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jueves, 11 de febrero de 2021

Ventana a la escritura 326: piedra diluida

 


tengo que aprender

dejar mi cuerpo

como piedra diluida

pura dilución

boca que desdice

y me deja

liviano como el polvo



Nicolás Alonso, Suspendido.




Propuesta de escritura para hoy:



¿Qué cosas tenés o querés aprender con tu cuerpo? ¿Te imaginás ser de polvo? ¿Qué harías?  

Sumate a esta #ventanaalaescritura mandá tu texto a info@siempredeviaje.com.ar para que lo publiquemos en nuestro blog 

El libro recomendado de hoy es Suspendido de #NicolásAlonso

Editado por @viajeraeditorial

#ventanaalaescritura

¡Compartamos leer y escribir!

Sternberg


miércoles, 3 de febrero de 2021

Nicolás Alonso * Play List Poética

 

abandoname

dejame así

caminando hacia el frente

caminando perdido

abandoname acá

no te pongas por delante

dejame seguir

vos por tu lado

yo por el mío

dejame solo

mientras busco a lo lejos

algo que evite

percibirte

tan cerca

tan pegada

un punto que a lo lejos

sostenga mis ojos

me haga inmune

a tu voz que llega

habita

retumba

en mí

reverbera

sucede

inevitablemente

aunque intente

dejarla ir


abandoname

ya no intentes

ya no busques

porque no queda

nada en mi

abandoname ahora

dejame

tan solo como estoy

en esta paz frágil

endeble

quebradiza

susceptible siempre

al sonido de tu voz


Nicolás Alonso, 2020.

Insprado en Thursday´s Child de David Bowie.





lunes, 29 de junio de 2020

Taller Sábados * Nicolás Alonso


Este año arrancamos el taller con unos pocos encuentros presenciales y al toque nos agarró la
cuarentena. Me emociona sentir que la fuerza del encuentro arrastra la distancia, se la lleva puesta.
Con todo el desgaste del aislamiento llego a veces cansado, a veces contento, a veces triste, pero es
seguro que me voy lleno de fuerza.
Estamos trabajando sobre el erotismo, sobre el amor hacia las palabras y hacia los cuerpos. Creo
que eso no es casualidad. Estas épocas tan duras al afecto, ponen en cuestión nuestros vínculos y
nos dejan cara a cara con nuestra naturaleza comunitaria: somos con otrxs o no somos. Me recuerdo
todo el tiempo que por cada Guerra de Troya, hubo una Odisea. Digo, pienso, que es verdad que la
historia es la historia de una masacre tras otra, pero también es cierto que el ser humano quiere
vivir. Y compone, escribe, crea, se abraza, ama, lucha a pesar de todo. Ambas cosas son ciertas.
Hoy leímos este fragmento de Anne Carson: “contemplar los espacios físicos que articulan las letras
‘te amo’ en un texto escrito tal vez me lleve a pensar en otros espacios, por ejemplo, el espacio que
se extiende entre ‘tú’ en el texto y ‘tú’ en mi vida. Tu ausencia en la sintaxis de mi vida no es un
hecho que las palabras escritas cambiarán.” Se trata de los los “bordes” de las palabras. De la
presencia y de la ausencia. De la distancia y de las palabras queriéndo achicarla, aunque sepa que
no podrá. En eso se parecen las palabras y el erotismo.
Todo lo cual me lleva a donde empecé el año. Que paradójicamente, a pesar de todo, contra toda
pandemia, contra toda objetividad externa, nació como un año de amor y con este poema que les
comparto en la foto. El taller de hoy, tan lleno de energía, de ganas de vivir y de crear, me confirma
que sigue siéndolo. Hasta que nos demos un abrazo, hoy más que nunca, resistimos con nuestros
cuerpos de palabras. Que no será perfecto, pero es el único hogar que tenemos.


Nicolás Alonso, 2020.



viernes, 21 de febrero de 2020

A riesgo de ser carnal * Sábados de taller



A riesgo de ser carnallo íntimo y la poesía

por Nicolás Alonso

La poesía descree de las mediaciones que se interponen entre lo íntimo y las formas de expresarlo. Hay un riesgo latente ahí. Cierta creencia en una exposición irreparable que por todos los medios debemos guarecer. Como si hubiese en nosotros un “secreto” que, de ser develado, pondría en riesgo aquello que somos. Y ahí, en ese preciso punto de fuga, radica la paradoja de la poesía.

Buscamos formas de expresar ese “secreto” que nos permitan sostener aquello que “somos”, pero en ese gesto, lo único que logramos es abrir una brecha en nosotros. La poesía, en ese sentido, es una Caja de Pandora. Cubrimos nuestro cuerpo de palabras y en las formas de ese cubrir, paradójicamente, nos des-cubrimos. Con el tiempo nos damos cuenta que esa “verdad” que con tanto empeño se disimula por medio de metáforas, imágenes, narradores omniscientes, terceras personas, infinitivos, no es más que una ficción: somos una narración más.

La poesía quizá sea, entonces, la forma más profundamente erótica que asume la palabra. Juega con su propia desnudez “El erotismo deja entrever el reverso de una fachada cuya apariencia correcta nunca es desmentida; en ese reverso se revelan sentimientos, partes del cuerpo y maneras de ser que comúnmente nos da vergüenza”, dice Bataille e ilumina ese juego que en la palabra muestra y luego oculta, para volver a mostrar más allá. 

Partimos de esta verdad: yo es otro (la caricia no sabe lo que busca). 

Esa otredad, ese no-saber, está en la esencia de lo que en la poesía mueve. Es la desnudez, real y metafórica, a la que prendemos acercarnos. ¿A qué clase de exposición nos arriesgamos en la pura desnudez del poema? ¿Qué secreto ocultamos? ¿Qué nos dice la poesía a cerca de ese secreto? ¿Cómo lo oculta, lo disimula, lo vela, lo cobija, lo protege? ¿Y si en el camino la poesía nos enseña que no hay nada que proteger? ¿Que no hay ningún fondo en nosotros más que el erotismo de las palabras atrayéndose y repeliéndose como pequeños átomos originarios? Hacia ahí vamos.



Coordina: Nicolás Alonso
Dirección: Karina Macció
info@siempredeviaje.com.ar