domingo, 18 de febrero de 2018

Borré las heridas * Natalia Zanazzi


Borré las heridas del pasado,
Las tomé con fuerza, las saqué de raíz.
Esas semillas no eran mías, y me invadieron tanto.
No me dejaban ver.

                                        Verme
                                    
Mi esencia siempre fue otra.
Arranqué  la maleza
hacía mucha sombra,
apenas llegaba el sol a mis flores más bonitas,
y anhelaban crecer.

Creé mi nuevo jardín.
Dejé  solo lo que quería dejar
sembré solo lo que quería sembrar.

                                          Ahora soy mi creación
                                                   
 Transmuté violeta 
 Como la flor del jacarandá.





Natalia Zanazzi, 2018.
Desde los talleres de Siempre de Viaje.


Van Gogh

viernes, 16 de febrero de 2018

Deseos de escriturarme * Alejandra Pizarnik




Viernes, 11 de mayo

Deseos  de escriturarme, de hacer letra impresa de mi vida. Instantes en que tengo tantas ganas de escribir que me veo impotente. Digo escribir por no decir bailar o cantar, si se pudieran hacer estas dos cosas por escrito. El lenguaje me desespera en lo que tiene de abstracto.



Alejandra Pizarnik, Diarios.



Vení a descubrir el taller 
Diario de escritor en Siempre de Viaje.
Coordina Virginia Janza.


miércoles, 14 de febrero de 2018

El amor duerme en el pecho del poeta * Federico García Lorca



Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!



Federico García Lorca.



lunes, 12 de febrero de 2018

MINUTO 4 ELEMENTOS * Federico Castro Walker



Cuando el aire se corta con un cuchillo, ¿por qué sigue tan hinchado?, ¿por qué no se desinfla?, ¿qué clase de cuchillos venimos usando? Deben ser sin punta y sin filo. Quizá estemos sufriendo un engaño del aire, que nos ha enviado un reemplazo incortable.
Sí debe reconocerse que el aire incortable con cuchillos sin punta y sin filo es infumable.
También, que la tensión del caso que estemos presenciando tiene el poder de beberse la mayoría del oxígeno en regulares condiciones de ser respirado.
Entonces, la tensión y el cuchillo tienen una relación aérea heavy, que funciona como aviso de posibles desenlaces tremendos. Salvo que alguien consiga una cosa que desinfle el aire.
Tal vez algo similar a un cuchillo, pero más sutil. Una palabra dicha a tiempo, a gusto de quien tenga el valor de pronunciarla. Palabra que rasgue la densidad, corte el aire irrespirable y deje una ventana abierta.


Federico Castro Walker.
Desde los talleres de Siempre de Viaje.

Whistler

viernes, 9 de febrero de 2018

Dos poemas de Edgar Bayley


Cualquier ventana

vas a ordenar por fin tu cabeza
hablar claro entender entenderte
vas a tener revelaciones
en tus manos
vas a comprender por fin
en la oscura mañana
la libertad de no esperar
de no culpar ni disculparte
vas a ocupar con el mismo interés
cualquier ventana
harás tuyo por fin cualquier paisaje
la voz que tengas ese día


Edgar Bayley, El día (1960-1963).




Isla feliz

no digo nada
no explico
no contesto
no excusaré
no espero
me acuesto
miro al cielo
miro
al espacio
al aire
al río que me nombra

me visitan y estoy solo
tengo el arco de esta noche
el dolor
el silencio así pasa en estos casos
a todos
siempre
no he sabido contestar
eso es todo



Edgar Bayley, Celebraciones (1968-1976).


Personaje delante del sol, Miró.

martes, 6 de febrero de 2018

Jack Kerouac * Verano en el taller



Y el barco zarpa a plena luz del día, desolado y triste, con un incomprensible tintineo en la sala de máquinas, largando humo, virando suavemente la popa para orientar al gigante sepultado en el agua hacia el mar abiero, la eternidad, las estrellas, la noche rosada de Manzanilla – bahías de pescadores, misterios, noches de opio en los reinos de las casas de pensión, las calles estrechas del kurdo. – De pronto, Dios mío, uno se da cuenta de que miraba algunos inmóviles puntitos blancos en cubierta, cerca de la cabina, y allí están... el abigarrado personal de cocuna en uniforme blanco; estuvieron ahí todo el tiempo, quietos, como partes fijas del barco. – Es la hora después de la cena; el resto de la tripulación, satisfecha, se queda dormida en sus literas vacilantes – espectadores inmóviles del mundo mientras se deslizan fuera del Tiempo; nadie que observe atentamente el barco puede engañars: son humanos, son los únicos seres vivos a la vista. – Chicos mahometanos, monstruosos esclavos del mar que espían enfundados en sus necios trajes – negros con gorros de cocinero que coronan la torturada frente negra – apoyados en los tachos de basura de la eternidad de los fellaheen latinos descansan y dormitan en la quietud del mediodía. – Y las gaviotas insanas caen como caería un gris e inconstante sudario. 


Jack Kerouac, Viajero solitario.



domingo, 4 de febrero de 2018

Palabras de río * Andrea Larrieu


Como un río
brazos y piernas
ramificaciones se extienden
abrazan
remolinos
agitan                             susurran
atraen                   chupan
hacia las entrañas
del vientre
vibra.

Palabras
de aguas tranquilas
por momentos sonoramente sacudidas
reflejan
calor de sol
frío de luna.

Venas azules de mar
sangre roja de fuego
tiñe las letras que se forman en la lengua
las traga
las escupe.

Agua sabrosa que recorre
cuerpo inundado
furiosa
tranquila
movediza
cristalina
pantanosa
no calla en su recorrido hasta el océano
donde desaparece

fundido.



Andrea Larrieu, 2018.


Dana Fritz