miércoles, 12 de junio de 2019

Abeja reina * Paola Reina




Cuando el invierno comienza
y las ramas reverdecen 
salgo yo

me poso en el corazón de una Magnolia 
pero el polen es exiguo 
y la inexistencia de tu néctar, Magnolia 
agota mi existencia 
fulmina mi dulzura 
y atormenta el silencio de mi colmena

soy una estructura en temblor 
mi reino está al revés 

¿no soy la abeja reina?

                        La reina es tu ausencia, Magnolia 
                        yo no soy 
                                          yo soy no 






Paola Reina, 2019.




Roslyn Julia

Como la loba * Andrea Larrieu



Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.
La Loba, Alfonsina Storni
Yo soy como
la loba
¿de la montaña?
con el rebaño me fui
enmascarada.
Yo soy
como la loba
¿del llano?
engañadas
las ovejitas pastan.
Yo soy como
¿la loba?
no tengo dudas
porque lo digo
¡mirá!
descubierta
las ovejitas balan.
Yo ¿soy?
Yo, como la loba
¿por qué?
entré en el corral
las ovejitas balan
saben
¿acaso saben?
las lobas vienen
¡del matorral!
Yo, soy
Yo, como
Yo, la loba
ando sola y me río
el sustento me lo gano
donde quiera que sea
y es mío
¡donde quiera que sea!
Yo soy como
del rebaño
Yo soy como
la loba
Yo soy
como la loba del rebaño.





Andrea Larrieu, 2019.



Cristina Heurig

martes, 11 de junio de 2019

No veo por qué huir * Yanis Patilis




No veo por qué huir.
¿Ir a dónde?
¿Dónde encontraré tantas ruinas?
Tantos trozos del todo.

Mejor aquí.
Entre las ruinas del ayer
y las que van a venir.
Solo. En estas calles vacías.
Uno cualquiera.
Que camina
resbala
mira
la dichosa luz del sol.
La macabra.




Yanis Patilis, Cálido mediodía (1984).



lunes, 10 de junio de 2019

Taller de escritura para jóvenes * ¡Nueva modalidad mensual!



¡Se viene el taller Club de la Serpiente con encuentros especiales de una vez por mes! 

Cada taller tendrá la sorpresa de un eje temático único, alternando géneros, autores y recursos.

¡Los esperamos en la última semana de junio para el primer encuentro! ¡Si estás interesado, escribinos para más información!

Coordina: Axel Levin
Dirección general: Karina Macció
info@siempredeviaje.com.ar




sábado, 8 de junio de 2019

Cucarrón y la flor dorada * Gabriel Guadalupe



Cerca de la sagrada laguna de Iguaque vive un escarabajo llamado Cucarrón. Su cuerpo es verde esmeralda con seis patas negras y deshilachadas. 
De niño escuchó la historia de la flor de maravilla plantada por la madre Tierra o Bachué. Es reconocida por su dulce perfume. Los pétalos rojos y bordes dorados brillan como el sol. Es muy difícil encontrarla ya que sólo florece una vez al año. El que lo hace recibe un antiguo secreto que llena su vida de felicidad. Cucarrón soñaba con la flor dorada y su secreto.
Una mañana despertó decidido. Guardó en su mochila algo de abrigo, unas cuantas medias y fue hasta la plaza para despedirse de sus amigos. Allí también estaba su mamá que, con lágrimas en los ojos, le regaló un collar plateado:
─Quiero dejarte este collar que de niña encontré a orillas de la laguna. Con él sentí la compañía de la madre Bachué durante todos estos años.
─Gracias mamita, sos lo más.
Se dieron un abrazo, cargó la mochila y empezó su aventura.
Caminó cientos de kilómetros por los espesos matorrales de Arcabuco. Trepó montañas entre piedras resbalosas. Un día casi se rompe una mano por querer saltar un canto rodado. Las tardes de mucho viento debía hacer un hueco en la tierra hasta que llegara la calma.
Camino hacia El Cardonal se cruzó con una señora araña que descansaba remojándose en un charquito. 
─Disculpe doña, ¿sabe dónde encontrar a la flor de maravilla? 
La araña pareció sorprendida. 
─Esa de pétalos rojos y dorados. ¿Vió alguna?
La señora se quitó los anteojos, sacudió su cabeza y dijo:
─¡Qué raro, un escarabajo interesado por esa flor! En tus ojos veo las ganas de ser feliz. Te voy a ayudar. 
Cucarrón paró sus antenas.

─Cuando cruces el próximo río, vas llegar a un humedal donde gigantescos árboles llamados Custodios de Vida, protegen con sus ramas a exóticas aves de plumas naranjas y amarillas. Allí vive la única flor de maravilla dorada.
─¡Muchas gracias doñita!,  contestó a la señora araña y sin esperar, corrió hacia ese lugar. 
Eludió a curiosos perritos que intentaban ponerlo patas hacia arriba para jugar con él. Nada podía detenerlo. Cruzó el río sobre una hoja de laurel que le sirvió de canoa. Al llegar a la siembra de agua saludó a las aves que planeaban en grupos, exploró entre la vegetación y detrás de unas piedras la encontró. 
En ese instante quedó sin moverse atrapado en una fría sensación de tristeza. No podía creer lo que veía. Las hojas desparramadas en el pasto, parecían mordidas por termitas y su tallo doblado como plastilina. 
Lo único que pudo hacer fue llorar acostado sobre el pistilo de una suave flor acampanada. Sus lágrimas caían sobre los pétalos de terciopelo.
Enfurecido arrojó la mochila:
 ─Ya no la necesitaré más─ dijo entre llantos.
Luego arrancó su collar y también lo tiró. Éste golpeó sobre una roca, se abrió y de su interior cayó a la tierra una diminuta semilla. En sólo unos instantes germinó y se convirtió en una nueva flor de maravilla.
La primera en reconocerla fue una mariposa blanca de la Col que con sus aleteos avisó a Cucarrón.
Al abrir sus ojos encontró sorprendido el retoño de una nueva florcita de maravilla dorada. Entusiasmado se acercó dando un salto. La tomó entre sus manos y quedó maravillado con los colores y el dulce perfume. De la alegría, no podía hablar. La flor lo miró a los ojos y movió sus pétalos en señal de amistad. 
─¡Al fin me encontraste cabezón! ¿Sabés cuál es el gran secreto para que seas feliz?
─No.─respondió con su cuerpo quieto como estatua.
 ─Es muy fácil. Siempre seguí la voz de tu corazón, hacé todo lo que esté a tu alcance para conseguirlo y nunca te des por vencido. 
─¡Claro, así es como te encontré! ─interrumpió Cucarrón con una mano en su cintura mientras pensaba: ¿y éste era el gran secreto? 
 ─Sí, sí. Pero lo más importante, ─continuó la flor ─ es vivir muy atento ya que a veces, aquello que buscás en algún lugar lejano, puede estar esperando muy cerquita tuyo.
Cucarrón vió su collar abierto y comprendió.


Gabriel Guadalupe, 2019.

martes, 4 de junio de 2019

Para decir te amo en un poema * Sofía Brunetto




Para decir te amo en un poema 
hay que escaparse
no hay forma de hacerlo desde adentro
no hay forma
hay que salirse
observarse 
con el corazón en la boca
señalarse

¡ahí estoy!
esa que no soy 

hay que reírse para decirte
Amo
todo lo que es tuyo hay que romperte
desgranarte en pedazos que te multipliquen
y al buscarte
no poder encontrar
la matriz

para decirte 
Amo
hay que saltarse 
la regla
señalarse

¡esa no soy vos!

para leerte 
Amo 
en el poema
tengo que hacerlo 
desde afuera 
de la forma
 la norma
para que nunca
jamás
me reconozcas




Sofía Brunetto, 2019.



Draskoczy

lunes, 3 de junio de 2019

Belleza * Teresina Papaleo





I.
Confiar en el sentimiento que delata que el otro entró donde nadie llega.




II.
Ver sin caleidoscopios.
Probablemente quede feo, bien feo, pero eso es ver.




III.
Abrazar las contradicciones. Es la manera en que nuestras partes distanciadas juegan a acercarse.




IV .
Honrar las promesas de alma a alma. Son las únicas que incumplidas provocan daños irreparables.




V.
Tener el coraje de decir la verdad.
A tiempo.





Teresina Papaleo, 2019.
Texto seleccionado para lectura en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Luis Delgado Qualtrough