Vas a verme
Vas a verme
me ves
y no sé lo qué verás
Sea lo que sea
más allá de lo que veas
siempre estoy yo además.
Sentarse y dejar entrar.
Mirta Rosenberg, El paisaje interior.
Siempre de Viaje - Taller de escritura y lectura, edición de libros-objeto y pliegos artesanales, lecturas de poesía, producción de eventos culturales.
Vas a verme
Vas a verme
me ves
y no sé lo qué verás
Sea lo que sea
más allá de lo que veas
siempre estoy yo además.
Sentarse y dejar entrar.
Mirta Rosenberg, El paisaje interior.
Nueva primavera
mis manos pacientes plantaron
tus pelos rojos en el jardín
nacieron estrellas & luciérnagas
como la otra enloquecida volví
a ver dos cielos de purpurina plateada:
tú entre los culantrillos y las glicinas
cada dos días tomo lo que queda de ti
una vez en la vida otra en la muerte
estoy feliz como que ya no me acuerdo
Silvana Guimarães.
Traducción de Nina Rizzi.
Extraído de vallejoandcompany.com
un poema que sobreviva la destrucción
de esta casa
extenso como la piel de la
palabra
un poema que subsista en la inquietud
de las superficies
Ramona Jesús, Dos metros cuadrados de piel.
En los labios de la noche
Hay algo ahí
en los labios de la noche
en la estela de sus horas
en lo profundo de su cráter
que me llama
Hay algo que se acerca
en la larga espera,
una luz a la deriva
aparece en la montaña
Hay algo ahí que yo no veo
un poema
un soplido
una hebra de vida
una pestaña
Yirama Castaño Guiza, En los labios de la noche.
en la mesa un taper
de frutas podridas
la naturaleza es morir
un día cualquiera
antes del almuerzo
tomo aire y pido
a mi espíritu
que no me abandone
no sé cómo se hace
pero voy a rezar
las paredes me hablan.
Walter Lezcano
el territorio se divide
según tres tipos de toponimias
elijo las que remiten a sucesos del pasado
un autor entrega los siguientes ejemplos:
–playa líquenes de los ciervos
–punta palo podrido
–donde rueda el tronco del helecho
sin embargo
son muchos los nombres
que ya no pueden traducirse
Mariana Camelio Vezzani.
LA TIERRA PROMETIDA
Nombrar es reconocer que
existe, gracias y a pesar de mí.
Cuando tras mi frente genero una
sílaba, defino,
coloreo y cincelo,
tal como suena tras el abdomen.
Junto los labios para tallarlo, llenando la
entrada. Ahogar su grito, ese dolor tras las
costillas.
Mencionar es la primera maniobra.
Para ello, cubriré todas las articulaciones.
Los otros asentirán abriendo las
comisuras. Flotará el polvo, semilla
hundida.
Nuestro conflicto no posee
milicia.
Es ello,
conquistando mi volumen,
llenando mi sistema nervioso hasta las
yemas, hasta la cicatriz en el ombligo,
hasta la ropa.
Es ello ocupando los tejidos
grasos, el cerebro, el útero.
Nombrar es reconocer que
existe mi cuerpo como Tierra
Prometida, lleno de ríos y
alambre,
ceniza y leche.
El territorio se defiende a intervalos,
expulsando los cadáveres por las
cloacas. El único hogar que
conocemos.
Sobrevivir depende de aniquilar al enemigo.
María González.