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jueves, 9 de junio de 2016

El conjuro del tiempo * Juanpi Ortigosa


Cuando veo a la gente en la calle me pregunto qué pasa por sus cabezas, cuáles son sus pensamientos más profundos. Analizo hacia dónde van, de dónde vienen, qué buscan. Y siempre llego a la misma conclusión: tiempo.
La vida es una sola, y es muy corta para que la desperdicien. El tiempo es lo más valioso que tuvimos, tenemos, y vamos a tener. Desde los mayores tiranos hasta las personas más nobles, todos buscaron hacer que sus obras o su poder perdure a lo largo de la historia. Podés pasarte años planeando algo gigante, pero cuando lo consigas, vas a darte cuenta de que te queda muy poco de tu vida para aprovechar eso que lograste.
Cuando esto dejó de ser un problema para mí, empecé a vivir completamente libre, sin preocuparme de lo que pasaría. No se confundan, la vida sigue siendo una sola. Pero, ¿por qué voy a preocuparme de malgastar mi tiempo, si tengo todo el tiempo del mundo?

El gran reloj va a correr eternamente, no puedo evitar eso, lo que puedo hacer es elegir cómo corre. Para atrás, adelante, lento, rápido, como yo desee. Puedo pasar a tener veinte años de nuevo y divertirme o tener cincuenta y ser un exitoso empresario. Todo, con un chasquido de dedos.

Juanpi Ortigosa, 2016.
Texto producido en los talleres de Siempre de Viaje.


lunes, 6 de junio de 2016

Terrenal * Eduardo Gálvez






TERRENAL


SACRÍLEGO



BLASFEMO



LÚBRICO DIOS DEL DESEO



¡REGOCÍJAME!



¡FÚNDEME!



¡ENCEGUÉCEME!



EN LA LUZ



DE SU PIEL




Eduardo Gálvez, para Minuto Conjuro.


lunes, 9 de mayo de 2016

Federico Castro Walker * Necesito


Necesito las articulaciones         
la médula de los huesos de la realidad
que permite juntar a los distintos
y que conecten

Necesito el cartílago, los ligamentos
el líquido sinovial
de este lugar-ciudad
para llevarme bien
no tener que andar crujiendo
contragolpeándome

Necesito lo  que une
facilita,
impide el choque
crea nuevos movimientos

Necesito las palabras justas
conjuro del  agresor,
que reacciona mal,
sin filtro,
encerrado en su interés

Necesito
entero
lo que me impide odiar


Federico Castro Walker, 2016.
Producido en los Talleres de Siempre de Viaje para Minuto Conjuro.



domingo, 24 de abril de 2016

Magia negra * Alejandra Pizarnik


Et qui le soleil pour installer 
le royaume de la nuit noire. 
ARTAUD 


La mayor obsesión de Erzébet había sido siempre alejar a cualquier precio la vejez. Su total adhesión a la magia negra tenía que dar por resultado la intacta y perpetua conservación de su "divino tesoro". Las hierbas mágicas, los ensalmos, los amuletos, y aún los baños de sangre, poseían, para la condesa, una función medicinal: inmovilizar su belleza para que fuera eternamente comme un rêve de pierre. Siempre vivió rodeada de talismanes. En sus años de crimen se resolvió por un talismán único que contenía un viejo y sucio pergamino en donde estaba escrita, con tinta especial, una plegaria destinada a su uso particular. Lo llevaba junto a su corazón, bajo sus lujosos vestidos, y en medio de alguna fiesta lo tocaba subrepticiamente. Traduzco la plegaria: Isten, ayúdame; y tú también, nube que todo lo puede. Protégeme a mí, Erzébet, y dame una larga vida. Oh nube, estoy en peligro. Envíame noventa gatos, pues tú eres la suprema soberana de los gatos. Ordénales que se reúnan viniendo de todos los lugares donde moran, de las montañas, de las aguas, de los ríos, del agua de los techos y del agua de los océanos. Diles que vengan rápido a morder el corazón de... y también el corazón de... y el de... Que desgarren y muerdan también el corazón de Megyery el Rojo. Y guarda a Erzébet de todo mal. Los espacios eran para inscribir los nombres de los corazones que habrían de ser mordidos. Fue en 1604 que Erzébet quedó viuda y que conoció a Darvulia. Este personaje era, exactamente, la hechicera del bosque, la que nos asustaba desde los libros para niños. Viejísima, colérica, siempre rodeada de gatos negros, Darvulia correspondió a la fascinación que ejercía en Erzébet pues en los ojos de la bella encontraba una nueva versión de los poderes maléficos encerrados en los venenos de la selva y la nefasta insensibilidad de la luna. La magia negra de Darvulia se inscribió en el negro silencio de la condesa: la inició en los juegos más crueles; le enseño a mirar morir y el sentido de mirar morir; la animó a buscar la muerte y la sangre en un sentido literal, esto es: a quererlas por sí mismas, sin temor.


Alejandra Pizarnik, La condesa sangrienta.



CLUB DE LECTURA DE SIEMPRE DE VIAJE
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Dirección General: Karina Macció
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