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viernes, 11 de noviembre de 2016

Sueño con África * Sol Orozco



Sueño que la sangre se escurrirá de tus planicies                                                                                                   
y las excavadoras detendrán su paso. 
               Sueño que las explosiones dejarán de cercenar tus montañas 
y tus hijos 
tus amados hijos bajarán las armas.

Ya no revoluciones mentirosas                           
                no monstruos infantiles
                o pieles desgarradas         
                o cuernos colgantes
                
                lloro
llena de vergüenza lavo 
                tus pies en llagas 
                y lloro
y canto 
                repito el mantra

todo esto va a pasar
               
               volverás a parir nardos 
               aquí y allá  
               perdidos en ríos de cebras 
                tus gacelas
                serán olas en la Sabana
tus elefantes
piedras vivientes del Nilo
                tu  voluptuosidad 
                necia 
                generosa
resurgirá 
                
               Y yo
  perdida en alguna mota de polvo
  flotando 
ya ni carne 
ni hueso 
solo mota
yo también
resurgiré en vos 
sonriendo
  



Sol Orozco, 2016.
Texto producido a partir de la lectura de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam.


jueves, 6 de octubre de 2016

Sueño * Juampi Ortigosa



Sueño con incontables aventuras,
Que todo mundo quiere vivir.
Con paisajes inolvidables
Con animales por todas partes.

Sueño como Tarzan,
Con viajes a las selvas más bellas
Con los simios como mi familia.
Trepar por los árboles,
Construyendo allí mi hogar.

Sueño como Mandela,
Con un deporte que nos una.
Donde la gente sea aceptada,
Porque juntos triunfaremos.

Sueño como Madagascar,
Varado en las islas bellas, 
Con animales de los más exóticos,
Sin poder salir.

Sueño como La Momia,
Perdido en el desierto
Explorando las ruinas antiguas,
Con trampas por todos lados.

Sueño con su música,
Con instrumentos nunca antes vistos
Con las melodías más autóctonas,
Que juntos te dejan en paz.

Sueño con una comunidad
De gente humilde y amable,
Que no todo tiene, 
Pero todo da.



Juampi Ortigosa, 2016.
Producido a partir de la lectura de poemas de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam.


sábado, 1 de octubre de 2016

La presa * Alejandra L. Malvotti


No era solamente él o yo, sin embargo la sabana me daba la última oportunidad.
Miré el sol. Competía con el tiempo para esconderse. Unos segundos más y esa postal se iría desdibujando.
Naranja intenso. Marrón.
La negrura absoluta se apoderaría de los pastos amarillentos, de todo.
De mi África.
Cómo es posible tanta sencillez sea tan bella.
Solo tres metros me separaban del único árbol de apariencia seca. Lo observé. Medí la resistencia de sus ramas deformes. Calculé la distancia ¿me ayudaría a sobrevivir? 
Sonaban a lo lejos una especie de tambores marcando el final.
Me desafiaba. Su mirada era intimidante. 
Respiré  amenaza.
Sus movimientos fueron lentos y calculados. Yo sería su trofeo. Alejado de mis iguales ya no podía volver, quizás tuve poco tiempo.
Pude haber sido el rey.
Ahora soy presa.



Alejandra L. Malvotti, 2016.
Producido en los Talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de poemas de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam.


                                                     

jueves, 29 de septiembre de 2016

África * Eleonora Buffagni


África
LEONES
Vos
CODODRILOS
Yo
     PANTANO
Nosotros
CAMALEONES
          nosotros
ELEFANTES
              nosotros
CEBRAS
Sin tocarnos
AVESTRUCES
        Sin besarnos
  JABALIES
Sin amarnos
GORILAS
       En la maleza
                 LEOPARDOS
            Bajo el sol
HIPOPOTAMOS
         Para no ver
Y quemarnos
            AGUILAS
               Entre gritos
                  BUFALOS
          No hacemos nada
                   HIENAS
                     nada
                  HIENAS
NOSOTROS
NOSOTROS
NOSOTROS
SIN BESARNOS
SIN TOCARNOS
SIN AMARNOS
BAJO EL SOL
PARA NO VER
NO VER
Y NOSOTROS
CALIENTES
EN LA SELVA
NOS QUEMA EL ATARDECER
NOS DERRITE
NOS DERRETIMOS
Y NO HACEMOS NADA
              NADA
         NADA
Y ESTOY ENLOQUECIENDO COMO UN ANIMAL TE GRITO TE GRITO
COMO DOS ANIMALES ME GRITAS me gritas
Nos revolcamos
Mordemos
            Con las manos
Con la boca
Nos arrancamos
Los sentimientos
     Me agarras de la cabeza del pelo me sacudís
Revolcándonos
Entre ellos
Iguales    
        Te grito
      Soy débil ANTE VOS
Y el SOL se va escondiendo entre amarillos naranjas dorados
Sobre nuestros cuerpos giratorios
Salvajes
   Y me caigo entre tus brazos en tus uñas en tus garras en tus ojos
Me dejo
 dejo
      Llevar
Encandilada
Encendida
África



Eleonora Buffagni, 2016.
Texto producido en Siempre de Viaje en ocasión de la visita de Alain Lawo-Sukam, autor de Sueño con África.



lunes, 26 de septiembre de 2016

África * Mercedes Marcer



Existir no existiendo era algo muy complejo. Iba empeorando cada vez más. Un día de inflexión opté por actuar. Pensé en el origen del hombre, en el origen de la vida. Allí tenían que estar mis respuestas.
Armé un pequeño bolso con lo que consideraba necesario: ropa, papel, lápiz y dos libros. Agarré todos mis ahorros y me fui al aeropuerto. Compré el pasaje y sólo dije: África. 
Presté atención al paisaje por debajo, desértico por momentos, verde y agua por otros. 
Al llegar estaba muy cansada. No sabía del todo a donde iba, ya nada importaba. Una española con la cual había intercambiado unas palabras en el avión, me comentó que iría a acampar cerca de un río. Opté por seguirla.
La ida hasta el campamento fue tediosa. Tuvimos que tomarnos más de cuatro colectivos. No entendíamos nada de lo que nos decían. Solo aceptábamos con la cabeza y entregábamos el dinero al subir. Algunas mujeres intentaban comunicarse con nosotras con señas, la española les respondía. Yo miraba por la ventana, una mueca similar a una sonrisa comenzaba a dibujarse en mi cara. 
Llegamos empapadas en sudor. El calor era agobiante, seco, mi cuerpo no estaba acostumbrado. El viento cálido y escaso. La española se quejaba, a mi no me parecía mas que un accesorio. Lo importante era otra cosa.
Las carpas estaban rodeadas de pocos árboles, milenarios, que nos miraban con desconfianza. A lo lejos se divisaban pastizales, parecían no tener fin. El amarillo predominaba. El sol tenía vida. Las nubes estaban ausentes en el extenso cielo. 
Nos ofrecieron algo de tomar. La bebida más exquisita de mi vida. Mi sed fue saciada.
El tiempo parecía no existir en esas tierras: todo sucedía a un ritmo propio. 
Comenzó a anochecer. Ese sol vivaz nos iba despidiendo de a poco, mientras el cielo se tornaba rosado y el lucero entraba en escena. Vimos como desde el horizonte comenzaba a aparecer ella, se elevaba cada vez más. Iluminaba todo el pastizal. Nos iluminaba. A mí más que a nadie. Sentí que su luz penetraba toda mi persona hasta revivir algo que creía estaba muerto. Mis comisuras se habían contraído de tanto regocijo. 
Entendí. Allí y en ese instante. Estaba donde todo comenzó. 


Mercedes Marcer, 2016.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de poemas de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam.




viernes, 23 de septiembre de 2016

Ese otro camino * José Lupia




Cuando tenía diez años soñé con una chica africana.
Ella estaba sentada sobre una gran roca a la orilla de un río zigzagueante. Tenía los pies juntos y limpios por el agua que cada tanto los bañaba. Miraba el atardecer. Miraba a los hombres de la aldea volver de algún lugar que desconocía, al otro lado de las montañas. Se habían ido temprano, cuando ella dormía, y regresaban ahora agotados, pero con la cena a cuestas.
Recuerdo que me levanté aturdido. Era plena madrugada y afuera llovía como si fuera el último diluvio. Quise recuperar el rostro de la chica, pero no pude. Sólo tenía los pies, alguna difusa imagen de piernas largas y flacas, un par de aros enormes y coloridos pendiendo de sus orejas.
El sueño se repitió muchas veces durante aquellos años. Tanto que llegó a convertirse en una obsesión. Por eso, busqué un libro de nombres africanos y elegí uno. Desde entonces la llamo Nashaly, que significa nacida en épocas de lluvia.
Lo extraño es que había, en esa imagen siempre tan endeble de los sueños, una sensación de tristeza que me acompañaba durante varios días. Ella no miraba deleitándose por un atardecer, miraba como quien pregunta, como quien extraña. 
El sueño se quedó en mi niñez, junto con otros.
Sin embargo, nunca me olvidé de Nashaly. Y cada tarde, en la fría oficina en la que trabajo, puedo imaginarla cumpliendo el ritual. Es un momento breve, eterno. Mira el sol escondiéndose detrás de las montañas, transformándose en un esplendor oculto que tiñe todas las cosas. Mira a los hombres que vuelven. Pierde sus ojos contemplando con devoción infantil aquel paisaje, ese lazo entre su mundo y el otro.
Ese otro camino que nunca ha transitado y que, seguramente, nunca será suyo.


José Lupia, 2016.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de poemas de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sueño con África * Pablo Bazzana

Salí corriendo de la escuela ese mediodía. Estaba muy ansioso. Llegué a la casa de mis abuelos a los diez minutos, agitado. No quise comer. Me senté al lado de mi abuelo Ernesto y prendimos la tele. Argentina- Camerún, partido inaugural del mundial Italia 1990.

El encuentro fue muy aburrido y encima perdimos. Tenía mucha bronca. El nono me dijo: los africanos nos van a superar en todo dentro de 50 años. Son el futuro.
Me quedé pensando. Nunca supe si hablaba deportiva, social o políticamente. Acto seguido, fui a buscar a Camerún en el mapa. Embarullado, busque entre todos los cuadraditos/países hasta encontrarlo. ¡Cuántos países tiene África! ,me sorprendí. Lo desconocido y lejano despertó en mi una fuerte curiosidad. Me imaginé ser un explorador de esos mundos fantásticos atravesando vastos desiertos, espesas selvas y ciudades perdidas. 
¡Quiero ir!
En ese instante, nací como viajero. Años después sabría que mirar ese mapa sería mi punto de inflexión.
Para siempre.
Todo comenzó en África. Como la vida, dicen.





Pablo Bazzana, 2016.

Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje a partir de la lectura de Sueño con África de Alain Lawo-Sukam