pendo de una cornisa
un hilo frágil
como el acero sostiene mi cuerpo
rebobino el borde
me extraño de mis recuerdos
desconfío
de mis ojos
incrédula
de mis manos
aguanto helada el orgullo
de mi dolor la cara
al mar
la soledad rebalsa
retumba
cala
la huella profunda de las piedras
invisibles
mis pies de águila
la espuma arrasa mi radar
el viento me deja girando con la
firmeza
de estar perdida
con el control
que da ocupado
las luces quemadas
las piezas que faltan
las cosas en la mano
Giselle Bouso, 2019.
Para un año de sensaciones.
Claudiu Cobilanschi |
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