba final. Una onda eléctrica de baja frecuencia pasó por mi cerebro. Cuando el Quiwwi hizo el sonido de finalización, salí de la habitación. Minutos después una doctora ─la misma que ahora se encontraba en la oficina del director─ dijo que mis resultados eran muy buenos. Ví a Nadix a través de una vitrina de cristal. Súbitamente el Quiwwi rugió, la habitación empezó a temblar, además de llenarse de humo y de repente ¡BBRRRUUUMM! El Quiwwi había explotado llevándose a Nadix.
Volví a la Dirección.
-¿Esto se debe a lo del Quiwwi?- pregunté.
El director asintió.
"Este va a ser un largo, largo día", pensé.
***
El director dijo:
─Ustedes ocho fueron los únicos testigos de la explosión del Quiwwi 01. Como sabrán, ustedes seis fueron los últimos evaluados y tienen muy altas notas. Nadix tuvo uno de los mejores promedios según el doctor aquí presente, Wally Kenson –el doctor hizo un ademán con la mano saludando─ así que, uno de los dirigentes de la misastía nos envió información para que ustedes ocho buscaran los planos del Quiwwi.
Todos nos quedamos mirando al director. Este añadió:
─Ustedes tienen acceso al nuevo avión 05143. Por cierto, al sólo tener 17 años, Wally Kenson y Emma Rings los acompañarán. Después el director prosiguió informando que partiríamos al día siguiente y más cosas aburridas.
Me quedé mirando al chico ¿cuál era su nombre? Sé que era muy probable que lo hubiera visto cuando entré en la sala del Quiwwi, "Zack", pensé, su nombre es "Zack". Cuando logré volver de esa duda, el director decía que empacáramos nuestras cosas, y así lo hicimos. Al salir del edificio me sentí un poco melancólica. Especialmente por mi compañera de habitación.
En Oceanía la estructura de la vivienda era diferente a la que existía a comienzos del siglo XXI. Aunque se mantenía en la mayoría de los continentes, acá se había cambiado por razones de comodidad. Los ciudadanos desde temprana edad se convierten en alumnos. Los alumnos a partir de los 3 años viven con sus padres o en algún orfanato. Todos los chicos de un año de edad viven obligatoriamente con sus padres. Después los padres tienen la opción de trabajar desde su casa, concurriendo a sus oficinas una vez al mes. Por lo menos uno de los padres tiene que trabajar de esta manera para poder cuidar a sus hijos. Si no pueden cuidarlos, tienen que enviarlos a vivir a un campus cercano al centro escolar. Los alumnos de 12 a 14 años viven con alguien de entre 15 y 18 años. Ese es el sistema educativo obligatorio. Después de esa edad, continuar estudiando es optativo y se puede elegir con quién vivir.
Caminé por las calles desoladas, casi sin un alma presente. Tal vez alguna mascota con su dueño. Busqué la calle de mi casa. Llegué a "Purar 637 Piso 5° Departamento A". Abrí la puerta con dos vueltas de llave en las tres cerraduras, todo estaba silencioso. Entré por el hall entrada, observándome en los espejos que estaban a cada lado de la pared. Mi pelo negro rojizo, mi piel levemente tostada junto con mis ojos color jade. Llevaba puesta una chaqueta de jean sin mangas sobre una remera azul, calzas negras debajo de una falda verde y unas zapatillas y un bolso rojos.
Una campana sonó y ví un tren pasar. Había pasado demasiado tiempo mirándome.
─Mierda ─dije. Subí rápidamente las escaleras caracol. El primer piso pasó rápido. En el segundo y en el tercero perdí algo de adrenalina. En el cuarto ya me había cansado. En el quinto ya estaba hecha polvo.
Entré en mi departamento, la luz del sol me dió en los ojos. El reloj indicaba las cuatro de la tarde. Había pasado prácticamente una hora desde que había salido de la clase de literatura. Agarré mi primera y única valija. Me la había dado mi papá en mi cumpleaños número 13, "aaah, lindos recuerdos". Mi padre había sido quien me había cuidado mis doce primeros años. Fueron buenos tiempos. Cada vez que volvía de la jornada laboral mensual me traía algún regalo. En cambio a mi madre la había visto muy pocas veces, lo que no había ayudado para que nos conociéramos realmente. Saqué casi todo mi placard. Ordené ropa interior, por un lado, ropa para todos los días, por el otro y, finalmente, el calzado. Lo que ocupó tres cuartos de mi valija. También metí un bolso, una linterna, varios accesorios como aritos y collares, todo mi dinero, dos libretas, una cartuchera y una pequeña colección de libros que llenaron hasta el tope mi valija.
Ya eran las seis de la tarde, cuando mi compañera de habitación llegó. Tenía unos 13 años. Sus padres recién la habían dejado. Ella estudiaba enfrente de mi escuela.
─Tengo algo que decirte ─dije.
─Ya lo sé ─respondió.
─¿En serio?
─No, pero creo que lo sé.
─Mañana me voy a ir de Oceanía.
─Emm, ya lo había escuchado, Tani.
─¿Los chicos de la escuela?
─Sí.
Nos miramos por un largo rato.
─¿Cocino yo? ─pregunté.
Ella asintió.
Me fui a bañar por última vez en ese departamento. El resto de la noche pasó rápido. Comimos unos fideos con manteca que cociné casi sin hablarnos. Apagué las luces y nos fuimos a dormir. Tuve un sueño. Soñé que caminaba sobre un prado de trigo, el cielo era gris, de repente se oía una voz, pero entonces me desperté.


Débora R. (13 años), producido en los talleres de Siempre de Viaje.



domingo, 29 de marzo de 2015

miércoles, 25 de marzo de 2015

Club de cuentos SV - para los más chicos


CLUB DE CUENTOS SV
La propuesta de Siempre de Viaje para los más chicos
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje

Tel.: 4867-5964 // 11 50 56 36 95 

miércoles, 7 de enero de 2015

Jugate este percu! Taller de percusión para chicos

¡Jugate esta percu!
¡Pensado para chicos y chicas de 6 a 10 años!
¡Jugate esta percu! es un taller recreativo de percusión pensado para aprender música jugando.

El objetivo es que los chicos que asistan incorporen, por medio del juego y del intercambio especial que provoca el trabajo en grupo, nociones básicas de percusión, para desde ese punto seguir avanzando. Explorar el ritmo, sentirlo y diferenciarlo, pasarlo por el cuerpo para generar el propio. Abrir el oído a ese otro lenguaje, y divertirnos con esa comunicación sonora, hecha de palabras distintas. 
Y que el grupo, jugando, se transforme en un ensamble.


Podés probar una clase a ver si te gusta. 
Arrancamos viernes 30 de enero a las 16.30. 



¡JUGATE ESTA PERCU!
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Axel Levin
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 // 15 6449 3400

miércoles, 3 de diciembre de 2014

My Family - Allegra



ENGLISH CORNER
El espacio en inglés para los chicos en Siempre de Viaje
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje

Tel.: 4867-5964 // 15 36 82 46 25

jueves, 20 de noviembre de 2014

La bruja Flor - Isabella

La bruja flor

Es una bruja que quiere salvar a los niños de la bruja mala, a la que atrapa en una burbuja.
Flor, la bruja buena, le lanzó una burbuja a Mirtha, la bruja mala, pero ésta logró escapar. Llamó a otra bruja mala para que atrapara a los chicos, mientras ella perseguía a la bruja buena. Mirtha le lanzó una burbuja a Flor y con burbuja y todo la metió en una caja.
De repente, Abril, la otra bruja mala, escuchó un ruido. Cuando fue a ver, se encontró con que una bruja buena estaba liberando a la bruja Flor. Era la bruja Arcoiris, la mejor amigo de Flor. Los chicos aprovecharon la distracción de Abril para romper la burbuja.

Flor, sabiendo que las brujas malas vivían en el sol, lanzó un hechizo para que saliera un sol muy fuerte que se llevara a las malvadas.

Isabella, 2014.
Texto producido en el Taller de Club de Cuentos de Siempre de Viaje.


Alexandre Rampazo



Club de Cuentos SD
La propuesta de Siempre de Viaje para los más chicos
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 // 11 50 56 36 95



miércoles, 5 de noviembre de 2014

La bruja Laira - Allegra

La Bruja Laira

La Bruja Laira tenía 10 años y algo más que la hacía especial: era mitad humana. Como las otras brujas, tenía que maltratar niños, pero como humana, no quería hacerlo porque también los amaba.
─¡AAAAAH, no sé qué hacer! ─ gritó, y se fue a dormir.
Ella no se había dado cuenta de que alguien la estaba espiando. Lo peor es que era su papá.
Al escuchar un ¡CRAC! se levantó. Sonaba a que alguien la estaba espiando. Laira se dio vuelta, pero no vio nada. Escuchó un AAAAAAAH, entonces fue a ver de qué se trataba. Al ser de noche, ya se había convertido en bruja, y no se controlaba cuando era bruja. Ella no quería matar a nadie, entonces intentó no ir. Pero no hubo caso: fue y convirtió en paloma a su vecina de al lado.
─AY, perdón─ dijo la bruja convirtiéndose en humana.
─JIJI─ dijo Laira como bruja simulando reírse pero preguntándose “¿Por qué no me controlo?”.
Cuenta la leyenda que la mamá de Laira se había casado con un humano. Laira sabía eso así que llamó a su mamá, pero le respondió el contestador.
De nuevo escuchó un ¡CRAC!, otra vez la estaban espiando. Miró para todos lados, pero no vio nada, solo un pequeño rastro que llegaba a la cloaca. Lo más raro era que ella reconocía las huellas:
─¡PAPÁ! ¡PAPÁ! ─ gritó. No podía creer que no le respondiera. Siguió los pasos hasta la cloaca y encontró a su padre:
─¿Por qué me espiás?─ le preguntó.
─Porque te quiero─ le mentía.
─No me mientas, papá.
─Yo no soy tu papá…
─WHAAAAT? ¿Cómo sé si me estás mintiendo o si decís la verdad?
─Te explico: yo maté a tu padre.
─No, no puede ser.
─Ya te conté mucho, nos vamos.
─Pero…
─Pero nada de peros.
─¿Cómo te llamás?
─Daniel.
─¿Cómo mataste a mi papá?
─No te escucho…
─Dale.
─Bueno, pero después te quedás callada. Yo soy un vampiro.
Laira estaba a punto de grit-
─No grites o te mato, ¿entendido?
─Pero mi papá era muy fuerte…
Ya Daniel no le respondió.

Más tarde…
Laira se había quedado dormida. Cuando se levantó para la cena pensó que todo había sido un sueño. Pero cuando prendió la luz, se dio cuenta de que todo había sido verdad porque ahí estaba Daniel enfrente de ella:
─La cena está lista─ le dijo.
─¿Qué hay?─ preguntó Laira.
─Spaghetti.
─Bueno, con queso de rallar.
Como Daniel no visitaba mucho la Tierra le dio un queso pintado con rayas violetas. Laira, muy sorprendida, le explicó lo que era el queso rallado y trató de no comerse las rayas.
De repente, Daniel se quedó paralizado. Enseguida, se fue a dormir. Al día siguiente, Laira todavía no sabía qué le había pasado, pero como vio que se sentía mejor, le preguntó:
─¿Qué vamos a hacer?─ pero Daniel no le contestaba ni la miraba. Usó un hechizo:
¡ABRACADABRA,
que te conviertas en un horno
y me lo cuentes todo!
Ahora sí, Daniel dijo algo: viajarían al País de los Dinosaurios, y asarían. Laira se sintió mal y le lanzó el verdadero hechizo:
¡ABRACADABRA,
contame todo lo que sepas!
Y funcionó: descubrió que la mamá de Daniel lo estaba controlando y que quería que Laira se enamorara de su hijo.
La Bruja Laira prefirió ir sola al País de los Dinosaurios, donde vivía la mamá de Daniel. Ella había dejado del País de los Vampiros porque los vampiros estaban en guerra con las brujas, y a ella no le gustaban las peleas. Laira la buscó para que rompiera el encantamiento que controlaba a Daniel.
Cuando regresó, Daniel había vuelto a ser el mismo. Pero ella ya no volvería a ser la misma porque el Rey Dinosaurio le había dado lo que ella tanto deseaba: el poder de controlar sus poderes.

Así, Laira nunca se descontroló más y no convirtió más en paloma a su vecina.


Allegra, 2014.
Texto producido en el Taller Club de Cuentos de Siempre de Viaje.

Laura David

Club de Cuentos SD
La propuesta de Siempre de Viaje para los más chicos
Lugar: Guarida Literaria de Siempre de Viaje
Coordinación: Gabriela Tavolara
Dirección General: Karina Macció
@siempre_deviaje
Tel.: 4867-5964 // 11 50 56 36 95